Una foto de la iniciativa de arte de los mini murales de Detroit Hives.
© Detroit Hives
Social Innovation

Detroit Hives está salvando a las abejas en Michigan

Esta pareja de Detroit se dedica a educar a los ciudadanos y a salvar a las abejas de la desaparición.
Por Phil Barker
4 minutos de lecturaPublished on
Si no has visto la película Bee Movie hay una cosa que debes tener clara: las abejas son vitales para nuestra supervivencia como especie.
Sin duda, las habrás observado en los jardines saltando de flor en flor, llevando polen de un lado para otro. Las abejas son vitales para la reproducción de todo tipo de plantas. Sin ellas, la vida en la Tierra, tal como la conocemos, dejaría de existir.
Timothy Paule Jackson es el cofundador de Detroit Hives. En 2017 descubrió la importancia de las abejas cuando, enfermo de gripe, estaba buscando un remedio para su salud. Ello le llevó a dar con la miel cruda que es muy saludable, pues reduce la presión arterial, disminuye el colesterol y acaba con la tos. Poco después decidió fundar Detroit Hives (Colmenas de Detroit, en inglés), una organización sin ánimo de lucro que ha transformado 75.000 parcelas vacías de Detroit en granjas apícolas. Además, educa a la comunidad sobre la importancia de las abejas para la supervivencia de la vida tal y como la conocemos.
Jackson, que es fotógrafo profesional, y Nicole Lindsey, su pareja, comenzaron esta increíble aventura asistiendo a un par de cursos sobre apicultura impartidos por Green Toe Gardens y Keep Growing Detroit. Jackson y Lindsey aprendieron todo lo que tenían que saber, desde la biología básica de las abejas y el equipamiento necesario para cuidar una colmena, hasta la elección de los lugares adecuados para instalarlas. Este último detalle iba a desempeñar un papel importante en el éxito de Detroit Hive.
Jackson y Lindsey se centraron en parcelas vacías para montar las granjas de abejas en Detroit y resultó que eran lugares ideales para que prosperaran estos insectos. La primera parcela que Detroit Hives compró fue un vertedero. “La basura estaba mezclada con la hierba, pero vimos que era un ambiente perfecto para las abejas. Había plantas con flores, cardos y dientes de león”, explica Jackson.
“Algunos estudios han puesto de manifiesto que estas parcelas vacías están ayudando a que la población de abejas crezca. Así que resulta que Detroit es un lugar excelente para estos insectos…”, nos dice Lindsey.
La primera parcela se compró con la ayuda del Detroit Land Bank Authority, una agencia que se dedica a desarrollar propiedades abandonadas. Luego lo único que tuvo que hacer Detroit Hives fue comprar abejas a varias granjas apícolas locales. En la actualidad esta organización sin ánimo de lucro cuenta con 10 proyectos en el área de Detroit. Otro de sus servicios es recoger a grupos de abejas extraviadas: “Si vemos un grupo perdido lo llevamos a casa”, añade Lindsey.
En su afán por salvar a las abejas la pareja no solo proporciona un lugar físico para los insectos, sino que Jackson y Lindsey son conscientes de la importancia de educar a la comunidad sobre el papel que juegan las abejas en el equilibrio ecológico. Por ello, otra de las funciones de Detroit Hives es educar a la ciudadanía y a los colegiales sobre la contribución de las abejas al medio ambiente.
Desde que en 2017 se creó la primera granja apícola, Detroit Hives ha dado más de 500 tours en los que ofrece a los visitantes la oportunidad de conocer los secretos de las colmenas. Otro de los proyectos consiste en la realización de pequeños murales donde los artistas pueden pintar obras en las que las abejas sean protagonistas. Y, por supuesto, es posible comprar miel pura…
Jackson y Lindsey confían en que Detroit Hives pueda continuar llamando la atención sobre la importancia de las abejas. Es necesario educar a las generaciones más jóvenes sobre la trascendencia de estos pequeños y vitales polinizadores.
Así que, ¿cómo se presenta el futuro de Detroit Hives? El objetivo es que el proyecto continúe avanzando para que cada vez sea mayor. La pareja sigue buscando parcelas abandonadas en las que montar más colmenas.