Las competiciones offroad no son un deporte de masas como el fútbol o el tenis. La mayoría de la gente crece sin saber cómo son carreras del estilo de la Baja 1000. Pero el caso de Andy McMillin es muy diferente, ya que pasó su infancia viendo a su padre y a sus tíos competir en carreras offroad. De hecho, con solo tres años ya sabía lo que era ‘competir’, ya que su padre, Scott McMillin, le montó un asiento de seguridad especial para que lo acompañara durante las carreras.
Fue el anzuelo perfecto para enganchar al pequeño McMillin, que a los 14 años ya competía a un alto nivel. En 2006 ganó su primera Baja 1000, convirtiéndose en el más joven en lograrlo con solo los 19 años. Desde entonces ha ganado un total de cinco Baja 1000, lo que le convierte en un plusmarquista y le coloca en el olimpo de la competición, junto a sus tíos Mark McMillin, y Larry Ragland. También es uno de los pocos pilotos que ha ganado la codiciada ‘Baja Triple Crown’ (‘Triplete de la Baja’), una hazaña que se consigue después de ganar las Baja 1000, 500 y la San Felipe 250. Es, en definitiva, uno de los mejores pilotos offroad de todos los tiempos.
Antes de que comience la Baja 500 2018 del 30 de mayo al 3 de junio (la 50ª edición de la carrera) esto es lo que McMillin nos cuenta sobre lo que significó criarse dentro del mundo de este deporte y sus intenciones de batir récords después de su victoria en la Baja 500 2017.
¿Puede explicarnos un poco sobre qué es McMillin Racing?
Es un legado familiar. Para nosotros es como una herencia. Mis dos primos, Dan y Luke, corren en sus Trophy Trucks, toda mi familia me apoya y me sigue los pasos durante la Baja, ya que para nosotros es como un deporte de familia. Cuando era joven muchos padres iban a los partidos de béisbol de sus hijos y jugaban al fútbol y al baloncesto. A mi padre no le gustaban los deportes, solo los caballos y las carreras offroad. Así que, en lugar de tirar unos tiros con la pelota en el parque, lo que hacía con él era montar y pilotar en coches todoterreno. Así es como crecí.
Ya has logrado mucho en este deporte, pero ¿cuáles son tus metas a largo plazo dentro de la competición y qué te gustaría lograr en los próximos tres o cinco años?
Mi padre y yo nos pusimos una meta en 2009 después de ganar la Baja 1000: queríamos ganar cinco en los próximos 10 años. He ganado cuatro, así que para conseguir ese viejo objetivo tendré que ganar una más para 2019. Creo que lo que me mantiene motivado es, simplemente, querer ser el mejor en lo mío. Quiero ganar todas las carreras en las que participo, soy una persona supercompetitiva. Incluso jugando a las cartas con mi abuela en lo único que pienso es en ganar, ganar y volver a ganar (risas), por muy triste que parezca. Así que cuando hablamos de competir, ya sabes, es fácil ser competitivo. Cuando haces algo en lo que tienes talento y conoces tu nivel de habilidad y tu potencial, mantenerte a un nivel muy alto es fácil.
Mi gran objetivo global es ganar 10 Baja 1000 y escribir mi nombre en los libros de récords como uno de los mejores de la historia. Solo quiero ganar todas las carreras en las que participo y ahora estoy en una posición bastante buena para ser competitivo y ser uno de los favoritos. Lo único que quiero seguir compitiendo y seguir ganando.
¿Quiénes son tus héroes del automovilismo y por qué?
Desde que era niño siempre he admirado a mi padre. Fue mi primer héroe y siempre quise ser como él. Cuando le veía pilotar un coche de carreras me sentía muy orgulloso de cómo se comportaba, siempre extremadamente humilde. Incluso cuando corría con él, siempre buscaba que el mérito recayera en mí y no en él, nunca quiere ser el centro de atención. Eso es genial de ver, porque no hay mucha gente así. A la mayoría de las personas les gusta llamar la atención, pero él era súper discreto y esa actitud me está empezando a gustar. Puedes salir y ser arrogante y que aun así la gente te respete, pero si te pasas de creído no vas a tener el mismo respeto.
Cuando era más joven admiraba a otros deportistas que, si iba a pedirles un autógrafo o a charlar unos minutos con ellos, simplemente te ignoraban. Así que hace tiempo que reflexioné y dije: ‘Si alguna vez tengo la suerte de poder ser piloto profesional y la gente me conoce, lo primero que no voy a hacer es dar la espalda a los fans y ser ese tipo de persona arrogante’. Prefiero estar con los pies en la tierra, ser humilde, y si gano, genial, pero si pierdo, me lo paso de maravilla, porque al final del día soy un afortunado de poder hacer esto.