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10 inventos mexicanos que no conocías

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Por DenshoPublicado el
Además del mariachi y del tequila, México le ha dado al mundo otras cosas ricas y útiles
Todos los mexicanos sabemos que Miguel Hidalgo y Costilla ondeó el estandarte de la Virgencita de Guadalupe para empezar la Independencia, el 15 de septiembre de 1810 –o, bueno, así venía en nuestros libros de primaria–. Pero muchos desconocemos los inventos que México le ha dado al mundo. Sí, siempre tenemos presente el chocolate, el tequila, el mezcal, el metate, el petate, el pulque, el guacamole, la cajeta, los mariachis, la margarita, el guitarrón mexicano, un prototipo de televisión a color –aunque Guillermo González Camarena dio con su propio método para hacer transmisiones a color, su invento no fue comercial, pero la NASA lo usó en 1979–. Pero hay otros inventos mexicanos que seguramente desconoces. ¡Viva México, inventores!

10. NACHOS

Nachos
Nachos
Podríamos asumir, por el nombre, que son mexicanos pero, como el chop suey, bien pudieron resultar una invención estadounidense, pues los asociamos más con Homero Simpson y su sombrero-nacho en el partido de futbol americano, que como parte de la tradición mexicana. Pero no, los nachos son mexicanos. En Piedras Negras, Coahuila, en 1943, las esposas de los soldados estadounidenses se quedaban en el Fuerte Duncan, cerca del Paso del Águila, y se iba a Piedras Negras a comprar víveres. Cierto día, llegaron al Restaurante Moderno; ya había cerrado, pero el encargado, Ignacio "Nacho" Anaya, les hizo un aperitivo con lo que quedaba en la cocina: tortillas y queso. Anaya cortó las tortillas en triángulos, las frió y les puso rodajas de jalapeños y queso cheddar que, con el calor, se derritió de inmediato. Cuando le preguntaron el nombre del platillo, el contestó: "Nacho's especiales". El platillo se popularizó en Texas, y otros restaurantes se adjudicaron la invención. Sin embargo, se puede comprobar que fueron invento de Nacho Anaya, pues la receta original con su crédito se publicó en el libro St. Anne's Cookbook de 1954 y se habló de ellos por primera vez, incluyendo el crédito para Anaya, en el libro A Taste of Texas, de 1950.

9. PALOMITAS DE MAÍZ

Palomitas
Palomitas
Cuando un grano de maíz se calienta a 100ºC, la humedad contenida dentro del grano empieza a convertirse en vapor. Al alcanzar los 180ºC, la presión del vapor equivale a diez veces más la presión atmosférica a nivel del mar, lo que hace estallar las paredes que contienen el vapor, con un peculiar "¡pop!", y convertirlas en tu mejor compañía para ver una película de Marvel en el cine. Este fenómeno fue descubierto por los habitantes de lo que hoy es México, hace miles de años. Los fósiles más antiguos de las palomitas de maíz –o pochoclos, cotufas, pororós, canchitas, pipocas, crispetas, cocalecas o rositas– se encontraron en México, y se cree que tienen más de 5 mil años de antiguedad. Los aztecas les llamaban momochtli y las usaban de adorno en las ceremonias, como collares y coronas, aunque estamos seguros que más de uno agarraba su corona y le echaba salsa Valentina, para no desperdiciar. La máquina para hacer palomitas fue un invento del dulcero Charles Cretor, oriundo de Chicago, y se popularizaron durante la Gran Depresión por ser baratas.

8. CHICLE

Chicle
Chicle
La palabra náhuatl "tziktli", significa "cosa pegajosa". Era una goma del árbol del mismo nombre –o chicle, como le conocieron después en español–, bien usada por los mayas y aztecas mexicanos, que solían mascar para disfrutar de su sabor dulce y, a la vez, mantener sus dientes limpios. También la usaban para pegar cosas. Aunque varias civilizaciones han tenido su propia goma de mascar, fue el chicle el que dio origen a la versión moderna. A mediados de la década de 1860, el otrora presidente de México, Antonio López de Santa Anna, fue a Nueva York y le dio una muestra del mexicano chicle al inventor Thomas Adams, a fin de que la usara para fabricar ligas o llantas. Adams experimentó, pero no pudo; sin embargo, se le ocurrió hacer goma de mascar y funcionó. Cortó la goma en tiras y empezó a comercializar el producto saborizado desde 1871, siendo uno de ellos, Chiclets, el más famoso hasta la fecha. Desde hace muchas décadas se dejó de usar el chicle como ingrediente, por su alto costo, y en su lugar se usan materiales sintéticos.

7. KAHLÚA

Kahlúa
Kahlúa
Esta bebida alcohólica es famosa a nivel internacional, pero pocos saben que se creó en México. Fue en 1936, en Veracruz, cuando cuatro personas, el señor Blanco, Montalvo Lara y los hermanos Álvarez, fueron a beber un poco. Ya entonados, a Blanco se le ocurrió hacer una bebida alcohólica de café; dos del grupo cultivaban un rico café árabe y el otro era químico, así que se encargó de hacer realidad la atrevida mezcla. Al conseguir éxito con el sabor, la fórmula fue adquirida por la empresa Pedro Domecq; los dueños decidieron nombrar a la bebida honrando sus orígenes veracruzanos y la bautizaron Kahlúa, palabra náhuatl que significa "La casa de la gente acolhua", lugar que después fue llamado por los españoles "Fortaleza de San Juan de Ulúa".

6. CACAHUATES JAPONESES

Cacahuates japoneses
Cacahuates japoneses
Los cacahuates japoneses no son japoneses. mindblow.gif. El japonés Yoshigei Nakatani trabajó gran parte de su juventud en una fábrica de dulces en Sumotoshi, su pueblo natal; ahí aprendió a hacer confitería tradicional, como mamekashi, que eran semillas de diversos tipos cubiertas de harina condimentada. En 1932, Nakatani desembarcó en Manzanillo, contratado por una empresa japonesa que quería hacer negocios en México, sin embargo, el negocio tronó dos años después y Nakatani se quedó varado aquí. Conoció a la mexicana Emma Ávila Espinoza y formaron una familia en la Ciudad de México. Nakatani empezó a fabricar botanas para subsistir, y combinó la receta de los mamekashi con cacahuates, ingredientes mexicanos y un toque de salsa de soya. Durante varios años, la familia Nakatani vendió los cacahuates al mayoreo en la zona de La Merced; sus clientes iban a su local a comprar "cacahuates con el japonés". Por 1945, Nakatani ya tenía fondos para fundar su empresa, a la que llamó "Nipón", el nombre en japonés de su país, y ésta opera hasta nuestros días, dirigida por los descendientes de Nakatani. Aunque otras marcas los madrugaron registrando el nombre, ahora ya saben cuáles son los originales.

5. TINTA INDELEBLE

Tinta indeleble
Tinta indeleble
La tinta imborrable en el pulgar que le ponen al ciudadano después de votar, más que inventarse para subir la selfie a Instagram, se creó para evitar fraudes de doble voto en las casillas. Pareciera que siempre ha estado en el mundo del sufragio y se usa en varios países del mundo –donde hay más vivillos– como Filipinas, Turquía, Venezuela, India, Nepal y Perú, entre muchos otros. Pero es un invento reciente, de la mente del profesor Filiberto Vázquez Dávila, un Ingeniero Bioquímico egresado de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), con maestría en Química Analítica en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey. En 1994, el Instituto Federal Electoral lanzó una convocatoria internacional, en busca de una tinta imborrable para las elecciones presidenciales de ese año en México. Vázquez tomó el desafío y se le ocurrió crear un pigmentador hecho con ácido acético, a fin de que, al aplicarse, la tinta reaccionara con los químicos de la epidermis, haciendo que ésta cambiara de color en vez de entintarla, por lo que borrarlo es imposible y la única forma es que la piel se desgaste de manera natural, proceso que toma hasta tres días.

4. PÁDEL

Pádel
Pádel
No es tenis. No es squash. No es pelota vasca, ni jai alai, ni frontón. Pero es mexicano. El pádel se juega en parejas y para ello se necesitan tres cosas: la pelota, la pala y el campo de juego o pista. Este juego de pelota ha ganado mucha popularidad en todo el mundo y, aunque no es un deporte olímpico, es gobernado por la Federación Internacional de Padel, con sede en España. En Dubai, Singapur, Reino Unido, Argentina, India y Portugal se ha convertido en uno de los deportes más populares, pero pocos saben que es un invento mexicano. Fue idea del empresario millonario Enrique Corcuera, quien lo inventó en 1969 en su casa de Las Brisas, en Acapulco, Guerrero. Inspirado en el paddle tennis estadounidense, Corcuera tuvo la intención de jugar frontón sin que la espesa vegetación cubriera la cancha; decidió emparedar un terreno de 20 x 10 metros, a fin de, también, no tener que ir por las pelotas que se volaban. Adaptó una pelota de tenis y unas raquetas especiales y jugaba con sus amigos durante el verano. En 1974, uno de los huéspedes de Corcuera, el Príncipe Alfonso Hohenlohe, quedó encantado con el juego y lo exportó a Costa del Sol, España.

3. TRIDILOSA

Tridilosa
Tridilosa
Levante la vista y observe el techo de su Centro Comercial favorito. ¿El techo es una combinación de vidrio y una enredadera de fierros que forman como cruces? Está usted viendo un invento mexicano: la tridilosa. El ingeniero civil mexicano, Heberto Castillo Martínez, en 1966, tras varios años de investigación, logró patentar un sistema estructural de entrepiso tridimensional mixto de acero y concreto: la "losa 3D". Lo que buscaba Castillo era optimizar y racionalizar los materiales de construcción, y lo logró. La tridilosa puede ahorrar hasta 66% de concreto y 40% de acero, pues rellenar con concreto no es necesario en la zona de tensión de la estructura. La combinación es tan ligera que puede flotar en el agua, pero es hasta tres veces más fuerte que una construcción tradicional de laja. El ingeniero peruano Miguel Bozzo popularizó el uso de la tridilosa a nivel internacional, mientras que en México, la milagrosa estructura se ha utilizado en el World Trade Center CDMX, la Torre de Chapultepec, el Centro Médico Siglo XXI, Plaza Cuauhtémoc y más. La tridilosa sirve para construir, incluso, puentes ultralivianos; en Nicaragua, hay un puente por donde pasan camiones grandes y éste puede ser levantado por sólo dos hombres, uno en cada extremo. Heberto Castillo recibió, tras su muerte en abril de 1997, la máxima condecoración nacional, la Medalla de Honor Belisario Domínguez.

2. MÁQUINA PARA TORTILLAS

Máquina tortilladora
Máquina tortilladora
Qué placer es ver estas máquinas complejas de bandas automáticas donde viajan las bolitas de masa y, tras pasar entre los rodillos, completan la metamorfosis a circunferencias perfectas y descienden por una rampa para terminar apiladas en un cilindro metálico. Y cuando nos dan permiso de tomar una de las tortillas recién hechas, calientitas, y hacernos un taco de sal, la satisfacción es total. Claro, estas máquinas sin nombre preciso son un invento mexicano. ¿Quién más las necesita? Claro, se exportan a otros países, especialmente entre paisanos a Estados Unidos, pero tienen todo el ADN mexa. El primer registro de patente de una de estas máquinas está a nombre de Everardo Ramírez y Luis Romero, en 1904. La más reciente es de 1975, a nombre de Fausto Celorio.

MENCIONES HONORÍFICAS

Sonido 13

Julián Carrillo y su Sonido 13
Julián Carrillo y su Sonido 13
En la convención musical moderna, una octava se divide en 12 semitonos en la escala bien temperada. Sin embargo, en 1895, el músico potosino Julián Carrillo, al experimentar con su violín, descubrió sonidos entre los semitonos, lo que pudo haber provocado una nueva revolución musical. El llamado "sonido 13" fue admirado por músicos como Nicolas Slonimsky y Carrillo patentó varios pianos capaces de reproducir los microtonos. Sin embargo, la excentricidad del descubrimiento se quedó como una curiosidad de la época y quedó en el olvido. El uso del sonido 13 se puede encontrar en varias composiciones de Carrillo, siendo la primera Preludio a Colón, de 1922.

Siluetas metálicas

Siluetas metálicas
Siluetas metálicas
Existe una actividad llamada "tiro a siluetas metálicas", regida por el Sindicato Internacional de Tiro a Siluetas Metálicas, al que pertenecen 18 países, casi todos europeos, junto con Zimbabue, Sudáfrica, Nueva Zelanda y Estados Unidos. Se trata simular la cacería de animales, pero en lugar de seres vivos, se usan como blancos siluetas metálicas de diversas especies, como cerdos, carneros, gallinas y vacas. Bueno, esto es un invento mexicano que se inventó a finales del siglo XIX, pero se usaban animales reales, colocándolos a diversas distancias. En 1948 se decidió dejar de usar animales vivos, y éstos fueron reemplazados con siluetas metálicas de los mismos. Ese año se realizó la primera competencia de "siluetas metálicas" en la Ciudad de México. En 1967 se exportó la actividad a Arizona, Estados Unidos, y se convirtió en el deporte de tiro más popular, pues tenía menos restricciones que otros del género. Es tradición, debido al origen del deporte, nombrar las figuras en español mexicano, como "gallina", "jabalí", "guajolote" y "borrego".

1. INTERSECCIÓN DE FLUJO CONTINUO

Intersección de flujo continuo
Intersección de flujo continuo
El Dr. Belisario Hernández Romo creció en la traficosa Ciudad de México, aprendiendo geometría bajo la tutela del ingeniero mecánico Arturo Olivero Cedeño, quien estaba obsesionado con desenmarañar el tránsito vehicular capitalino. En 1963, Cedeño ya había patentado en Estados Unidos un distribuidor vial elevado. Romo tomó la idea de su mentor y trató, durante años, de replantearla para poder construir algo práctico y deshechar la necesidad de construir puentes. Así, un día llegó a su cabeza: desde una perspectiva aérea, aplanó en su mente los puentes elevados y puso todo al nivel del suelo, controlando el flujo con un solo semáforo. Así, en 1987, terminó de diseñar en papel la Intersección de Flujo Continuo, cuyo ingrediente secreto eran las vueltas a la izquierda. Se asoció con su amigo empresario Francisco Mier para capitalizar la idea a nivel internacional –después tuvieron problemas que no detallaremos aquí, pero qué mala onda, ¿eh, Francisco?–. La intersección de flujo continuo, o CFI, por sus siglas en inglés, invento mexicano, ha sido usado en Australia, China, Alemania, el Reino Unido, Estados Unidos y, por supuesto, México.