Rick Allen, ganador del Piolet d'Or, estaba perdido y herido en el K2. El montañero ya se temía lo peor cuando oyó el zumbido de un dron, a partir de ahí comenzó una operación de rescate que le iba a salvar la vida. Aquellos que participaron en esta maniobra de salvamento no imaginaban que la tecnología empleada iba a cambiar el mundo del montañismo para siempre.
El piloto de drones Bartek Bargiel fue parte del equipo que ayudó a su hermano, Andrzej Bargiel, a convertirse en el primer ser humano en bajar esquiando el K2.
El equipo había estado usando el dron para explorar las zonas de la montaña en las que se podía esquiar, pero una vez que se enteró del accidente de Rick Allen, Bartek Bargiel pensó en cómo podría ayudar en el rescate.
“El dron le dio esperanza, vio que aquello no era el final. Había alguien que lo estaba buscando”.
Enseguida voló el dron hasta la ladera de Broad Peak con el objetivo de encontrar al montañero desaparecido, el cual había subido en solitario y estaba completamente desorientado después de caer por un acantilado de 30 metros durante el descenso.
“Estaba medio dormido, ganaba y perdía la conciencia, cuando de repente apareció un dron por encima de mi hombro derecho. Pensé: ‘Esto es una buena noticia, significa que hay alguien que sabe que estoy vivo’”, recuerda Allen.
El dron no solo le dio esperanzas al montañero, sino que además sus coordenadas por GPS permitieron dar comienzo a la misión de rescate.
Enseguida dos guías fueron hacia el lugar donde se encontraba Rick Allen. El dron estaba a medio camino para mostrarles el paso más seguro.
“Por la tarde volvió a aparecer el dron. Me estaba moviendo muy despacio y sabía que aquello significaba que me tenían controlado. Luego, cuando comencé el descenso, vi a dos figuras que se acercaban hacia mí”, recuerda Rick Allen.
Quizá la idea que tienes de un ángel no es un aparato de 800 gramos hecho de plástico, metal y circuitos integrados, pero para Allen el DJI Mavic era eso, un ángel.
Una desorientación mortal
Allen era parte de un grupo de cuatro que estaba intentando encontrar una nueva ruta en Broad Peak. Dos de los integrantes de la expedición decidieron quedarse en el Campo 3, mientras que su compañero se dio la vuelta una hora después de comenzar la ascensión. Entonces Rick Allen decidió continuar solo.
Logró llegar a la cumbre pero luego el cielo se cubrió y empezó a oscurecer.
“Mientras descendía pisé el borde de una roca enorme y me caí. Se rompió mi hacha, aterricé sobre un gran montón de nieve y quedé inconsciente”, recuerda Allen.
“Cuando recobré la conciencia me debería haber quedado allí a pasar la noche pero estaba desorientado. Continué caminando y perdí la linterna que llevaba en la cabeza. Luego me quité la mochila y también la perdí”.
A estas alturas la mayoría de la gente en el campo base daba a Rick Allen por muerto.
Sin embargo, Sandy Allan, su compañero en la escalada, no se rindió. Además, un cocinero de un grupo japonés vio con un telescopio un bulto que parecía ser una mochila.
Ahí fue cuando Bargiel y su dron entraron en acción.
“Primero volé hasta Rick para ver cómo estaba. Podía ver qué ropa tenía puesta y cómo se encontraba. Se estaba moviendo pero con mucha lentitud. Estaba completamente deshidratado y exhausto”, recuerda Bargiel.
Para Allen ver el dron fue casi una aparición milagrosa.
“Cuando llegó el dron por un momento decidí no hacerle caso ¡porque pensaba que no era real!”.
Una vez que se confirmó el avistamiento, la misión de rescate no había hecho más que empezar. En el descenso había peligrosas grietas en el hielo por lo que era vital llegar hasta él lo antes posible.
“El dron nos permitió conocer el lugar exacto gracias a las coordenadas del GPS. Sin eso el rescate habría sido muy difícil”, explica Bargiel.
“A partir de ahí, el dron ayudó a dirigir el equipo de rescate hasta Rick. Iban en la dirección contraria, así que les mostré el camino correcto”.
¿Qué más pueden hacer los drones?
La operación de rescate nos lleva a preguntarnos: ¿qué más pueden hacer los drones?
Llegados a este punto, el dron de Bargiel había ayudado a localizar a Rick Allen pero poco más. Sin embargo, durante la aventura de su hermano, un miembro de su equipo, el experimentado montañero Janusz Gołąb, se tuvo que quedar en el campo de arriba con un fuerte dolor de espalda, por lo que era incapaz de descender solo.
En el pasado la solución habría sido enviar a alguien para que lo ayudase a descender, algo arriesgado y que llevaba mucho tiempo. Esta vez Bargiel puso un pequeño paquete en el dron para llevarle a Gołąb los suministros médicos que le iban a permitir descender por sí mismo.
Cuanto más grandes sean los drones, más peso pueden transportar. Así, un dron ayudó a rescatar a dos nadadores atrapados en plena marea en Australia. La máquina primero los localizó y luego les lanzó una lancha hinchable.
No cabe duda de que los drones son herramientas muy efectivas en las labores de búsqueda y rescate.
Brett Velicovich, un experto estadounidense conocido con el apelativo de ‘Drone Warrior’, dice que las posibilidades son casi ilimitadas. “Todo depende del tamaño de la hélice, la potencia y la autonomía de la batería. Esas son las limitaciones, hay un vídeo en el que se ve cómo casi levantan a Casey Neistat del suelo mientras hace snowboarding”.
“Los drones son el futuro y el futuro es ahora”.
Velicovich cree que antes de evolucionar en lo que respecta a la capacidad de carga, lo harán en el aspecto de la inteligencia artificial.
“Un ‘vehículo aéreo no tripulado’ en realidad sí que está tripulado, solo que el piloto está en otro lugar. Pronto los drones serán capaces de identificar y ayudar a quien lo necesite, sin que nadie tenga que pilotar la máquina. Los drones son el futuro y el futuro es ahora”, añade.
Los helicópteros no van a desaparecer
Aunque no tiene ningún problema con los drones, el alpinista y piloto de helicópteros, Simone Moro, piensa que los drones no van a reemplazar a los helicópteros en mucho, mucho tiempo.
“He visto la evolución pero no se debería utilizar la palabra rescate sino apoyo. En la actualidad los drones emplean cuatro o más rotores para mantener el equilibrio, así que un dron capaz de levantar a una persona sería más grande y caro que un helicóptero”, dice.
Otro aspecto a tener en cuenta es que, para realizar un rescate, hay que respetar las leyes, entre otras las que rigen la aviación.
“Todo se vuelve más complicado, prohibido, caro y difícil. En estos momentos los drones son más un instrumento de apoyo que de rescate y lo seguirán siendo durante los próximos años. No van a reemplazar a los helicópteros”, añade Moro.
Explorar las líneas
Para los montañeros y los esquiadores los drones pueden ser una herramienta excelente para explorar las líneas.
De hecho, freeriders como Xavier De Le Rue consideran que los cuadricópteros son una herramienta indispensable para medir la anchura de los pasajes rocosos y la altura de los acantilados. Además, ayudan a identificar rocas, árboles y otros puntos de referencia importantes.
En caso de rutas muy peligrosas, como el descenso que Bargiel hizo del K2, el dron fue crucial a la hora de encontrar el camino más seguro.
Todavía hay muchos retos por resolver. Los drones (sobre todo los pequeños como el DJI que se usó aquí) no funcionan muy bien a grandes alturas. El frío descarga las baterías con rapidez, lo que limita la autonomía. De hecho, Bargiel marcó un nuevo récord para un dron doméstico en la expedición al K2.
¿Ayuda o molesta?
La montaña es un lugar especial. La gente que va hasta allí en parte quieren escapar de la tecnología pero la realidad es que la tecnología cada vez forma más parte de la aventura en la montaña.
El agudo zumbido de una pequeña máquina voladora con una cámara quizá no es lo que buscan los alpinistas, algo que experimentó el mismo Allen.
Cuando estoy en medio de la naturaleza y hay drones volando, me molestan mucho. Pero ahora sé lo valiosos que pueden ser”, admite Allen.
“Me alegré al ver este dron. Fue un gran encuentro porque supe que sabrían que estaba vivo. No estaba esperando que me viniesen a rescatar en helicóptero porque estaba convencido de que podría llegar al Campo 3. Pero quería que supieran que estaba vivo”, añade Allen.
“Sé que algunos equipos de rescate ahora los utilizan en Escocia porque pueden cubrir mucho terreno. Además, ¡son más baratos que un helicóptero!”.
Conclusión, los drones son fantásticas herramientas en los rescates
“Veo que los drones son herramientas increíbles para encontrar nuevas rutas, podrían ayudar a desvelar algunas incógnitas”, dice.
¿Será una muleta para los escaladores menos experimentados? ¿Provocará más problemas en la montaña? “No lo creo porque sigue habiendo muchas incógnitas, como las condiciones de la nieve. Por lo general contar con más información es algo positivo”, explica Allen.
Anque el dron no fue capaz de comunicarle al equipo que Allen tenía planeado regresar por sus propios medios.
“Estaba convencido de que sería capaz de llegar al Campo 3. Mi plan era llegar hasta allí. Se lo dije al dron pero, por supuesto, no tenía micrófono”, dice Rick Allen.
Bueno, tendremos que esperar un poco más para que mejore la tecnología.