Desde hace unos pocos años, cuando nos referimos al volumen de nuestra tabla de surf hablamos de litros. A pesar de su reciente incorporación al surfing (ya se empleaba en el windsurf desde hace décadas), esta nueva unidad de medida ha irrumpido de lleno en nuestro día a día y está en boca de todos, hasta el punto de dominar completamente los estándares del dimensionamiento de las tablas de surf.
Pero, ¿es correcto hablar sólo de litros?¿De dónde viene exactamente ese misterioso parámetro?¿Hay vida después de los litros? Para resolver todas estas incógnitas hemos charlado con el vasco Kike Panera, fundador y shaper de Styling Surfboards y uno de los tipos que más saben de tablas de surf de este país.
Desde hace unos años, las tablas de surf parece que ya sólo se miden en 'litros'. ¿Cómo surge ese concepto, Kike?
Los litros son un parámetro nuevo para medir el volumen de la tabla que está muy bien para aproximarnos a las características de la tabla idónea de cada uno, pero sin perder de vista otros valores.
Es una referencia muy buena pero a la que últimamente se le está dando excesiva importancia. Quizás porque venimos de una etapa en la que todos surfeábamos con tablas con menos litros de los que nos hubieran ido bien. Veníamos de hacer un seguimiento ciego de las tablas que usaban los pros y todos queríamos usar esas tablas. Ha hecho falta que la gente empezara a quitarse los complejos y a usar tablas más voluminosas para descubrir que realmente estábamos equivocados...
Los litros son una referencia muy buena pero a la que últimamente se le está dando excesiva importancia.
Pero, realmente, ¿de dónde viene este concepto?
El concepto de litros realmente viene de los programas de diseño de tablas por ordenador, los programas de preshape, que han empezado a utilizarse hace algunos años. Imagínate si no, para conocer los litros de una tabla, habría que meterla en una bañera de agua y medir cuánto ha subido el agua. ¡Sería un rollo! Nadie estaría hablando de litros si hubiera que medirlo así.
Por eso, gracias a estos programas, y con ese volumen o cubicaje que te ofrecen, cada uno es más fácil que pueda tener una referencia aproximada de su tabla más óptima a través de una única medida y ver que si con 30 litros vas cómodo, con 32 vas a ir sobrado, mientras que con 27 no te mueves...
El concepto de litros realmente viene de los programas de diseño de tablas por ordenador, los programas de preshape.
¿Entonces, nos olvidamos del resto de parámetros?
Los litros no son un número mágico. Cuando una tabla te va bien, pongámosle con 28 litros, ese no es el número mágico per se. Entran en juego otros muchos factores. Por ejemplo, si tu tabla es una tabla de epoxy, más ligera, esa tabla te va a flotar mucho más de lo que tú esperas para esos 28 litros. Lo mismo que si te haces una tabla de foam con un foam súper ligero de competición y lo laminas con una sola tela, por ejemplo. Éstas van a ser tablas que flotarán más y en las que se puede reducir un poco el volumen de litros con respecto a las tablas convencionales.
Los litros no son un número mágico.
Y si hablamos de los parámetros normales, ¿qué influye a la hora de decidir los litros de nuestra tabla?
Muchísimos aspectos. Desde el diseño que tenga esa tabla, el tipo de ola en la que vayamos a surfear y el traje con el que vayamos a hacerlo (con traje, sin traje, traje corto, traje de invierno...) hasta la forma física, la técnica o la edad.
El volumen idóneo lo tiene que descubrir cada uno, primero, siendo sensible a las sensaciones y, segundo, siendo suficientemente crítico y humilde para saber reconocer que algo no va bien, lo cual suele ser bastante fácil de percibir: cuando te cuesta coger las olas mientras los demás a tu alrededor no paran de coger... O cuando las cojo, en cuanto meto mal una maniobra, el canto se me clava y me quedo hundido...
El diseño de la tabla, el tipo de ola en la que vayamos a surfear y el traje con el que vayamos a hacerlo, la forma física, la técnica o la edad son aspectos que influyen.
¿Por eso entonces en los viajes siempre surfeamos mejor?
Tiene mucho que ver, sí. Siempre que no seas un pro que estarás siempre al mismo nivel (risas)... En la gente normal, la variación en las condiciones en las que se surfea es enorme. Imagínate que estás preparando un viaje a Indo... Antes del viaje, seguramente te tires un mes entrando al agua sin parar para ir en forma. Luego, cuando llegas allí, entras a pelo sin traje y con olas perfectas. La diferencia es brutal a cuando surfeas aquí con traje, gorro y escarpines y con olas mediocres. ¡A ese viaje a Indo a tus tablas igual le puedes llegar a quitar hasta un litro!
¿Cómo influyen los litros en la remada?
La remada es fundamental. Entre poder remontar al pico con cierta comodidad o ir haciendo un esfuerzo constante, la diferencia es abismal. Generalmente, hasta hace muy poco, hemos tendido a pecar de ir un poco hundidos para tener el máximo de maniobrabilidad en el surfing. Los pros lo tienen que hacer, precisamente porque son profesionales. Son como bailarines que tienen que expresar corporalmente con sus maniobras el máximo de lo que sea capaz y, para eso, cuanto menos tabla lleves debajo de los pies mucho mejor vas a poder mover el cuerpo. Pero esto exige una forma física y una técnica brutal. Una técnica que no tenemos la gente normal y que ellos emplean y afinan al máximo incluso en la remada.
Lo que pasa es que lo que ganamos de una cosa, lo perdemos de otra...
En efecto. El exceso de volumen siempre va a ralentizar nuestro surfing. Hay más superficie en contacto con el agua, con lo cual se ralentiza la maniobra, por lo que hay que buscar el equilibrio entre ir cómodo y ágil. La historia es que, como te pases hacia abajo con una tabla con poco volumen, los baños por lo general empiezan a ser un poco deprimentes porque no pillo muchas olas... porque los demás cogen y yo no... porque las pocas que pillo no las puedo disfrutar porque llego tarde o voy fundido... Lo que hace que ahora la tendencia general es la de buscar comodidad y, realmente, buscar divertirse en el agua, como debe ser, y buscar litros. Es más, hasta los chavales jóvenes están pidiendo tablas anchas, seguramente porque ven que los mayores cogen muchas olas.
La tendencia general es la de buscar comodidad y, realmente, buscar divertirse en el agua, como debe ser, y buscar litros.