Las viviendas geodésicas son ya cosa del presente.
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Tecnología

La casa del futuro tiene forma de cúpula geodésica

Dentro de unos años, vivir en la gran ciudad estará sobrevalorado. La naturaleza tomará el relevo y erigirá a su alrededor un nuevo concepto urbanístico basado en el cuidado del medio ambiente.
Por Verónica Mollejo
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¿Te imaginas viviendo en una cúpula de cristal en plena naturaleza? Esta idílica imagen se presenta ya como un ejemplo claro del hogar del futuro. Su diseño no está solo orientado a abastecer todas las comodidades del individuo, sino también a cuidar el medio ambiente, aprovechar los recursos naturales y proporcionar al individuo una libertad absoluta de movimiento. Siguiendo estas directrices, dentro de unos años, el ser humano vivirá en casas prefabricadas, móviles y ecológicas. Un concepto que ya han adoptado en algunas partes del mundo.

Bueno, bonito y barato

Este tipo de viviendas se adaptan totalmente al medio.
Este tipo de viviendas se adaptan totalmente al medio.
Tomando como fuente de inspiración la cúpula geodésica que Carl Zeiss presentó en 1926, pensada para acoger un novedoso planetario, este diseño se caracteriza por una estructura semiesférica formada por la unión de elementos triangulares, que a su vez forman figuras hexagonales y pentagonales. Una disposición que permite curvar la superficie. Su función principal es crear un ambiente de extensión limitada pero con un volumen de espacio considerable, lo que motiva el ahorro de costes y materiales.
La combinación de dichos factores hace que este tipo de residencias sean además muy baratas. El precio ronda entre los 19.000 y 35.000 euros, una cifra nada desorbitada si tenemos en cuenta su adaptación al medio. La casa del futuro es capaz de habituarse a cualquier entorno o terreno. Es posible encontrarlas sobre el agua, en un paraje nevado e, incluso, en la copa de los árboles. Y todo ello tras un proceso de construcción de tan solo seis horas y con un impacto medioambiental casi inexistente.
Cualquier entorno es óptimo para su construcción.
Cualquier entorno es óptimo para su construcción.
Una ventaja adicional es su facilidad para ampliar el espacio. Gracias a un diseño modular, cada cúpula encaja a la perfección con sus semejantes, creando tantas habitaciones como sean necesarias. De igual forma, su estructura semiesférica proporciona una fuerza incomparable, soportando ráfagas de viento de hasta 140 kilómetros por hora, fuertes nevadas y pequeños terremotos. Mientras que su superficie reflectante consigue que la cúpula se integre a la perfección en el entorno.
Sin embargo, entre todas estas características, destaca una red de canales que permite cultivar un huerto hidropónico, es decir, que no necesita suelo para crecer, simplemente agua. Un tesoro que junto a los paneles aislantes que descansan en el techo, mejorando la circulación del aire y la pérdida del calor, lo convierten en el lugar perfecto para disfrutar de una apacible existencia.

Joya del ecoturismo

EcoCamp Patagonia es uno de los hoteles que siguen dicho concepto.
EcoCamp Patagonia es uno de los hoteles que siguen dicho concepto.
Estas cúpulas futuristas son ya cosa del presente, sobre todo en el sector del ecoturismo. El ejemplo más destacado es el EcoCamp Patagonia, situado en el Parque Nacional Torres del Paine en Chile, hogar de la antigua tribu Kaweskar. Se trata de uno de los primeros hoteles con un sistema de gestión ambiental certificado y cuya influencia en el paisaje es ínfima. FUGU o Smartdome son algunas de las empresas que se dedican a la edificación de estas viviendas. Esta última ha dado un paso más allá creando una estructura de madera laminada, resistente a la humedad y a los rayos UV, con juntas de goma y acero galvanizado para evitar fugas.