El Reto Red Bull Mini no es una tarea cualquiera. Los estudiantes del Centro de Estudios Superiores de Diseño de Monterrey lo saben, y cada vez que tienen la oportunidad, se enfrentan a una prueba mayúscula: desmantelar un Minicooper de Red Bull y convertirlo en algo completamente nuevo. El proyecto comenzó con el fin de llevar a la escuela de diseño más importante de Monterrey el mundo de Red Bull con un material que estuviera presente en la día a día de los estudiantes.
¿El resto? Crear algo funcional para los alumnos a partir de un Minicooper. Fue un equipo de seis integrantes, liderado por la Directora de Diseño Industrial, Mónica Silva, y el profesor de la universidad Humberto Cantú.
"El proyecto fue más complejo que sólo la idea. Comenzamos con investigación de la marca, luego investigación dentro de la escuela para ver la percepción de los alumnos hacia la marca y a su vez buscar 'algo' que falte en la escuela y que podríamos crear con el Mini", explica el profesor Cantú. "Pasamos de la investigación del cliente y el usuario a la ideación y búsqueda de formas. Para crear algo que los alumnos pudieran usar y disfrutar".
Esta clase de ejercicios son más que proyectos interesantes y divertidos, y definitivamente son más que meras tareas. "Le permite a los alumnos trabajar con clientes reales, trabajar con materiales reales y fabricar con sus propias manos un producto que actualmente sigue en uso dentro de la escuela".
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