Los atletas europeos realizaron varios vuelos a través del estado de Himachal Pradesh, empezaron en Bir-Billing y finalizaron en Spiti Valley. A lo largo de su camino pararon en Manali, volaron sobre el paso de Rohtang y descansaron en Keylong. Debido a las malas condiciones climatológicas que impedían volar en parapente tuvieron que hacer en coche el trayecto entre Keylong y Spiti.
En este viaje de unos 350 km lograron volar por sitios casi imposibles, acamparon en las cimas de las montañas y fueron los primeros en cruzar el paso Rohtang en parapente. Además, tuvieron que luchar contra el mal tiempo para volar por primera vez a 6.200 metros de altura sobre el Spiti Valley. Realizaron el vuelo sin botellas de oxígeno, por lo que tomaron todas las medidas necesarias y no subieron a mayor altura de la necesaria.
Hemos tenido la oportunidad de hablar con el belga Thomas de Dorlodot para que nos contase su aventura al volar durante varias semanas sobre la cordillera del Himalaya.
¿Qué es lo que más te gusta de tu deporte?
“La sencillez. Es increíble pensar que puedes llevar un aparato para volar en la mochila, basta con abrirlo para volar por encima de las montañas. También me gusta el hecho de que todavía hay mucho por hacer. Nos sentimos como exploradores cuando volamos en lugares en los que nadie lo había hecho antes”.
¿Qué sabías de la escena india del parapente y qué fue lo viste una vez allí?
“Hace algunos años hice un viaje en moto por India. Me había llevado un parapente y pude volar un par de veces. Enseguida vi el potencial que tenían aquellas poderosas montañas. Algunas zonas todavía no han sido exploradas y eso es lo que más me interesa".
¿Por qué decidiste viajar a través de la cordillera del Himalaya?
“Horacio y yo creamos SEARCH Projects hace años. Nuestra idea es viajar, explorar y volar en nuevos lugares, además de llevar nuestro deporte a nuevos límites. Cruzamos África de norte a sur, volamos en los Andes y en los Alpes. Teníamos muchas ganar de hacerlo en India y en la cordillera del Himalaya. Buscábamos la posibilidad de realizar grandes vuelos y en sitios que tuviesen una gran riqueza cultural. India lo tenía todo”.
¿Cuál fue la ruta que tomaste para esta aventura?
“Empezamos en Bir-Billing, que es una zona muy típica de la India, un lugar perfecto para prepararnos y poner a punto nuestro equipo. De allí volamos hasta Manali y esperamos a que hubiese buen tiempo para poder cruzar el paso de Rohtang hasta Keylong. Viajamos a Spiti en coche porque los vientos eran muy fuertes y habría sido muy peligroso. Luego exploramos Spiti en todas direcciones con nuestros parapentes”.
¿Cuál es la distancia total que has recorrido en esta aventura?
“No tanto como en otras aventuras que hemos hecho, pero en esta ocasión muchas de las zonas no habían sido exploradas con anterioridad. Volamos unos 300-350 km”.
¿Había un plan preestablecido para el viaje? ¿Tuviste que cambiarlo?
“Nuestro plan era explorar la cordillera del Himalaya sin ningún itinerario fijo en mente. Los pilotos siempre nos tenemos que adaptar al tiempo y a las posibilidades que ofrecen las condiciones meteorológicas. En este caso tuvimos que dejar que primara la seguridad en los valles estrechos de la región de Spiti. Volar allí habría sido una misión suicida. El viento era demasiado fuerte”.
¿Cuáles fueron los retos inesperados que encontraste y cómo los superaste?
“El mayor reto fue la meteorología. Las condiciones que nos encontramos fueron difíciles. El monzón terminó tarde este año. Nos encontramos muchas turbulencias y fuertes vientos. En los buenos días ascendíamos hasta los 6.000 metros sin oxígeno. No tuvimos tiempo para aclimatarnos de verdad, así que tuvimos mucho cuidado allá arriba. Muchas noches dormíamos a 4.000 metros sobre el nivel del mar. A esa altura es difícil recuperarse, sobre todo si hay una tormenta a mitad de la noche. Al final estábamos bastante agotados”.
¿Podrías describir los paisajes que viste volando sobre la cordillera del Himalaya?
“La primera parte de la cordillera se parece mucho a los Alpes pero sin sus habitantes. Es muy verde, con bonitos ríos y tupidos bosques. Fue increíble ver los cambios a medida que viajábamos hacia el norte. El primer día aterrizamos sobre hierba pero enseguida llegó la nieve. La región de Spiti es seca, parecía un poco como un desierto”.
¿Qué viste cuando volaste a 6.200 metros de altura en Spiti? ¿Qué diferencia había con otros vuelos que hayas hecho por el mundo?
“Fue alucinante. Una vez que estás por encima de los 6.000 metros se ve mucho, hasta muy lejos. Te da la impresión de que podrías ir a cualquier parte con tu parapente, pero al mismo tiempo te sientes pequeño y vulnerable. Cada vuelo es diferente, esta vez valió mucho la pena, pese a que tuvimos que luchar contra las turbulencias. Va a pasar mucho tiempo hasta que olvide aquella sensación. Estuvimos volando con unos buitres enormes. Mientras volábamos con las aves, Horacio y yo empezamos a gritar en español: ‘¡somos pájaros!’. Es algo que solo decimos en vuelos muy especiales”.
¿Qué te pareció el viaje a India? ¿Qué piensas de la cultura india? ¿Qué lugares visitaste aparte del Himalaya?
“India es una de las culturas más ricas del mundo y tiene muchos contrastes. Los lugareños siempre nos recibían con los brazos abiertos, hicimos buenos amigos por el camino. Cada vez que aterrizábamos en un sitio nos invitaban a té. Recordaré siempre una cena con un pastor y su familia junto a una hoguera y en medio de las montañas”.
“Después de pasar semanas en el norte, también visitamos Jodhpur, que me encantó. Allí pudimos volar unas pocas veces. Esa zona tiene un gran potencial para el uso del parapente”.
¿Te ayudaron los lugareños? ¿Trabajaste con algún especialista indio en parapente?
“Teníamos nuestro equipo de producción: Benoit Delfosse, nuestro director de filmación; Imbaud Veraeghen, nuestro cámara y piloto de dron; y John Stapels, nuestro fotógrafo. Contamos con la ayuda de un guía, Pinto (Prithviraj Prabhakar) y unos cuantos conductores locales. Estábamos siempre en contacto con mi amigo Debu (Choudhury), que es una leyenda en el mundo del parapente indio”.
Aparte del aspecto deportivo de tu viaje, ¿hay alguna otra razón por la que decidieses volar en parapente sobre el Himalaya?
“Volar sobre la cordillera del Himalaya es un sueño para cualquier piloto. Aquí tienes la mayor concentración de montañas gigantescas y algunas áreas todavía están por explorar. La experiencia de volar aquí es única, no la encontrarás en ninguna otra parte del mundo. Me gusta mucho volar en áreas remotas. Cuando vuelo en el Himalaya me siento afortunado por ser una de las pocas personas que puede disfrutar de esa vista. Es una de esas experiencias que no se puede comprar con dinero”.
En la preparación, ¿descubriste si alguien más, indio o no, había hecho algo similar sobre la ruta del Himalaya?
“Sí, John Silvester había volado desde Keylong hasta Bir-Billing, creo que por otra ruta. Creo que nosotros hemos sido los primeros en hacerlo cruzando el paso de Rothang. Algunos de los vuelos en Spiti no se habían hecho nunca. Lo que no me extraña porque allí las condiciones meteorológicas son un poco una locura. Al final no importa. Cada vuelo es único y no aquí no estamos compitiendo contra nadie. Lo que queremos es ir más allá y vivir una gran aventura”.