Music

Monterrosa, la fuerza política de la pista de baile

© Isabel Martínez
Por Wookie Williams / Red Bull México
El dueto español ha encontrado en la música que te hace moverte el conducto perfecto para la libertad, la diversión y entregar un mensaje cargado de ideales. Platicamos con ellos sobre sus planes.
Rocío y Enrique no tienen ni dos años de haber formado Monterrosa, pero la contundencia en sus letras nos hacen ver que lo han tenido claro todo el camino: la pista de baile es una plataforma política, y su música es su discurso. Platicamos con ellos para que nos hablaran más sobre su estilo, sus ideas y adelantarnos que en febrero visitarán México para promover sus canciones.
Han ido construyendo una fuerte base de seguidores en España. Para la gente en Latinoamérica que apenas los van conociendo, ¿cómo describen el sonido de Monterrosa?
Rocío: La gente en España nos dice que somos la banda de una generación. Nosotros la verdad que tenemos unas influencias muy claras de muchos de los artistas que nos flipan de Latinoamérica nos flipa Denver y Miranda por ejemplo, nos han marcado mucho Pet Shop Boys, Carlos Berlanga, la Prohibida...
Nos hemos dado cuenta de que este tipo de música en España no lo hacían muchos artistas. Nos comparan con Fangoria por ejemplo. El sonido Monterrosa me gustaría pensar que es un sonido que te lleva a un sitio en el que poder evadirte de todo, en el que poder dejar atrás los problemas y las preocupaciones y sentirte libre.
Enrique: Hacemos pop electrónico cuya base es siempre la melodía. Nos hemos criado escuchando música tradicional española (copla, pasodoble, canción ligera de los 60 y 70) y algo de eso queda cuando nos ponemos a componer. Nuestra adolescencia estuvo marcada por la música electrónica, sobre todo por la resaca de lo que se llamó bakalao: en el instituto, tener CDs con bakalao se tus hermanos mayores o vecinos decidía si eras guay o no. Y siempre tenemos en mente grandes referentes, como Pet Shop Boys, Miranda! y Fangoria.
A casi un año de que lanzaron Latencia, ¿cómo han crecido como grupo y como artistas? ¿Qué han encontrado en Monterrosa?
Rocío: Pues la verdad, hemos flipado. Estamos un poco en shock. No pensábamos que la acogida iba a ser tan rápida y nos sentimos muy afortunados de todo lo que nos está pasando. En menos de un año hemos hecho los festivales más importantes del país y nos vamos a México en Febrero.
Hemos crecido también muchísimo como personas. Es muy difícil que un proyecto musical salga adelante, mucho estrés, mucha presión, pero súper contentos con cómo se vuelca el público. Muchas personas que vienen en los conciertos nos dicen lo que sienten y es muy satisfactorio ver que el mensaje que transmitimos ayuda a otros en ciertos aspectos de su vida.
Enrique: Cuando salió Latencia todavía estábamos descubriendo qué era Monterrosa. Después de casi un año de conciertos, cada vez tenemos un perfil más definido. Aunque todavía nos cuesta definirnos a nosotros mismos como artistas, cada vez tocamos más (y mejor) y el grupo se ha convertido en el centro de nuestra vida.
En Monterrosa hemos encontrado una manera de compartir nuestro paso por el mundo con los demás, un altavoz para hablar de nuestras preocupaciones y de nuestras alegrías, y una manera de exorcizar lo que tenemos dentro. Hemos hecho canciones sobre el miedo a volver a casa solx, sobre relaciones tóxicas o sobre géneros no normativos. Creemos que el pop también sirve para hablar de todo eso.
Su primer post en Instagram dice que sus intereses y necesidades comunes son "la reivindicación de la diferencia, el poder de lo lúdico, la celebración de los cuerpos y la apropiación de todo aquello que durante mucho tiempo sentimos la necesidad de ocultar o disimular". Todo aquello que antes ocultaban o disimulaban ahora tiene un foco encima. ¿Es liberador? ¿Aterrador?
Rocío: Es liberador y por otro lado muy duro. Tenemos muy presente que hay que tener una postura muy clara respecto a lo político y sexualmente hablando. En mi opinión, es muy importante que los que podamos tener algo de altavoz lo usemos para reivindicar y visibilizar los yugos a los que nos están sometiendo.
Enrique: A nivel personal, es muy liberador que podamos vivir lo más en sintonía posible con nuestros deseos. Y eso se lo debemos a todas las personas que ya allanaron el camino, viviendo unas vidas muy complicadas y a veces incluso entregándolas. A ellas hemos dedicado nuestro último single, Flores en el parking. Lo sentimos como una responsabilidad. En el vídeo, usamos de manera muy clara los colores de los partidos que han alzado a la ultraderecha a tercera fuerza política en España. Pronto habrá 52 fascistas sentados en nuestro Congreso de los Diputados, y eso va a poner en peligro todo lo que hemos conseguido. No pensamos dar ni un paso atrás, no queremos volver a ocultar ni disimular nada. Se lo debemos a quienes nos precedieron y a quienes están por venir.
Los 90 lucía como una época más sencilla, de música liviana. Su música tiene una clara influencia sonora, qué les hace echar una mirada a esa década en la que ustedes eran apenas unos niñxs?
Enrique: El sonido de los 90 nos produce un efecto casi narcótico: éramos efectivamente unos niños y nos abríamos al mundo con inocencia. En España fue una época de bonanza económica y de agitación cultural, pero también se construyeron los cimientos de la tremenda crisis que vendría en la década siguiente. Entonces todavía nos creíamos que si nos esforzábamos íbamos a vivir bien, lo cual se demostró como una gran mentira cuando llegamos a la mayoría de edad, justo con la crisis de 2008. Mezclar el sonido de esa etapa edulcorada con letras más ácidas sobre nuestro presente nos parece un contraste interesante.
Su música dice fiesta, sus letras tienen un mensaje de "Aquí estamos y no nos vamos a ir". ¿Cómo encuentran ese balance?
Rocío: Aquí nos vamos a la gran frase de Emma Goldman, "Si no puedo bailar, no es mi revolución" Nuestra forma de luchar es a través de la revolución de lo lúdico. Nadie nos va a quitar una sonrisa por mucho que quieran silenciarnos, no lo van a conseguir.
Creo que el sonido Monterrosa es ese arma de doble filo, mis armas son la dialéctica, la música, mi forma de vivir y de sentir, o las personas con la que me acuesto. No estamos interpretando un papel, somos exactamente igual que el mensaje que transmitimos.
Enrique: Creemos que la pista de baile, que es el espacio natural de nuestra música, también puede convertirse en un lugar de reivindicación y de toma de conciencia. Un viernes o sábado noche en una discoteca no tiene por qué ser una huida del mundo, al contrario: has elegido con quién estás, cómo te vistes, cómo te maquillas, cómo te mueves… mucho más personalmente que el resto de la semana, donde atiendes a obligaciones. Es un espacio y un lugar donde ser unx mismx de verdad, y donde la música se coloca en el centro de la experiencia vital. Los mensajes de nuestras canciones persiguen llegar a quienes los escuchan mientras bailan, porque divertirse es un acto profundamente político.
En la letra de Flores en el Parking, se escucha una clara preocupación. "No se puede ser neutral". ¿Qué les preocupa y qué pueden cambiar a través de su música?
Enrique: La canción trata sobre los géneros no normativos y las identidades disidentes, que son capaces de sobrevivir en medio de un sistema opresor, como flores que encuentran resquicios en el asfalto de un parking para salir a la luz. Son tantos los años de lucha que como comunidad hemos librado, que no podemos permitir poner de nuevo nuestros derechos en peligro. La canción continúa diciendo “entre las espinas no se puede ser neutral, porque el miedo pesa menos que la gravedad”: enfrentarse a la realidad es duro y da miedo, pero el miedo nunca es mayor que lo natural, que lo que llevamos dentro. Nuestra música esperamos que sirva para tomar conciencia de eso.
Rocío, la frase "No creemos en el miedo a volver a casa", que has dicho alguna vez, es un grito de hartazgo. ¿Podrá la música tirar al machismo?
Todo tiene que poder contra el machismo, la música, la persona con la que te acuestas, tu manera de pensar y de actuar frente a la vida. Todo. Ha llegado el momento en el que hay que plantarse, plantar cara a la desigualdad y a la opresión que hemos vivido durante toda la historia. Dejar de tener la sensación de "recién llegadas" porque siempre hemos estado aquí y somos más de la mitad de la población.
Todas estas preguntas densas sobre ideologías casi hacen olvidar que su sonido es una fiesta total. ¿Por qué es que la fiesta es este gran democratizador donde todos caben?
Enrique: Porque encontrar un espacio seguro en el que divertirse, que como decíamos es acto principalmente político, no ha sido nada fácil a lo largo de la historia. Esos espacios se han construido con mucho esfuerzo, y sentimos como nuestra tarea seguir construyéndolos y protegiéndolos.
¿Qué planes hay para 2020? ¿Tal vez una visita a México?
Enrique: Comenzaremos nuestra gira de 2020 en México, donde estaremos en febrero y presentaremos, aparte de las canciones de Latencia, algunas de nuestro próximo disco, que se llamará Piel divina (por el personaje de Los detectives salvajes de Roberto Bolaño, novela profundamente mexicana) y saldrá en primavera. A partir de ahí, nos espera un intenso año de conciertos en España y mucha música nueva.