La noticia bomba de la semana pasada para los treintañeros nostálgicos fue el anuncio de la japonesa Toei Animation sobre una nueva serie inspirada en Los Caballeros del Zodiaco, pero en esta ocasión con gráficos por computadora y exclusiva para Netflix. ¿Explotó nuestro cosmo? ¿Alcanzamos el séptimo sentido? Más o menos, la verdad.
Estos personajes creados por Masami Kurumada en 1986, protagonizan una historia de heroísmo para jóvenes, donde varios guerreros con armaduras sagradas, heredan los poderes sobrehumanos de antiguas figuras de la mitología griega y, en los tiempos modernos, tienen que enfrentar las fuerzas del mal que amenazan a la Tierra y, al mismo tiempo, proteger a la reencarnación de la diosa Atenea (llamada Atena, en esta obra de ficción).
Los Caballeros del Zodiaco, cuyo nombre original es Japón es Saint Seiya (la palabra "saint" es una transliteración en inglés de los ideogramas de "soldado sagrado", y suena "seitoushi"), tuvo éxito moderado en Japón, pero el público fue perdiendo interés en esta historieta y en la animación, ante otras series que se arraigaron más en los gustos nipones, como Dragon Ball. Por falta de popularidad, la serie animada original fue cancelada en 1989, y la historieta continuó publicándose hasta 1990. Saint Seiya se habría quedado en el cajón del recuerdo para sólo algunos, como Rokudenashi Blues, City Hunter o Dragon Quest: Dai no Daibouken; o, si acaso, habría tenido una categoría nostálgica con un poquito más de peso, como Rurou ni Kenshin o Yu Yu Hakusho. Pero no fue así y, al menos fuera de Japón, en ciertos países tiene igual número de fans, o más, que Dragon Ball.
Estamos seguros de que, al menos en México, actualmente, cualquier persona viva y que ya pudiera medio hablar durante la década de 1990, aunque sea ha escuchado la frase "Los Caballeros del Zodiaco". La peculiaridad de la transmisión de esta serie en México es que se realizó de la misma manera que en Japón, con un episodio semanal, por lo que a la audiencia mexicana le tomó la misma cantidad de tiempo que al público japonés enterarse del desenlace de la historia tras 114 episodios (en Japón fue de 1986 a 1989 y en México, de 1992 a 1995). El romance entre México y Los Caballeros del Zodiaco (cuya transmisión original obligaba a los niños a despertarse todos los sábados a las 7:00 para ver el nuevo episodio), fue tórrido y, al parecer, para siempre. Y no sólo con México, sino con Brasil y América Latina, donde paulatinamente fue creciendo la base de fans a niveles insospechados –cabe recordar que el mayor coleccionista de memorabilia de Saint Seiya es el peruano Luis Vásquez Flores, quien a lo largo de 20 años ha recolectado más de 6,600 piezas, lo que le ha valido el registro en el libro de records Guinness–. Asimismo, el fundador de la empresa de lucha libre AAA, Antonio Peña (quien falleció en 2006), creó el ring de sus espectáculos inspirado en el octágono que aparece en los primeros episodios de este anime.
Fueron los fans fuera de Japón (también hay muchos en España, Francia y China) quienes revivieron a Los Caballeros del Zodiaco, haciéndole ver a Bandai, Toei y al mismo Kurumada, mediante súplicas y peticiones, que aún había un lugar para Saint Seiya en el mundo (lo que para ellos se traducía en billetes verdes). La gran resurrección de Saint Seiya fue con la adaptación a animación de la última parte de la historieta original, donde los jóvenes guerreros se enfrentaban a Hades, el mismísimo dios del infierno. Eso fue en 2002 y, desde entonces, hemos tenido mucho material audiovisual e interactivo, entre mangas, historietas, videojuegos, secuelas, películas, spin-offs... Next Dimension, Episode G, The Lost Canvas (recomendación de la casa), Saintia Sho, Omega, Soul of Gold (buena, pero precipitada y breve), Legend of Sanctuary, Brave Soldiers, Soldiers' Soul... No tenemos los números en la mano, pero estamos seguros de que Saint Seiya ha hecho más dinero, fama y fans desde que se revivió a principios del nuevo milenio, que en los tiempos de su publicación y transmisión originales.
¿Qué podríamos esperar del anunciado próximo remake de Los Caballeros del Zodiaco? Por lo que podemos ver en el póster oficial publicado por Toei, la serie se llamara "Knights of the Zodiac: Saint Seiya". En la imagen se pueden ver las ruinas del templo de Atenea, y a la misma diosa Atena con el báculo de Nike (no se puede ver la égida, pero asumimos que la tiene en la otra mano), y al caballero de la armadura de Pegaso arrodillado frente a ella. Atena luce su cabello morado, como suele hacerlo en sus reencarnaciones (Saori, Sasha...), y su tradicional vestido blanco y su tiara. Aunque es obvio que estos personajes son Seiya y Saori, no nos arriesgaríamos a asegurarlo. Se ha dicho que este remake va a resumir dos arcos de la historia original: el de las Guerras Galácticas (¡hey! Alguien había visto mucho Star Wars, ¿eh?) y el de los Caballeros de Plata. Todo dentro de 12 episodios de 30 minutos cada uno.
La dirección de la animación correrá a cargo de Yoshiharu Ashino, cuyo trabajo se puede ver en el anime D-Gray Man Hallow. El guionista va a ser Eugene Son, quien ha escrito algunas historias de Spider-Man y The Avengers para Marvel, así como historietas variadas basadas en personajes de Cartoon Network, como Powerpuff Girls; también fue un recurrente en la caricatura Ben 10. Y ya. La serie se va a estrenar un día de éstos (aunque se espera para 2018, esos "coming soon" son muy engañosos). No sabemos qué esperar, la verdad. Evidentemente esta serie tratará de captar al público occidental, especialmente al estadounidense, por lo que la serie podría tener varios clichés recurrentes de las caricaturas estadounidenses para adolescentes. ¿Recuerdan la película CGI de Astro Boy de 2009? Inspirada en la piedra angular del manga y el anime, esta cinta fue dirigida por David Bowers, con un guión del mismo Bowers y Timithy Harris, y producida por el ya extinto estudio hongkonés Imagi Studios. Esta versión de Astro Boy fue creada para cautivar al público fuera de Japón, especialmente al estadounidense. No estuvo tan mal, la verdad, pero pensamos que lo que la salva fue la esencia del personaje, que se esforzaron por mantener; sin embargo, el resultado fue intrascendente. Creemos que eso mismo pasará con esta adaptación de Saint Seiya para Netflix.
Pero ya veremos. ¿Qué tal que nos salen con una obra maestra y hasta se gana un Oscar? A saber. Pero aquí les dejamos las cinco cosas que nos gustaría que esta serie corrigiera de algunas cosas que no nos gustaron de la serie original.
5. LAS ARMADURAS CON CASCOS
Sí, los puristas argumentarán que las armaduras con casco de los primeros arcos de la historia de la animación de Saint Seiya son intocables y que incluso superan al material original (Kurumada no concibió las armaduras con casco, eso fue invento para la adaptación, ya que en la historieta siempre usaron diademas). Pero, vamos, ¡están horribles! Sí, realistamente son más útiles que una diadema, pero estéticamente los hacen parecer como micrófonos que luchan por la justicia. Ésta es su oportunidad para enterrarlos en las profundidades del pasado.
4. LA TENSIÓN AMOROSA
Habría sido muy interesante que el conflicto central de la serie hubiera sido el romance entre Saori y Seiya, similar al que magníficamente se suscitó en Magic Knight Rayearth, entre la Princesa Emeraude y Zagato. Sería una sorpresa agradable si la pieza central de este remake fuera el conflicto emocional de Saori, dudosa entre aceptarse como reencarnación de una diosa y proteger la Tierra, o seguir su vida humana y enamorarse de Seiya.
3. LA RIFA DE LA ARMADURA DORADA
Nada de lo de la Guerra Galáctica tiene sentido. La historia va así: Matsumasa Kido, el Carlos Slim de esta ficción, en sus vacaciones por Grecia, se encuentra en unas ruinas a un guerrero moribundo quien sostiene a una bebé en sus brazos. El guerrero (quien es Aioros de Sagitario), decide revelarle a un turista que la bebé es la reencarnación de Atenea y, además, le deja su armadura sagrada de Oro. Matsumasa Kido, en lugar de reportar los hechos a la policía, decide abandonar el cadáver y quedarse con la bebé. Asumimos que posteriormente, con sus palancas de millonario, arregló los papeles para adoptarla como su abuelo... ¿como su abuelo? ¿Poooooor? ¿Por qué no como su papá? ¿Y qué hay de sus papás? ¿Nunca nadie se preguntó eso?. Bueno. Después de 13 años, Matsumasa se da cuenta de que lo suyo es adoptar, así que, al puro estilo Brangelina, adopta a diez niños huérfanos de varios lugares del mundo. ¿Para criarlos y darles una buena vida? No. Para poner en riesgo sus vidas, enviándolos a lugares inhóspitos para que reciban una cantidad abundante de golpizas a fin de convertirlos en personas que... aguanten golpizas. El sueño retorcido de este millonario bonachón, parecido al Coronel Sanders, es hacer un torneo, COMERCIAL, para que frente a millares de personas que pagaron su entrada, estos adolescentes se batan en combates mortales como de la UFC para ver quien de los diez brutos se hace acreedor a la armadura de Oro que se encontró en las ruinas. Con la bebé. Sí, aparentemente su onda era el negocio; nosotros hubiéramos hecho lo mismo, la verdad. Pero al parecer, su propósito era establecer el torneo para ver quién sería el guerrero con la fuerza suficiente para proteger a su nieta adoptada, quien algún día se daría cuenta de sus cualidades celestiales. Es decir, Matsumasa no sólo complicó algo que pudo haber sido más simple, sino que se creyó la historia del guerrero moribundo y, además quiso hacer dinero en el proceso. Hasta ahí no va tan bien, pero se pone peor. No sabemos exactamente cómo, en la cabeza de Masami Kurumada, funcionaba el proceso de selección de guerreros que se ganaban el derecho a portar una de las 88 armaduras del zodiaco (cada una correspondiente a una constelación). De acuerdo con lo mostrado en la serie, todos los aspirantes eran entrenados en Grecia, principalmente (también en otros lugares, como en Siberia), y tras demostrar su gallardía en combates de prueba, el mismo Patriarca (o el Caballero de mayor rango presente), era quien le concedía al vencedor el honor de vestir una armadura de Bronce (de las que sólo había diez). Cómo se decidía quién vestiría las de Plata o las de Oro, es un misterio. Eso no está mal. Lo que ya no es coherente es la manera en la que los huérfanos obtuvieron las armaduras de bronce. Ahora resulta que los diez chicos adoptados por Matsumasa se aparecieron de la nada, a un ambiente completamente sagrado y exclusivo, para llenar una solicitud para ser entrenados a fin de ganar una armadura de Bronce. Y todos la obtuvieron. ¿A nadie le sacó de onda? Y, bueno, ¿qué no se supone que ellos debían llevar una vida de reclusión en el territorio supervisado por el Patriarca o, al menos, recibir instrucciones de él? Pues no. Aparentemente, lo que se estilaba era ganarse la armadura, irse del Santuario sagrado y nunca más volver. Y luego, ¿cómo es que estos muchachos aceptaron agarrarse a golpes en un estadio para competir por una armadura? ¿No se supone que ellos tenían ya una instrucción seria de un caballero superior, quien debía ponerlos al tanto, por lo menos, del servicio que tenían que hacer al portar una armadura? ¿Ética, estás ahí? ¿Ética? Vamos, todo, TODO eso, es más ridículo que He-Man bronceándose para que no descubran que es el Príncipe Adam. Si en el remake pudieran establecer reglas más coherentes, sería magnífico.
2. LOS CABALLEROS DORADOS
Miren, si una organización sagrada le concede una armadura de gran poder a alguien que mata gente por diversión y le arranca el rostro a sus víctimas para decorar su oficina, no es una buena organización. ¿Por qué rayos le dieron la armadura dorada a Afrodita o a Máscara de la Muerte? Para bien de esta atrocidad de Kurumada, historias como Soul of Gold o la obra magistral The Los Canvas, de Shiori Teshirogi, reivindican a la mayoría de los caballeros de oro cuyo honor fue sacrificado, para fines de entretenimiento, por su propio creador, Kurumada. Pero esos errores no deberían repetirse nunca. Sí, cada Caballero de Oro debe tener su propia personalidad (como el violento Kardia de Escorpión, de Teshirogi, o la versión teporocha de Máscara de la Muerte en Soul of Gold), pero ninguno debería ser "malo" así de nomás y todos deberían de mostrar lealtad a Atena. Gracias, Teshirogi, te amamos todos.
1. EL MÓVIL DEL VILLANO
SPOILER ALERT. Sí, un Caballero Dorado pierde la razón y hace toda una conspiración para apoderarse del Santuario y controlar a Atena para hacer justicia en el mundo por las malas. Y este Caballero Dorado, a su vez, es manipulado por otro dios, para apoderarse del reino terrestre. Y, además, oooootro dios también quiere a Atena fuera del camino para reinar en la superficie. Tiene sentido. Si lo analizan desde un ángulo particular, los villanos de Los Caballeros del Zodiaco, son en realidad los Caballeros de Bronce. La verdadera preocupación del manipulador, traidor y usurpador dentro del Santuario, es que Atena no está en el Santuario; eso nadie lo sabe, pero entre más tiempo pasa, el traidor teme que en algún momento alguien se dé cuenta. Y si lo cachan, se lo echan. Así que la verdadera misión del traidor es hacerle creer a 77 Caballeros al servicio de Atena, que los caballeros de Bronce son traidores y que Saori Kido (la forma mortal de esta diosa) es una impostora. Hasta ahí, todo bien, pero... ¿era necesario? Lo que pasó en realidad es que los combatientes que obtuvieron las armaduras de Bronce nunca más regresaron al Santuario, y prefirieron participar en un torneo de la WWE. Ellos no tienen idea de su propósito, o al menos no lo manifiestan. Y en realidad, ni siquiera la misma Saori sabe que ella es la reencarnación de Atena. Si ni los de Bronce ni la verdadera Atena sabían la verdad, y tampoco los 77 caballeros restantes... ¿por qué el traidor se molestó en moverle? Todos se enteraron de todo por decisiones mal tomadas que, la verdad, ni venían al caso. Al final, da la impresión de que este grupo de 88 combatientes fue creado para protegerse de sí mismos y no para proteger la Tierra. Salvo la honrosa, pero también forzada en intrincada participación de Poseidón, quien sí pone en riesgo a la humanidad, en ningún momento parece que algún villano se interese realmente en perjudicar a los mortales (bueno... el eclipse de Hades... uy... el ecliiiipseeeee). En realidad Saint Seiya tiene una historia interesante para ser contada, pero suplicamos que lo hagan bien. Ahí tienen a Shiori Teshirogi, quien no sólo tomo los elementos esenciales de la mitología creada por Kurmuda y la convirtió en algo majestuoso, sino que, sin abandonar los factores de fantasía, creó un mundo coherente y realista. De eso pedimos nuestra limosna.









