Clavadismo

Kahekili y la historia del clavado de altura

Antes de Kamehameha, había un rey que lo usaba como prueba de coraje para sus guerreros.
Por Rafael Ochoa
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Salto de altura

Salto de altura

© Dean Treml/Red Bull Content Pool

Para algunos, el clavado de altura es un deporte de aventura. Para otros, un suicidio. Pero para aquellos que se paran en la cima del acantilado, resisten como estatuas las ráfagas de viento, y se tiran en un clavado que se zambulle con los pies por delante, es su vida. Una vida que gusta del peligro y del océano y que proviene de muchas tradiciones.
Aunque la creación de dicha hazaña se mantiene en debate, hay una teoría que es la más aceptada, por no decir que legendaria.
Un rey hawaiano lo usaba como prueba de coraje

Un rey hawaiano lo usaba como prueba de coraje

© Justin de la Ornellas/Flickr/Creative Commons

  • Pre Kamehameha
Es difícil saber el origen de esta actividad debido a la eterna duda sobre el primer clavado desde un acantilado. Pudo haber sucedido antes de que se empezara a documentar la historia, o desde que éramos unos homínidos con huesos como armas, o por un tipo solitario y ocioso.
Sin embargo, la documentación más antigua de este deporte proviene de la historia hawaiana, además de que es un tanto entretenida: antes de que Kamehameha El Grande unificara las islas de Hawái en 1810, el Lele Kawa era un deporte muy practicado cuyo nombre significa “saltar al agua con los pies por delante desde un acantilado sin salpicar”. En 1766, el rey Kahekili lo convirtió en una prueba para que sus guerreros demostraran su coraje.
Y es que este soberano era fan del Lele Kawa, pues cuenta la leyenda que llegó a saltar de un risco de 120 metros. Así, Kahekili tenía spots predilectos para ejercer su deporte, y la isla Lanai, en Kaunolu, conocida como la cuna de los saltos de acantilado, era el lugar donde obligaba a sus súbditos valientes a que se unieran en su locura.
  • El salto al otro mundo
De hecho, esta valía hizo que los gobernados por Kahekili lo vieran como un dios. Un episodio tiene la culpa: Pu’u Keka’a, o Roca Negra, es un acantilado que no sobresale por su altura, sino por su espiritualidad, ya que se considera un ‘uhane lele, lugar donde las personas que mueren dan el salto de esta vida al reino ancestral.
Nadie se atrevía siquiera a acercarse a los rocas puntiagudas del lugar, hasta que Kahekili saltó del Pu’u Keka’a exitosamente, sin rasguño alguno, y sus guerreros lo vieron como una deidad que podían seguir. Su esencia fue imposible de negar por aquellos que presenciaron su milagro.
Cenote Ik Kil

Cenote Ik Kil

© Dean Treml/Red Bull Content Pool

  • Cenote Ik Kil, otra puerta
En la cultura maya, los cenotes eran lugares de rituales y sacrificios, pues se pensaba que eran una puerta al inframundo. Diversos esqueletos de personas han sido encontrados con marcas de sacrificios adjudicados a esta civilización antigua.
De ahí que Red Bull Cliff Diving haya escogido al Cenote Ik Kil, cerca de Chichén Itzá, por tercera ocasión, esta vez para la final de las series de 2014 a celebrarse este 17 y 18 de octubre. Porque Ik Kil los tiene todo: misticismo, leyendas, altura, osadía y la congregación de los mejores clavadistas de altura en el mundo.
Si quieren saber más sobre el salto de acantilado y sus orígenes, chequen Ruling Chiefs of Hawaii, de S.M. Kamakau.

Esta historia es parte de

Orlando Duque

La leyenda viva del clavadismo mundial.

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