Sus participaciones en batallas internacionales se convirtieron en unas de las más controvertidas y deseadas. Controvertida, por los impedimentos que las autoridades de su país pusieron a su participación, y deseadas porque nos quedamos con ganas de disfrutarlas… pero nunca sucedieron.
Por Dobleache
INCÓMODO EMBAJADOR
Hablamos de Brian Óscar “El B” Rodríguez, 50% con Aldo del grupo cubano Los Aldeanos, quien tras ganar sendas eliminatorias de freestyle celebradas en Cuba en los años 2007 y 2008, vio cómo la negativa de las autoridades a que saliera del país le impidieron quién sabe si rubricar con su participación en las citas internacionales de Venezuela y México respectivamente. La historia, no por lejana, es menos interesante. “Hasta hace poco más de dos años, el gobierno de Cuba decidía quién podía salir o no del país”, anticipa El B. “A todas las personas que tramitaban viajes se le otorgaba una llamada “Carta Blanca” o “Permiso de Viaje”. Ellos tenían la autoridad de decidirlo según su conveniencia y, sencillamente, a mí no se me otorgó”. Conociendo el marcado carácter sociopolítico de los textos de Los Aldeanos y sus veladas críticas al gobierno de Castro, resulta fácil adivinar las causas de tales negativas. Y aunque en principio no quiere ver la conexión (“lo podía preveer tal vez un adivino, nadie más, incluso cuando este evento no tenía nada que ver con mi carrera musical”) finalmente El B se rinde a la evidencia. “La cosa era conmigo, porque un artista de la oficialidad ya había viajado en el 2006 al mismo propósito. La razón es que a Cuba no le interesaba tener representación en este evento”. De aquellos episodios quedó un tema, “La naranja se picó”, donde el MC deja claro su malestar y sus sospechas al respecto (“batallas de gallos ya he ganado y me han frustrado la final 2 veces / será que me temen todos esos mequetefres / o será que no dediqué mi triunfo al comandante en jefe”)
TIEMPO DE CLARIDAD
Con los años las autoridades han relajado el control, lo cual propició que El B pudiera salir del país cuando quisiera. De hecho, pudimos contar con su criterio como jurado en la final internacional celebrada en Argentina en 2013. “Antes de ese año ya había salido anteriormente a hacer gira como parte de Los Aldeanos. La presión internacional del público, tanto fuera como dentro de Cuba, obligó a las instituciones gubernamentales, a través de las cuales un artista de Cuba debe tramitar sus viajes, a dejarme salir”. O sea, que su participación en aquella final argentina no supuso un mayor problema. “Cuando Red Bull contacta conmigo para ser jurado en la final de Argentina, ya me habían autorizado a salir, con sus absurdas condiciones de viaje y sus protocolos, pero ya hacía más de 3 años que salía de Cuba a dar gira por numerosos países”. El misterio revolotea ante la cuestión de por qué ahora sí y antes no. “Lo de por qué no se dio después, sólo lo saben las autoridades migratorias cubanas”.De aquellos días de obstáculos nos queda la incógnita de saber qué habría sido de El B si se hubiera presentado a aquellas finales. Aunque no se volvieron a celebrar batallas de gallos en Cuba, seguramente su talento habría estallado fuera de la isla. “De mi futuro en estas batallas, de haber podido salir quién sabe a lo mejor, es competencia, puede suceder cualquier cosa. Para mí no era lo más importante, por encima de todo eso siempre ha estado mi creación musical y sobre todo el mensaje que transmito con ella”. Bueno, ahora que la isla vive unos días de apertura más oficial que nunca con la pasada visita del presidente Obama, tal vez podamos contar con otro finalista cubano o, más difícil todavía: la final internacional más caribeña jamás celebrada.En la actualidad de El B no parece haber lugar para batallas de freestyle (al menos como improvisador) o para Los Aldeanos.La Luz, un nuevo proyectyo discográfico tiene la culpa tiene “Es un nuevo reto para mí, como cada tema que compongo, pero todos tienen un sentimiento común y es que intentan dar voz a los seres humanos, al pueblo, a la gente común como tú, como yo”. La idea con este disco queda clara desde el título. “Resume muy bien el espíritu del disco: que sea una luz para que, quien lo escuche, pueda encontrar una reflexión, una palabra, una alternativa para ser mejores individuos, dentro de tanta oscuridad que hay en el mundo”. Semejantes vibras han de merecer la escucha.
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