La última edición internacional de Liga Bazooka, el pasado domingo 24 de septiembre, hizo arder las redes sociales reviviendo el clásico Argentina-México del freestyle como no se veía desde 2019. La enorme expectativa generada por el duelo Chili Parker vs. Eptos Uno, y luego la discusión alrededor del resultado (las escritas en general no tienen jurados y son batallas abiertas a la interpretación del público), pararon el mundo del rap al punto de que muchos referentes destacados también se sumaron a polarizar el debate. Sin embargo, hubo amplio consenso acerca de que esta batalla fue un “clásico internacional”.
Ya desde el anuncio, a finales de julio, se notó que sería algo grande. Esta edición fue sold-out en solo 24 horas, pronunciando aún más la tendencia de Bazooka, que hasta ahora ha agotado tickets en todos sus eventos principales. Pero esta vez, durante las semanas previas, la expectativa por el Chili Parker contra Eptos incluso logró eclipsar el resto de la carta, que incluía otras tres batallas potencialmente más virales que la estelar: Replik vs. Teorema, Brillante vs. El Menor y Stuart vs. Sweet Pain. Una confusión –literal– a partir de una caja de pregunta del Instagram de Chili, derivó en “Bukowski”, un diss-track de Eptos en el que acusaba de plagio al argentino. “Le miente a los morros, dice ser único/Pero robaste barras y de eso sabrá tu público”, rapea en el tema. Y el asunto escaló en el face-off (“pongámonos de acuerdo: si yo robo, vos robas…”, relativizó Chili).
Bazooka esta vez cambió de teatro, pasando del Ópera al Broadway, y a pesar de haber tenido la baja sustancial de una batalla (1/4 del cartel por cuestiones migratorias) no sufriría en absoluto su falta.
A Replik, que perdió el sorteo de la moneda, le tocó empezar y lo hizo con la garganta fría, por lo que tardó hasta el tercer round para encontrarse consigo mismo. Teorema, que estaba 1-0 arriba contra Replik en la Era del Freestyle (le ganó en The F**King), aun con algunos tropiezos y lagunas mentales (“stumbles” y “chokes”) supo liberar energía con la naturalidad que solía tener en el free en su mejor momento (2016), y dejó la sensación de haberse llevado una victoria clara también en este debut en escritas (el público coreó varias veces su nombre). Pero Replik no se fue exactamente derrotado de esta tercera batalla suya en Bazooka, sino que lo tomó como parte de un proceso que viene haciendo con el fin de dominar este nuevo formato (“acostumbrarme a esta cosa”, dijo en la entrevista post-batalla).
A diferencia de Chili Parker y Eptos, que se encargaron de hacer una promoción espectacular de su batalla (¡histórica!), la co-estelar Stuart vs. Sweet Pain tuvo cero promo por parte de ellos dos. Esta batalla ya se había pospuesto por temas personales de Stuart, y de hecho, después de la no participación del español en la Red Bull Batalla de su país, muchos dudaban incluso de que fuera a subirse al avión. Al final lo hizo, incluso se levantó a las 7AM para hacer un face-off y se subió a batallar. Claro que eso era solo la mitad del trabajo. En la batalla se notó que no estaba lo suficientemente preparado; no aguantó la presión y quebró en medio de su tercer round, durante un esquema con las letras de “Stuart” –lo cual volvió más evidente su derrumbe.
El argentino fue devastador. Stu armó su batalla casi como si se tratara de una obra de teatro en tres actos. En el primer round, entró con un slogan (“Antes de empezar, debo advertirte que no sabés dónde te metiste…”, el pie de su batalla contra Replik) y una advertencia tardía para un round donde atacó la naturaleza de su rival, a quien pintó como un vigoréxico empedernido. El segundo round, en cambio, lo dedicó a mostrar esquemas, wordplays, multis, barras, gunbars y otros armados (“set-ups”) propios de las escritas. El tercero y último fue un round “para finalizarlo”, dice, donde señaló a los freestylers españoles (“El freestyle no murió, aburrió. Y ustedes empezaron…”) a la vez que, con maestría, supo mostrarle al público su parte de la culpa en la caída del free. En Bazooka, este fue el 3-0 con bodybag más grande e incómodo de ver desde Markitos vs. Sony. Después de esto, ciertamente es probable que Sweet se conozca mejor por dentro.
Mientras tanto en los camarines del Broadway, en las entrañas de este festival de barras, lo que había era una Gallery Session por cada puerta que abrías; hasta quedó un freestyle por ahí grabado donde rapean Duki y Klan, y Mecha está en el beatbox (Tiago PZK mira con ganas) –postales de la unión que caracteriza a la escena argentina de los últimos años.
Entonces llegó el momento de la estelar. Todos los invitados llenaron el escenario al estilo Smack/URL y, después de que ambos battlecats se presentaran, Eptos dio comienzo a su primer round con dos barras locales (una sobre el díscolo candidato liberal Javier Milei; la otra sobre el caso del cirujano Aníbal Lotocki) con las que se metió al público en el bolsillo. Chili también tuvo un primer round fuerte desde el comienzo (para algunos, con su mejor material hasta ahora) y aunque después perdió algo de impulso, volvió con sus esquemas de terror y barras de fútbol, introduciendo la idea de que Eptos –que tiene dos batallas importantes más de acá a fin de año– usa ghostwriters. Hasta metió al bebé recién nacido de su rival en el medio durante el segundo round, un recurso borde pero que evidenció que Chili estaba yendo con todo contra Eptos, en un circuito en el que “ir con todo” es también una muestra de respeto.
Eptos, más diverso y más rápido para conectar (cercano a lo que se está haciendo ahora mismo en Estados Unidos), sacó barras más globales, gunbars, algunos facts; salió con rebuttals no solo al comienzo sino entre los rounds (algo que solo los mejores hacen allá en el Norte), especialmente durante el tercero, donde desmontó buena parte del personaje de su rival con un muy buen ángulo: “Chili siempre veo a los mismos personajes en tus barras, es la taberna de Moe”.
Como había anticipado Aczino la semana previa al evento, se trató de una “batalla cerrada”, básicamente porque son dos pesos pesados que provocan emociones distintas y ambos llevaron muy buen material. El resultado, sujeto a interpretación, pudo ser para cualquiera. Están quienes critican a Eptos por las rimas de Dragon Ball, que probablemente son los mismos que le piden a Chili más rimas globales, de la misma forma que aquellos que ven perdedor a Chili no saben que por más de que Eptos se haya vuelto a México como vencedor, en Argentina ha quedado un monstruo que a partir de ahora solo va a crecer.
Esta edición puso a ambos países en guerra como tras el Aczino vs. Wos de la Red Bull Batalla 2019 o la primera ronda de Qatar 2022, agitando un pique histórico entre México y Argentina que viene del boxeo y que ahora, con todo el público del free que está transicionando a las escritas por el boom de Bazooka, se perfila como la rivalidad del futuro en el circuito de las escritas.
El lado bueno de esa toxicidad inherente a cualquier fenómeno viral, es que reavivió la discusión pública alrededor de las batallas de rap, algo que ya parecía cosa del pasado. En este momento están creciendo las views, los seguidores y el engagement de todo lo vinculado a Bazooka, a un ritmo que a algunos les recuerda al Quinto Escalón o FMS Argentina cuando se pegó.
Force, que vivió el Kingto con 17 años y ahora está viendo la Bazooka con 25, dice: “Yo como creador de contenido, desde El Quinto Escalón que no sentía este soplo de aire fresco que estoy sintiendo con Bazooka”. El día después del evento, un lunes, Force llevó a Aczino a hablar de la liga a su canal y –con solo una hora de preaviso– tuvo el triple de espectadores en vivo que su FreeTalks episodio #100 con la entrevista a El Humor del Freestyle. De similar calibre fue lo de los mexicanos Eyou TV (Tess La y Jony Beltrán), que armaron un debate con varias figuras –sumado el propio Dtoke, CEO de Bazooka– y consiguieron un pico de 8.5k también en YouTube.
Varias ligas aprovecharon el buzz de Bazooka para hacer anuncios, y muchos battlecats están ganando notoriedad y seguidores como nunca. “Yo subí más de mil seguidores el día de la Bazooka, solo dando mi opinión”, dice el colombiano Prodemm. Todo esto sin contar los números oficiales: unos 600k en el vivo de Red Bull Batalla, +200k la batalla de Chili Parker vs. Eptos solo en las primeras 24 horas (a los que hay que agregar +200k del face-off solo de esa batalla).
Más allá del resultado de esta estelar, sobre el cual es posible que los fans no logren entenderse nunca, la gran mayoría de los referentes de las escritas estuvieron de acuerdo en que fue un “clásico internacional”, el primero de su tipo en esta liga, la cual ya tiene tickets a la venta para su próximo evento (5 de noviembre, de vuelta en el Broadway). Después de la jornada, mientras aceleraba su auto por la autopista con rumbo a su casa en Zona Sur, Dtoke reflexionó: “Fue la batalla de mayor calidad que hemos tenido en toda la historia de Liga Bazooka”.