Carrera de melones 2017
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Eventos y Festivales

Viajes para descubrir México durante 2018: Melones en Veracruz

En el país suceden eventos que pocas veces caparan encabezados, pero que están de llenos de ingenio, escenarios increíbles o simplemente son divertidísimos. Aquí te contamos sobre algunos de ellos.
Por Densho
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1. La carrera de melones de Xalapa, Veracruz

2 minutos

Carrera de Melones - Xalapa

Estaba redactando mi reporte sobre la Carrera de Melones 2017, el martes 19 de septiembre de 2017, alrededor de las 13:14. La de este año fue la 13a edición de esa peculiar competencia, que se realiza desde 2005 en la calle Lucio, en el Puente de Xallitic, en el centro de Xalapa, Veracruz, México. Tuve la oportunidad, no sólo de atestiguar, sino de participar, en esta ocurrencia tan surreal como inspiradora. La carrera de este año se celebró el 15 de septiembre de 2017, por la tarde. Exactamente el día en que, por la noche, comienzan las festividades del Día de la Independencia de México. Cuando volví a la Ciudad de México, ese martes 19, tenía planeado publicar mi experiencia sobre los acontecimientos de la carrera de melones. Pero no pude hacerlo, debido a la catástrofe ocurrida ese mismo día en mi ciudad. Pero después de ver todo el nacionalismo y, mejor aún, el humanismo vivido durante los días difíciles entre vecinos, comunidad y, por supuesto, todas las personas interesadas en ayudar, me dio ánimo para retomar mi texto que, más que unos melones rodando sobre una calle empinada a toda velocidad, es sobre la alegría de la gente y la unión, no sólo en momentos de tristeza, sino en momentos de júbilo.

¿Existe una carrera de melones?

Estaba cierto día de agosto en una junta de Red Bull, cuando la jefa dijo: "va a haber una carrera de melones en Xalapa. ¿Quién quiere ir?" Por supuesto, levanté la mano inmediatamente. ¿Carrera? ¿De melones? "No sé que rayos sea eso, pero suena raro y lo raro es mi jam", pensé. Un par de semanas más tarde, una noche antes de abordar el camión que me llevaría a Xalapa, estaba decorando mi melón, con forma de Slime de Dragon Quest, pues no sólo estaba dispuesto a atestiguar tan excéntrico escenario, sino que estaba dispuesto a ganar. Pero, ¿cómo que hay una carrera de melones? Bueno, pues, puede sonar difícil de creer al principio, pero, vamos los melones son una esfera casi perfecta y pueden rodar, así que no es tan descabellado imaginar que dos personas sueltan dos melones en una pendiente pronunciada y compiten por ver quién llega primero a la meta. De acuerdo con Vice, la idea de hacer una carrera de melones surgió en 2004, cuando un grupo de personas quiso hacer un documental falso sobre una tradición ficticia y ésta era una carrera de melones que, según el 'mockumental', se celebraba desde hacía mucho tiempo en Xalapa (cosa que era mentira). Fue en 2005 cuando estos chicos aprovecharon que estaba cerrada la calle Lucio, debido a las celebraciones del 15 de septiembre, y empezaron a rodar su documental falso. La sorpresa para ellos es que varias personas se interesaron en participar también. Y así, de una tradición artificial, surgió una verdadera que ya lleva más de una década celebrándose y cada año crece más.

¿Cómo es participar en la carrera de melones?

Llegué la calle Lucio, en el Puente de Xallitic, como a las 15:30, más o menos. La carrera iba a dar comienzo a las 17:30, según lo que había leído en la convocatoria. Cualquier persona puede participar si lleva consigo un melón al que pueda inscribir en la carrera (no importa su tamaño, si es chino o si no es perfectamente esférico). Lo que empieza a estilarse es decorar el melón de diferentes formas: de personajes del folklor popular, de superhéroes de moda, como Batman, Flash o las Tortugas Ninja; de personajes de caricaturas, como Rugrats o Adventure Time; de videojuegos, como Pac-Man o Slime de Dragon Quest (¡ése soy yo!) o hasta de personajes de la política. No hay límite en los disfraces, aunque se recomienda que no entorpezcan la aerodinámica del melón. Pero decorarlos no es necesario. De hecho, el ganador de la carrera de este año no decoró su melón y, en vez de adornos o disfraces, el melón simplemente tenían una inscripción escrita con un plumón negro: "Perdón, no me dio tiempo de decorarlo".

La inscripción

La inscipción a la carrera no tiene costo, en realidad. El único dinero invertido es en la compra del melón, en lo que se gaste para adornarlo (si es que se adorna) y en el transporte para llegar al lugar. Los organizadores –quienes se encargan de conseguir los permisos para realizar la carrera, hacer los preparativos y recolectar donativos entre los comerciantes locales para recompensar a los ganadores–, ponen una mesita visible para todos, donde llegan los aspirantes a registrar su melón. Yo, como representante de Red Bull, inscribí, muy orgulloso, a mi Slime, desde muy temprano, y alcancé el número 25, lo que significaba que iba a estar entre la primera y la segunda oleada de competidores. Al final, se registraron alrededor de 200 participantes.
Número de la Carrera de Melones

Número de la Carrera de Melones

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El melón más guapo

Antes de la competencia de desempeño, se realizó la de apreciación. Todos los melones registrados tenían la posibilidad de poner a prueba su ingenio para disfrazar a su melón de personajes famosos de la cultura popular. Claro, para conquistar el aplauso del público –avanzar en esta etapa hasta la final dependía de la intensidad del aplausómetro que registraba las ovaciones de la concurrencia–, no sólo había que poner atención al detalle, sino que también tenía uno que elegir a un personaje reconocible, porque si no, pues cómo. Los ganadores de esta competencia fueron el melón disfrazado de Cynthia, la muñeca de Ángelica, de la serie de dibujos animados Rugrats; Frijolito, personaje de la serie animada Mucha Lucha, y Pennywise, el villano de la novela de Stephen King, It –lo mejor de este performance es que la dueña del melón era una niña de alrededor de siete años, quien se disfrazó, a su vez, de Georgie, una de las víctimas del malévolo ente–. Aquí recibí un tibio aplauso con mi Slime, porque en realidad nadie sabía qué era. Pero no importa, estuve muy orgulloso de mi creación.
Concurso de belleza

Concurso de belleza

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El melón más guapo

El melón más guapo

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Ganadores del concurso de belleza

Ganadores del concurso de belleza

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La carrera

Después del concurso de belleza, volvimos a la calle Lucio para dar comienzo con el evento principal. Se colocaban varios melones en unos barandales hechos con tubos de PVC. La mecánica era la siguiente: al soltar los melones, comenzaban a rodar cuesta abajo y, cinco segundos después, los dueños de los melones podían perseguir a su melón, pero sólo para echarles el fua –o sea, darles ánimos con gritos y vitoreos–; estaba prohibido, de cualquier manera, intervenir físicamente en la trayectoria del melón (desde soplarles hasta patearlos). Los primeros en participar fueron los melones de los patrocinadores y, después, el resto de los participantes.
Inicio de la carrera

Inicio de la carrera

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Y... ¡arrancan!

Y... ¡arrancan!

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La alegría

Fueron más de diez tandas iniciales de la competencia, y poco a poco se iban eliminando a los participantes. Lamentablemente, nuestro melón no era naturalmente tan aerodinámico y, tras chocar con el talón de uno de los dueños de otro melón, perdimos la oportunidad de continuar en la competencia en la primera ronda. Pero nos divertimos, eso sí. Y la carrera continuó. Después de la primera ronda, cayó una tormenta que hubiera hecho escapar hasta al menos delicado. Sin embargo, la emoción y la euforia de los participantes hizo que la competencia continuara. Todo se solucionó con impermeables formales, improvisados, paraguas o con la mera voluntad de seguir en la festividad. Al final casi todas las personas que habían avanzado en la carrera se quedaron. Otras se fueron al zócalo a seguir la fiesta patria que daría comienzo por la noche, a sólo unos metros de ahí. Lo que experimenté durante la Carrera de Melones 2017 no fue tanto ver rodar a mi melón que con tantas ganas decoré. Fue más ver que la gente puede convivir alegremente por un motivo aparentemente absurdo y superficial. Comprobé que la alegría está donde uno quiere que esté. Y es ese espíritu el que nos mantiene unidos. Mientras escribía la crónica de este texto, sentí el terremoto del 19 de septiembre de 2017, en la Ciudad de México. Y, ¿saben qué? Necesitamos más carreras de melones. Necesitamos más alegría y hermandad. Sin necesidad de la tragedia. Que nuestro pretexto sea la alegría. Si están interesados en participar en la Carrera de Melones, que se celebra año tras año en Xalapa, sigan su página oficial en Facebook y estén al pendiente.
Carrera de melones

Carrera de melones

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La lluvia en la carrera de melones

La lluvia en la carrera de melones

© Red Bull

Xalapa al final de la carrera

Xalapa al final de la carrera

© Red Bull