Motorbike Enduro

"La moto es un escape": Didier Goirand

© Marcos Ferro/ Red Bull Content Pool
Ya es uno de los mejores pilotos de enduro que hay en México, pero Didier planea convertirse en uno de los mejores del mundo. Aquí nos cuenta cómo empezó su amor por las motos y lo que viene a futuro.
Por Wookie WilliamsPublicado el
Para Didier Goirand, estar sobre dos ruedas ha sido algo casi tan natural como caminar. Hoy, a los 23 años, y convertido en uno de los mejores riders de Enduro de México, las motos no son solamente su profesión, sino su estilo de vida.
Su amor por las motocicletas comenzó cuando tenía cinco años y su papá, en un gesto que haría palidecer a la gran mayoría de personas que tienen hijos, le compró su primera moto. Tal vez para muchos ese movimiento no hubiera sido prudente ni a los 18 años, pero para la familia de Didier Goirand, que pasaba todos los fines de semana andando cerca de la casa de campo que tenían en Godinez, cerca de Valle de Bravo, era algo que tenía que suceder. “La primera vez que me subí a la moto, intenté andar en un terreno en el que había muchos árboles de aguacates. Y mi papá me enseñó cómo acelerar, pero no cómo frenar. Y me di contra un árbol en los primeros cinco metros”. Esa cortísima experiencia hizo que el papá de Didier recapacitara y se deshizo de la pequeña moto, pero pactó algo con su hijo: “me puso a andar en bici, con la condición de que cuando pudiera hacer un caballito de ciertos metros , me compraría una nueva moto”. Didier practicó incansablemente hasta los ocho años, cuando pudo superar el reto. “Mi primera moto fue una Kawasaki 65, y a los nueve años empecé a competir, y mi papá se metió conmigo”.
Didier Goirand
Didier Goirand
Y a partir de entonces, Didier no ha dejado de asistir a una sola competencia. Su inicio en el circuito motociclístico no fue sencillo. A fin de cuentas, era un niño. “Mi primera competencia fue en el Nevado de Toluca y no pude ni con la primera subidita. Yo estaba llorando, pensando “ya no quiero esto” y en ese momento odié las carreras”. Ese evento lo marcó. “Cuando eres más chavito, tienes una parte más débil y fácilmente te quebrabas, y ahí me di cuenta de lo que quería, me paré muy rápido. En la siguiente competencia, que fue en Cuernavaca, hacía mucho frío y había un cruce de un charco muy grande porque había llovido. Traté de pasar el charco de lado, pero no pude y me caí, estaba empapado y estábamos como a 4 grados. Mi papá me preguntó si quería que regresáramos y nos fuéramos”. 
Tal vez la carrera profesional de Didier pudo haber durado un par de fines de semana y haber terminado cuando todavía tenía nueve años, pero en ese campo mojado, algo hizo clic para él. “Le dije a mi papá que no, que quería seguir, y aún con todo lo que pasó, acabamos la competencia. Tal vez no pensaba en ese momento que eso iba a ser mi vida, pero la pasión te va llevando”.
Tener 23 años y competir al nivel que Didier lo hace implica sacrificios. Desde días enteros entrenando, levantadas temprano, hasta dejar a un lado muchas cosas naturales para su edad. Pero al momento de elegir qué hacer con su vida, las cosas han sido muy claras. “Cuando llegas a la prepa y todo mundo está en el desmadre y tú estás dejando a un lado las fiestas para enfocarte más en la moto, ahí empecé a ver el rumbo que esto llevaba. Nunca me han pesado los sacrificios que uno tiene que hacer para mejorar. Yo prefería levantarme temprano para ir a hacer algo productivo que pasar todo el fin de semana muerto. Me pesaba la parte de no pasar más tiempo con mis amigos, o no poder ir a ver a la chava, pero después todo eso cambia y se da de otro modo”. Ahora, las fiestas son un festejo cuando gana una carrera, cuando tiene una buena competencia, “ahora la fiesta es celebrar un triunfo, no es fiesta nada más porque sí, sino porque me la gané”.
Didier Goirand
Didier Goirand
La primera persona a la que Didier creció admirando fue a su papá, e insiste en que no solo fue porque le compró una moto a los ocho años, sino porque fue quien le enseñó cómo se hacía. Pero su segundo mentor fue otro rider mexicano, Chucho Zavala. “Llegó cierta edad en que empecé a salir con gente de más nivel y pasaba tiempo con Jesús Zavala. Con él estuve dándole desde 2010 para acá, todos los fines de semana entrenábamos juntos, íbamos juntos a las carreras y tuvo un papel muy importante para mí”.
También su coequipero en KTM, Homero Díaz, una leyenda del enduro mexicano, ha sido parte de su formación. “Él ha estado ganando los últimos… ¿nueve años? Es un atleta impresionante, con una preparación increíble y siempre ha estado ahí, la constancia la ha manejado muy bien, y él ha sido una marca, me ha ayudado a saber por dónde ir, sobre todo desde que estoy en su equipo. En 2016 entré a KTM y era mi compañero y ahora es mi team manager. Le he aprendido muchas cosas, sobre todo en los detalles, ha sido bastante bueno estar al lado de él para aprender. Lo he observado para ver y entender cómo hace las cosas”.
Didier Goirand
Didier Goirand
Las aspiraciones de Didier son altas. Primero quiere participar en más y más competencias en el extranjero, y así convertirse en uno de los mejores del mundo, y tal vez alcanzar el estatus de figuras a las que creció admirando, como Antoine Méo y Johnny Aubert, o Graham Jarvis en el hard enduro. “Quiero entrar en el top de los mejores del mundo, en ese grupo en el que piensas cuando piensas en los mejores”.
El objetivo de estar en competencias internacionales seguirá cumpliéndose este año, cuando visite otra vez Romaniacs y Erzberg, dos de las carreras más duras que hay en el mundo. “He ido tres veces a Romaniacs, y me las vi negras. Vives tantas cosas cuando vas por la carrera que piensas ‘eso estuvo impresionante, nunca se me va a olvidar’, y a los 10 minutos te pasa algo más fuerte y ya se te olvidó todo. Pasas 8 o 9 horas en la moto y al final lo único que quieres es descansar. A Erzberg fui el año pasado y ya sé de qué se trata. Ya vi que la preparación es fundamental, tengo que prepararme mucho mejor para este año”.
Didier Goirand
Didier Goirand
¿Cómo se puede disfrutar una carreras como esa? Básicamente, no se puede mientras la estás corriendo. “En el momento no lo disfrutas tanto, porque estás en medio de la nada, cruzando un río, no tienes comida, se te está acabando el agua, te la estás pasando fatal, no hay con quién ayudarte… Mentalmente es muy duro, pero tienes que lograr tener esa persistencia y no quebrarte”.
Y ahí es donde el recuerdo de esa primera competencia a los nueve años, frente a una subida que le parecía imposible al Didier de ese momento, hace que todo sea más fácil. “Entra ese recuerdo y sé que no debo de quebrarme, que debo seguir adelante.”
A pesar de llevar 14 años sobre dos ruedas, la pasión de Didier Goirand por las motos y el enduro crece cada día. “Lo que me vuelve loco son los lugares a los que te lleva, lugares a los que no llegarías caminando, no llegarías ni en caballo. Salir de este mundo urbano y entrar a la naturaleza... La moto es un escape, es olvidarte de todos tus problemas porque nada más estás enfocado en andar”.