Niki Lauda
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F1

Lauda salvado de las llamas

Niki Lauda murió en agosto de 1976 y volvió a la vida ese mismo septiembre. Lastimosamente Nikki se fue para siempre en el 2019, pero como leyenda hizo el regreso más grande de la historia de la F1.
Por François Blet
7 minutos de lecturaPublicado el
"Me siento responsable del accidente ..." se disculpa James. "Y lo fuiste" responde Niki desde la oscuridad del garaje. La película Rush, dirigida por Ron Howard en 2013, imagina el encuentro entre Hunt y Lauda seis semanas después del accidente de estos dos en el Gran Premio de Alemania en agosto de 1976. En algunas escenas antes, en una reunión de pilotos, vemos a James Hunt / Chris Hemsworth alentando a sus colegas a correr a pesar del clima inestable y de la desaprobación de Lauda.
Todo se presta para alimentar el drama, sobretodo la rivalidad entre la computadora humana Lauda y el mujeriego Hunt flameado en el whisky; pero así no es la historia real. Sí, el austriaco que usaba guantes mientras conducía habría sido perfectamente capaz de usar este tipo de descubrimiento para su venganza. Y sí, James Hunt fue uno de los muchos pilotos a favor de llevar a cabo el Gran Premio (un solo voto cambió el resultado). Solo que este famoso encuentro no ocurrió antes de la carrera debido a la lluvia, sino algunos meses antes durante la primavera.
En aquella ocasión a Lauda le pareció Nürburgring muy peligroso y Hunt incluso estuvo de acuerdo con él. El problema: los propietarios del circuito aún tenían un año para mejorar sus dispositivos de seguridad, según un acuerdo previamente firmado con los pilotos. Y si, Hunt, un hombre que orinaba en público en los paddocks y que tenía un sentido de dignidad completamente relativo; obviamente no era el tipo de persona que se le hacía difícil en retroceder a su palabra.
Además (algo también muestra la película contradiciéndolo), el accidente de Lauda probablemente ocurrió debido a un problema en su suspensión. Niki, que nunca pudo recordar el accidente, también fue el primero en reconocerlo: "Rush es una buena película", le dijo a The Guardian en 2016. El 80% de lo que cuenta es cierto con un toque de Hollywood..." ¿Será que algún día sabremos la verdad? No y no importa. Lo que sabemos sobre la historia es después de todo mucho más interesante".
Niki Lauda, fotografiado en boxes antes del horrendo accidente que sufrió en el GP de Alemania en 1976.
Niki Lauda en el GP de Alemania de 1976

Las llamas del infierno (verde)

Volviendo rápidamente en el tiempo: estamos en el 1ero de agosto, durante la segunda vuelta de la carrera. Lauda, que lidera el campeonato por delante de Hunt, acaba de colocarse neumáticos antideslizantes después de que la lluvia se detuvo. Su objetivo: enfrentar a los principales pilotos dejando intactas la pista de Nürburgring; apodada el "infierno verde" por sus secuencias de giros y sus vueltas en la Selva Negra. Spoiler alert: su plan falla.
Él perdió el control de su automóvil, el cual golpeó una barrera de protección y se incendió antes de ser golpeado por otro de los automóviles de la carrera. Su casco se rompe y el campeón mundial de 1975 se encuentra atrapado en un horno de 426 grados durante casi un minuto. Algunos pilotos de rescate logran sacarlo del auto, pero el daño ya está hecho. Lauda fue trasladado de urgencia al hospital con los pulmones quemados y el rostro consumido por las llamas. Diez segundos más tarde y no hubiera podido salvarse.
En su habitación Lauda lucha contra un sueño muy profundo. "Te sientes muy cansado y realmente quieres cerrar los ojos. Pero sabes que realmente no vas a dormir. Es otra cosa y tienes que luchar con tu cerebro. Intentas escuchar lo que se dice a tu alrededor. Fue eso lo que hice y fue así que sobreviví ".
Sin embargo, eso no duró mucho. Casi declarado muerto, Lauda incluso recibe la extremaunción de un sacerdote enviado a su lecho. Una intervención que, según algunos, habría llevado al austríaco a mantenerse con vida; algo que él siempre negó.
Una imagen de las leyendas de la F1 Niki Lauda y James Hunt.
Niki Lauda y James Hunt

Las orejas son muy sobrevaloradas

Milagrosamente y desfigurado, Lauda se resiste al llamado de la luz al final del túnel pero también a los cirujanos que se ofrecen para realizarle un transplante de cabello y una nueva oreja derecha. Lo único que acepta: dos injertos de piel tomados de su pierna para realinear la parte derecha de su rostro y rehacer los párpados. ¿Porque? “Era costoso y el éxito de la operación no estaba garantizado. [...] No soy muy guapo... estoy usando el muslo derecho en el rostro y no me molesta. [...] me hace falta una oreja, pero eso nunca me molestó. Es más fácil usar el teléfono...", explicó en su biografía. Pragmatismo, 1, estética, 0.

Vendajes, problemas gástricos y el reinicio

Después de semanas de una tediosa y dolorosa recuperación, unas nuevas llamas están consumiendo al austriaco. Pero esta vez son llamas internas. James Hunt acaba de ganar un Gran Premio en su ausencia y Ferrari ya encontró su reemplazo: Carlos Reutemann. Esto es demasiado para Lauda, que todavía puede ser campeón mundial y vuela al Gran Premio de Italia con el rostro aún ensangrentado bajo los vendajes improvisados.
¿Una buena idea? No tanto según sus médicos, quienes le aseguran que las vibraciones del automóvil pueden dañar sus trasplantes recien operados. Y en Monza, Lauda incluso descubre su nuevo enemigo: el miedo. "Cuando entré al cockpit, me asaltó un ataque de terror que destruyó toda mi voluntad. Las pruebas de lluvia del viernes fueron tan aterradoras que salí del auto en la primera oportunidad que tuve. Regresé al hotel. Mi corazón estaba latiendo con fuerza, quería vomitar y tuve diarrea".
Entonces Lauda, que tuvo que "hacer el papel de héroe" en sus propias palabras para no perder su reputación frente a los otros pilotos, enfrió la máquina. Conocido por tener una motherboard en lugar de un cerebro, Lauda dio reinicio al sistema operativo: "Me di cuenta de que había cometido un error: tratar de conducir lo más rápido posible antes del accidente sin preocuparme por mi condición física y la lluvia. Este análisis me permitió suprimir cualquier ansiedad".

Lluvia pero no de lágrimas

Y funcionó. Dos días después Lauda terminó en el cuarto lugar en el Gran Premio. Un incidente técnico le impidió terminar la carrera en Canadá y en Estados Unidos subió al tercer lugar en el circuito de Watkins Glen. Al aterrizar en Japón el 24 de octubre, aún podía ganar el título. Pero llovía a cántaros y Niki no quería dejar su nueva piel bajo la sombra del monte Fuji. Como portavoz de los pilotos protestó contra los organizadores que querían continuar la carrera: "Pregunté si estaban completamente locos", le dijo al periódico The Guardian. Eso era ridículo para mí. Nadie podía ver nada en la pista y tuvimos que arriesgar nuestras vidas debido a un contrato de TV [...]. Entonces le dije a Ferrari que solo haría una vuelta y nada más. Y no me arrepiento. ¿Pero habría reaccionado de la misma manera antes del accidente de Nürburgring? Probablemente no, también lo confesó.
Después de la lluvia japonesa James Hunt ganó el título. Pero si Rush nos muestra a un Lauda que descubre todo esto en los paddocks, en la historia real el austriaco ya se había ido hace mucho tiempo. “No me quedé para ver la carrera [...] Cuando llegué al aeropuerto me encontré a un chico de Ferrari. Cuando vi su rostro entendí de inmediato. Me dije a mí mismo “Mierda” y me fui a casa para luego ganar dos nuevos títulos mundiales en 1977 y 1984. Aquella vez de James Hunt, un joven retirado en 1979, seguirá siendo su única victoria en el Campeonato Mundial. “No soy tan estricto como en la película, pero si fui más disciplinado que él”, recordó Lauda quien murió en mayo de 2019. Por ejemplo, yo nunca habría bebido una copa antes de un Gran Premio. Después sí. Toda carrera puede ser la última”. Me sorprendes.