Hace casi 28 años, un número de la revista Thrasher de 1991 publicó un artículo llamado “Street Toughs” en el que hacía a 22 skaters patrocinados una serie de preguntas sobre el skate.
A la pregunta de qué truco era el que más había progresado en el skate…
Casi todos contestaron: “El ollie”.
El ollie es mágico, así de claro.
No hay videojuego que pueda replicar lo que se siente cuando ves por primera vez un ollie en directo.
Por supuesto, parece algo casi imposible, es como dar la vuelta a las leyes de la física. Pues lo que tienes debajo salta contigo de forma casi mágica.
De hecho, el ollie demuestra la primera y la tercera ley de Newton, pero esta técnica es más bien un arte que una ciencia.
En el skate hay algo muy especial, que no es fácil de definir, y que llamamos “estilo”.
Las tablas más ligeras y con mayor capacidad de respuesta pueden haber aumentado la magnitud de los ollies de los skaters, pero ahora y siempre serán un elemento clave para hacer que el monopatín sea tan emocionante. Cristalizado en un movimiento atemporal, es uno de los pilares que hace que el skate suponga la apertura a todo un nuevo mundo.
Hay mucho debate sobre la historia del skate, pero el primer registro de un frontside air sin agarre en la transición (el skate de calle en su sentido moderno aún no había comenzado a evolucionar y los skateparks estaban de moda) lo hizo Alan Gelfand en 1979, que fue quien le dio nombre al truco, al utilizar su apodo. De hecho, años más tarde trató de demandar a varias compañías por infringir su marca registrada.
El ollie sobre superficie plana que empezó en el skate de calle fue la adaptación del movimiento de Gelfand por parte de Rodney Mullen, un freestyler pionero.
¿Qué importancia tiene el ollie en el skate? Bueno, se pueden hacer bastantes cosas interesantes con el monopatín aparte del ollie, pero una vez que lo domines, no habrá ningún otro truco que te dé tanto como este en términos de diversión.
Ahora veamos algunos ejemplos al detalle que demuestran todo lo que hemos dicho hasta aquí:
1. Los maestros
Levantar mucho la tabla siempre es importante en el skate. “¿Cuánto puedes subir con tu ollie?” es una de las preguntas más típicas de nuestro deporte. La segunda pregunta más común es sobre los rodamientos.
Entre las estrellas del ollie de altura se incluyen Reese Forbes, Danny Wainwright, Aldrin García (¿qué fue de él?) además de Jake Hayes quien, junto con Xavier Alford, tiene el récord con 116 cm.
2. Bones y Tweaks
La historia del ollie sobre superficie plana ha sido la lucha de ir más allá de la horizontal.
Las primeras técnicas del ollie y aquellas tablas que eran pesadas en su parte trasera provocaban que rara vez las ruedas de atrás se levantaran más que las delanteras.
Con el tiempo la técnica evolucionó y las tablas se hicieron más simétricas por lo que los skaters con más “toque” no solo podían mantener nivelado el monopatín, sino incluso hacer que la parte delantera cayese un poco (lo que se conoce como boning) o ajustar el movimiento hacia la izquierda o a la derecha a mitad del vuelo (shifty).
3. The king, ¡más te vale no equivocarte!
El ollie in –hacia un plano diferente (a un nivel distinto) del que has despegado– es la mayor apuesta en el skate.
En los ollies sobre superficies al mismo nivel siempre hay esperanza. Existe la posibilidad de que las cosas se puedan arreglar en el último momento al aterrizar o incluso, puestos en lo peor, abortar la maniobra.
El ollie into bank es un animal muy diferente. A menos que estés completamente dispuesto a hacerlo antes de levantar la tabla y en la posición correcta en el momento del impacto, la cosa va a acabar en llanto.
Es el truco más peligroso del skate.
4. Un vacío en medio
El ollie te permite moverte de un terreno a otro (saltar escaleras, bordillos o casi cualquier tipo de obstáculo). Otra de las características de un gran skater es ser capaz de adaptarse al cambio de superficie. Patinar sobre asfalto liso para luego aterrizar encima de una zanja desgastada requiere una técnica depurada capaz controlar el proceso cuando se recupera el contacto con el suelo.
Por desgracia, el dolor es un gran maestro.
5. ¿Quién apagó las luces?
Los ollies en los que no puedes ver dónde vas a aterrizar hasta cuando estás en pleno vuelo son una verdadera pesadilla.
Hacerlo con la vista puesta en el aterrizaje es una cosa, mientras que saltar hacia lo desconocido es algo completamente diferente.
Es quizá la mayor barrera psicológica en el skate, capaz de provocar un ataque de histeria.
6. Todo es cuestión de óptica
Los ollies no solo son muy difíciles cuando no puedes ver el lugar de aterrizaje. Incluso aquel en el que ves todo el obstáculo es más que posible que se convierta en una pesadilla.
Obstáculos como las barandillas que encontramos en las rampas para sillas de ruedas producen auténtico pánico.
Al hacer un ollie sobre un objeto de gran superficie al menos te puedes concentrar en sus parámetros. Cuando el obstáculo es tan estrecho que puedes ver a través de él, la mente empieza a dudar.
7. Descensos al infierno
La gran caída en el ollie tiene varios nombres como Fatty-to-Flatty o Mosher Drop.
Habrá gente que diga que tirarse por un cortado requiere más valor que habilidad, pero yo digo que el peligro es un estilo en sí mismo.
Alumnos aventajados de esta especialidad son: Frankie Hill, Kanten Russell, Jaws (otra vez).
8. En cualquier sitio
El libro “Dirt Ollies” de Carhartt demostró que se puede llevar la técnica del ollie a cualquier rincón del planeta.
La universalidad del ollie es un testimonio de lo que aquellos skaters encuestados en 1991 sabían: realmente es la piedra angular de casi todo el skate que vemos hoy en día, en todas partes del mundo.
9. Cuidado con el hueco
No todos los ollies tienen que ser descensos hacia los infiernos, a veces hay saltos igual de espectaculares que simplemente son horizontales. Para ello se requiere una de las cualidades más difíciles a la hora de patinar: mantener el control a gran velocidad.
La tentación es golpear la cola con la esperanza de controlar luego la parte delantera. Superar la brecha es solo parte del desafío. Todavía queda el peliagudo detalle del aterrizaje. Aquí es cuando el truco puede acabar en una dolorosa caída.
10. Agárrate fuerte
El ollie grab es una de las grandes evoluciones del skate.
Cada variación produce una forma diferente. No es lo mismo el movimiento de Justin Brock, que el de Justin Strubing o Danny León.
Durante una época se popularizó el Tail Grab antes de pasar completamente de moda.
¡Así que a lo mejor ya va siendo hora de que vuelva a ser popular!