Son millones de personas las que se han descargado Clash Royale y están jugando a día de hoy. El sistema de juego, puramente competitivo, ha dado con la fórmula para tenerte enganchado una partida tras otra. Los creadores de Clash of Clans saben el negocio que tienen entre manos, aunque actualmente es propiedad de Tencent. Cada pocos meses entran en juego nuevas cartas e incluso arenas, que motivan aún más el seguir abriendo cofres.
Con 58 cartas disponibles a día de hoy para construir los mazos, las combinaciones posibles son casi infinitas, teniendo enfrente un mazo diferente cada vez que jugamos. La oportunidad de construir las barajas a nuestro gusto es algo que dice mucho del jugador. Hay algunos que prefieren ir en oleadas constantes mientras otros que buscan el momento de gastar de golpe todo el elixir para ir a por una torre. Por ello, en Clash Royale podemos encontrar muchos tipos de jugadores, pero aquí van una lista de los significativos.
Los choceros
Son los herederos directos de Clash of Clans. A ellos lo que les gusta es plantar la cabaña de duendes y el cuartel e ir viendo cómo las tropas poco a poco van minando la torre rival. Suelen venir acompañados de un P.E.K.K.A que avanza lento pero constante portando la destrucción en su espada. La forma más sencilla de contrarrestarles es tirar bolas de fuego que paren la reproducción de las cabañas. El problema está cuando no llevas cartas de este tipo o de defensa en tu baraja.
Los del Wombo combo
Es la forma más fácil de ganar partidas, por estadística. El montapuercos combinado con el hielo es una combinación letal que lleva trayendo la gloria y la desgracia a Clash Royale desde sus inicios. Hay muchas formas de frenar el avance del marrano, y Supercell ha realizado muchos cambios, ya sea bajando el daño o la duración del hielo, para impedir que se juegue tanto. Pese a ello, es una de las parejas que siempre vas a terminar viendo y que a día de hoy sigue estando presente en muchas barajas y que dice mucho de sus jugadores.
Los adivinos
A todos nos ha pasado y nos seguirá pasando: tener una persona capaz de leer tú siguiente jugada a la perfección. Cuando la partida está muy avanzada es algo habitual que nos estanquemos en un mismo ciclo, pero durante los primeros segundos deja en shock. Es muy habitual encontrar esto cuando nosotros tenemos una horda de esbirros y el contrario las flechas. ¿Resultado? Justo lanzas a tus esbirros al ataque para, sin saber cómo es posible, ya hay unas flechas volando en la dirección en donde vas a invocarlos.
Los interactivos
Aquí no influye la baraja que llevan, y es una clase de jugadores que puede combinar perfectamente con cualquier mazo. Supercell ya habló de las famosas reacciones, aclarando que para ellos sí son algo fundamental del juego y que no las quitarán ni tampoco darán la opción de silenciar. Hay jugadores que te desean suerte y aplauden cuando realizas una buena jugada. Pero hay otro sector que aporrea el icono de lloro incluso, sin importar la situación de la partida y a modo de burla. ¿O se están apiadando de nuestras pobres torres?
Los defensores
Es habitual tener en la baraja algún edificio defensivo, pero hay gente que construye una fortaleza, haciendo infranqueable el puente. Cuando has conseguido destruir el cañón, plantan una torre de bombardero para después hacer imposible el avance de un gigante con una torre infernal. ¿La mejor defensa era un buen ataque o el mejor ataque es una buena defensa? Lo peor es el momento el que, con tanta defensa, ves cómo tus torres son destruidas, de manera inexplicable.
Los "low cost"
El equilibrio de elixir en las barajas es fundamental si queremos ganar alguna partida. Las cartas de coste bajo tienen menor resistencia y ataque que las de coste alto, pero el poder tenerlas continuamente hace que sea fácil tener el escenario lleno a nuestro favor. Para algunos esta es la mejor estrategia, y apuestan por cartas bajas que permitan estar ciclando el mazo continuamente. Si a ello le sumamos un par de recolectores, se vuelven casi tan pesados de defender como los choceros.
Los legendarios
Tú, que llevas jugando desde el principio a Clash Royale, y no tienes ninguna legendaria. Cofre tras cofre no consigues ninguna, y ya tienes tantas cartas del resto que no puedes subirlas de nivel por el alto coste de oro. Sin embargo, los rivales parece que tienen más suerte (o más gemas) y tienen en su haber casi todas. Un mago de hielo con la princesa, chispitas acompañado de un minero o incluso las que salieron con la última actualización. La suerte no es la misma para todos.
Los del as en la manga
Aunque los mazos los puedas hacer con ocho cartas, hay jugadores que saben que solo pueden contar la mayor parte de la partida con siete. Esa octava la están guardando minuciosamente para los últimos segundos, en los que la partida parece igualada y vais a tener que jugar el tiempo extra. Pero nunca llegarán esos 60 segundos extras. Cuando menos te lo esperas, un misil dirigido a tu torre con menos de un cuarto de vida se estrella, poniendo fin a la partida y sin opción a pararlo.
Los que juegan al despiste
Casi siempre nos obcecamos con una torre, ya sea la de la derecha o la de la izquierda. La mayoría de batallas se suelen librar en uno de los dos puentes, siendo el primer jugador en poner las tropas el que decide por dónde se juega. Aunque hay otros que nos hacen creer que toda la partida se jugará en una mitad del mapa hasta que ves una horda de esbirros acompañado con un montapuerco por el otro lado. ¿Frenas al gigante y la mosquetera o intentas luchar por la otra torre?
Los del inicio arrollador
Más que mérito del rival, esto suele ser culpa nuestra. La partida acaba de comenzar, nadie se atreve a dar el primer paso y decides lanzarte. Gastas un poco de elixir para poner una unidad resistente y ver qué tiene el otro, pero el enemigo tiene otros planes. Justo por el lado contrario por donde avanzan tus bárbaros, viene un caballero seguido de una horda de esbirros, o lo que es peor, un esqueleto gigante con un globo sobrevolando su cabeza. La partida acaba de comenzar y ya tienes una torre menos.