Las exigentes especificaciones de la Fórmula 1 consiguen que los equipos se obsesionen por obtener la más mínima ventaja en la pista. Pero antes del reglamento que gobierna actualmente la F1, habían experimentos que rompían lo establecido casi todos los años. Aquí están algunos de los más extraños de la era del Salvaje Oeste del diseño de Fórmula Uno.
1. Tyrrell P34 (1976)
El extravagante P34 tiene dos distinciones únicas. Primero, fue el único coche de seis ruedas que compitió en la Fórmula 1 y, segundo, inspiró al coche que sale en los créditos de los dibujos animados de la Pantera Rosa en la década de 1970.
El diseño estaba pensado para que sus estrechas ruedas tuvieran la misma tracción que los neumáticos convencionales, pero con la mitad de resistencia al aire. Debido a que el P34 era el único coche en la parrilla con esas llantas, los fabricantes Goodyear no encontraron ningún incentivo para financiar las mejoras a un diseño con el que solo venderían 18 gomas en una buena semana.
Como resultado, el coche quedó rápidamente obsoleto y se retiró al año siguiente. Otros equipos probaron diseños de seis ruedas, con cuatro ruedas en la parte trasera, como el Williams FW07D en 1981. Pero en 1982, anticipando una inminente carrera armamentista en el número de ruedas, la F1 especificó que los coches debían tener un máximo de cuatro ruedas.
2. Tyrrell 025 (1997)
El nuevo modelo de Tyrrell era un coche de F1 normal. Pero en circuitos técnicos con muchas curvas, como el de Mónaco, que requería de una mayor carga aerodinámica, el 025 estaba equipado con alas adicionales montadas en diagonal a ambos lados de la cabina.
Ahora, esos pequeños alerones se recuerdan menos por su efectividad que por la apariencia que le valió al coche su apodo de "el X-Wing". A pesar de la burla de los aficionados, otros constructores tomaron nota y comenzaron a investigar sus propias opiniones sobre el concepto.
Pero al final de la temporada, la tecnología fue finalmente prohibida por las autoridades de la F1, alegando preocupaciones de seguridad. Lo más probable es que sea por miedo a que los equipos den el siguiente paso lógico equipando estas alas con cañones de iones cuádruples.
3. Ensign N179 (1979)
La primera incursión de Ensign Racing en la experimentación dinámica se conoció como "Cheese Grater" mucho antes de que el rascacielos londinense, de nombre similar, lo enfriara.
El frontal en forma de pala del automóvil albergaba tres enormes radiadores montados en la parte delantera, dispuestos de forma escalonada. Su inusual diseño fue una gran noticia para la aerodinámica del chasis, pero no tanto por su estética. De hecho, el N179 es a menudo conocido como "el coche de F1 más feo de todos los tiempos".
En nuestra opinión, tiene una pinta increíblemente genial, como el tipo de vehículo que el antihéroe de una película de anime distópica conduciría en carreras ilegales donde todo el mundo acaba muerto.
4. Brabham BT46 'fan car' (1978)
Inspirándose en el campeonato Can-Am, prácticamente libre de reglas, Brabham, entonces propiedad de Bernie Ecclestone, desarrolló un ventilador montado en la parte trasera que, utilizando el término técnico, aspiraba todo el aire de debajo del coche.
Para eludir la prohibición de los "dispositivos aerodinámicos móviles", el ventilador se introdujo supuestamente para mejorar la refrigeración. El hecho de que le proporcionara al coche una gran cantidad de fuerza aerodinámica sin sacrificar la velocidad en línea recta fue, por supuesto, un efecto secundario.
La tecnología duró precisamente una carrera, cuando el piloto Niki Lauda ganó el Gran Premio de Suecia de 1978 por más de 30 segundos. El ventilador fue rápidamente prohibido, en parte porque su agarre en la pista hacía que los pilotos sufrieran cargas potencialmente peligrosas de fuerza lateral.
El propio Lauda se quejó de que el coche era físicamente agotador de conducir, y la experiencia la definió como "conducir sobre raíles".
5. Lotus 88 (1981)
Una obra maestra de pensamiento creativo, el Lotus 88 contaba con un ingenioso sistema de doble chasis, con la cabina y la suspensión en uno, y la carrocería no tenía alerones perceptibles. Esto le dio al coche un enorme sistema de efecto suelo sin necesidad de alerones.
Sin embargo, el diseño lamentablemente nunca fue probado en carrera. Otros equipos del campeonato protestaron alegando que el chasis exterior era efectivamente un dispositivo aerodinámico móvil gigante.
Es una verdadera pena. Aparte de su efecto potencialmente cambiante en el diseño de las carreras, el perfil elegante y sin alas era muy atractivo. Los Lotus corrían en negro ese año, por lo que el 88 habría parecido un Batmóvil. Si quitaras los anuncios de cigarrillos JPS y cerveza Courage, hubiera sido el coche del hombre murciélago.
6. Ligier JS5 (1976)
La década de 1970 fue una década famosa por su permisividad e incluso la FIA captó el estado de ánimo, abriendo una ‘Caja de Pandora’ -¿o fue un Arca de la Alianza? - de la arquitectura del automóvil en respuesta a la creciente influencia del diseño aerodinámico.
Uno de los primeros frutos de la entonces emergente ciencia de las pruebas del túnel de viento fueron las cajas de aire altas. En términos de rendimiento, una caja de aire más elevada equivalía a una presión de aire más alta, entregando más potencia al coche.
Estos diseños alcanzaron su apogeo con el JS5 alzacando los 70 grados -parecía el sombrero de un pitufo-. Esto llevó a un cambio de reglamento al final de la temporada, aunque por razones de seguridad más que de buen gusto. La entrada sobresalía demasiado por encima de la estructura del automóvil y eso significaba que, en caso de vuelco, el piloto quedaría reducido a cenizas.
7. Arrows A22 (2001)
Introducido para el Gran Premio de Mónaco de 2001, el A22 fue un intento audaz, aunque equivocado, de rehabilitar una mala idea anterior. El equipo de diseño de Arrows jugó con un alerón delantero elevado, inspirado en el Brabham B26 de 1968. Aunque es más probable que su inspiración original hubiera sido el biplano de la Primera Guerra Mundial, el Sopwith Camel.
La tecnología era más sofisticada de lo que parece, pero sufría un problema de calado ya visto en un modelo anterior, el M7C de McLaren (también conocido como "la Guillotina").
Como puedes haber deducido, un alerón situado justo en la línea de visión del conductor puede ser un impedimento para la visibilidad del piloto. Aunque era notablemente más compacto que en diseños anteriores, los mandamases lo calificaron de un concepto estúpido e impidieron que compitiera en carrera.