El camino del río Nissan quedó marcado por las melodías de dos hermanos que empezaron a escuchar las campanas del apocalipsis, y que los alentó a crear un himno para musicalizar las calles de Halmstad Suecia. Se trata de Michael y Christopher Amott, quienes en 1996 formaron una de las principales bandas de death metal melódico: Arch Enemy.
Después alinear a Johan Livia, al bataco Daniel Erlandsson y Martin Bengtsoon se lanzaron a conquistar las frías ciudades de Europa. Su primer material, Black Earth (con letras desafiantes al sistema y a la religión), empezaron a ganar popularidad por su técnica, un metal poderoso, rápido, brutal y melódico. Después de una serie de cambios en la alineación, llegó Angela Gossow, con quien grabaron 6 discos de estudio y los puso en la mira de los greñudos por ser una de las pocas bandas con una vocalista con una voz impresionante y más gutural que chewbacca.
Hace 2 años la banda anunció que Angela dejaría el micrófono (para dedicarse a cuestiones godínez), y le daría la estafeta a la talentosa Alissa White-Gluz, una de las mejores voces guturales que existen. Además de ser considerada una de las mujeres más sexis en el metal, su estilo de cantó es de otro plantea; desde lírico, armónico y extremadamente brutal.
Alissa grabó su primer disco con Arch Enemy (War Eternal), y con el cuál conquistaron el globo terráqueo. Ahora es momento de ver a una de las mejores bandas de death metal melódico, y dedicarle un chiflido a Alissa. El próximo 30 de enero el Pabellón Oeste del Palacio de los deportes temblará con la voz de Alissa, y dos días antes en Monterrey (Café Iguana).