Far Cry 6
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Far Cry 6 deja ver las grietas en la fórmula de la serie

Far Cry 6 es el mismo juego que hemos jugado desde Far Cry 3 y la que alguna vez fue una serie revolucionaria ya deja ver su edad.
Por Humberto Cervera
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Si jugaste Far Cry 3, Far Cry 4 o Far Cry 5 ya has jugado Far Cry 6. Las innovaciones que ha tenido la serie en cada iteración han sido marginales y es probable que los mismos desarrolladores del juego lo saben ya que desde Far Cry 3 la comunicación alrededor del juego se ha enfocado en su narrativa y especialmente en sus villanos, no en sus mecánicas.
En Far Cry 6 vas a explorar un inmenso mundo abierto, vas a subirte a torres para desbloquear actividades que tendrás que cumplir como si fueran una lista de tareas, vas a conocer a personajes estrafalarios y si todo sale bien, vas a eliminar a un villano carismático, esta vez interpretado por Giancarlo Esposito (de descendencia Afro-Italiana por cierto).
Entonces si Far Cry 6 es el juego que ya conocemos desde hace diez años, ¿de qué podemos hablar? Bueno, de lo mismo que toda la comunicación de Ubisoft ha hablado y del gran diferenciador del juego: La isla de Yara y su dictador, Antón Castillo.
La capa de pintura que ahora ponen sobre el mismo juego que nos han vendido desde hace diez años es una Isla Tropical fuertemente inspirada en Cuba, no solo en sus hermosos paisajes, sino también en su gobierno y situación política. Yara es víctima de un bloqueo comercial que la ha impedido desarrollarse correctamente, pero el descubrimiento de una nueva medicina contra el cáncer podría ser la respuesta a la crisis económica del país. Aquí es donde entra nuestro villano, Antón Castillo, quien en lugar de generar un plan para desarrollar económicamente al país, fuerza a las personas mas pobres de Yara a trabajar en los campos de Viviro, que por cierto son bañados en gas venenoso, y se queda con toda la riqueza para él.
Far Cry 6's Yara is an enticing playspace, full of life
Far Cry 6 6 Reasons Hero
Esta es la fantasía americana de como seria vivir en una terrible sociedad socialista y por supuesto la respuesta al problema de cómo mejorar una sociedad atrapada en este ciclo de abuso y pobreza es “un puñado de buenos hombres armados”. Nos queda claro que Far Cry 6 es una fantasía de ultraderecha y a pesar de lo que sus materiales promocionales te quieran hacer creer, no hay más profundidad que está en la narrativa del juego. Incluso en una escena post-créditos se observa como uno de los revolucionarios continua comerciando el Viviro de manera ilegal, dejando claro que la opinión del juego es “el poder corrompe hasta a las mejores personas”.
Asi como en su momento fue imposible hablar de Far Cry 5 sin mencionar el contexto cultural en el que se lanzaba, ahora mismo es imposible hablar de Far Cry 6 sin mencionar el contexto histórico que atraviesa a Ubisoft.
El juego narra la pesadilla capitalista de como se ve un infierno socialista, trabajos forzados en situaciones de semi esclavitud para enriquecer a unos pocos. A pesar del lente político con el que se observa, las condiciones de trabajo de los campos de Viviro en Yara son mucho más similares a las condiciones de trabajo que se experimentaron en el mundo real durante la pandemia del COVID-19. Personas en situacion de vulnerabilidad económica eran obligadas a trabajar sin apoyos del gobierno para sobrevivir y tal vez no eran expuestas a gas venenoso, pero si eran expuestas al virus del que los más económicamente privilegiados se protegían al guardarse en casa.
A esto sumemos las acusaciones que se han hecho a Ubisoft, de acoso sexual, de disparidad salarial, y de abuso laboral; aunque los dueños de la empresa se han comprometido a buscar un cambio, los empleados detras de la campaña #ABetterUbisoft han confirmado que la única preocupación de los gerentes es la percepción pública y que en realidad las condiciones de trabajo no han mejorado para nada. Todo este sufrimiento por cierto, en función de enriquecer mas y mas a la familia Guillemont. Es nuestra opinión que Yara se parece más a las oficinas de Ubisoft que a la situación de Cuba.
Independiente del contexto, la estética revolucionaria que toma Ubisoft para decorar su más reciente mundo abierto no pasa de eso, una estética. Todos los miembros de la “Guerilla” hablan de su lucha como si fuera una vocación divina, incluso uno de tus principales aliados participó en la Revolución del 64 y luego migró a seguir luchando en otras revoluciones hasta que el bumerang de su vida lo trajo de regreso a Yara para pelear una revolución más. En el mundo de Far Cry 6 la guerra es divertida, la revolución es un pasatiempo; el juego se olvida por completo de que nadie que pelea una revolución lo hace por gusto, lo hace por necesidad. La solución que el juego plantea es simplemente la de “matar al malo”, en ningún momento se habla de crear sistemas de apoyo mutuo, redes de solidaridad o todos los elementos que implica una lucha revolucionaria más allá de tomar un arma, apuntar y disparar. La revolución termina con el cadáver del dictador, no hay reconstrucción, no hay reconciliación, de nuevo, es una fantasía simplista de ultraderecha. La única solución para un hombre malo armado es un buen hombre (¡o mujer! #Girlboss #Inclusion) armado.
Es claro que Ubisoft, como empresa necesita cambiar y esperemos que ese cambio les ayude a reformular sus productos. La “fórmula ubisoft” planteada originalmente en Assassins Creed y Far Cry 3 ya deja ver su edad. Esperemos que los trabajadores ganen su lucha y un mejor Ubisoft nos de a nosotros los jugadores mejores videojuegos.
Far Cry 6 ya está disponible en todas las plataformas de nueva y vieja generación.