No nos engañemos, la importancia de estirar es algo que la mayoría aprendemos a base errores. Quien más y quien menos se ha pasado una semana viendo las estrellas a cada paso por una contractura en la espalda a la que podría ponerle nombre propio. Y aunque con los años te das cuenta de que estirar debe ser una parte más del entrenamiento, muchos hemos seguido cometiendo errores en la manera de realizar el estiramiento. Por eso hoy os traemos un artículo para que aprendas la cuándo y como hacerlo.
Antes de entrenar
Imagina que quieres lanzar una piedra con un tirachinas. Lo mejor es tener la goma algo tensa y preparada para el disparo, en lugar de tener la goma floja y tener que estirarla bruscamente justo antes de lanzar, ya que podría provocar una rotura.
Con los músculos pasa igual. Lo primero que tienes que tener en cuenta es que el músculo reacciona de forma distinta dependiendo de lo tenso o relajado que esté. Lo que nos interesa a la hora de hacer ejercicio es que el músculo tenga cierta contracción previa para que pueda reaccionar rápido a los cambios.
El estiramiento libera esta tensión del músculo y, teniendo en cuenta que vamos a hacer cambios bruscos de ritmo, dirección y fuerza... no nos interesa que el músculo este "flojo". Por otro lado, el estiramiento disminuye la potencia y la resistencia física, así que si estiras antes de entrenar o de competir... bailarás más lento, saltarás menos y te cansarás más.
Por eso, antes del entrenamiento lo indicado es activar el músculo mediante un buen calentamiento. Podemos realizar lo que se conocen como estiramientos dinámicos, que son perfectos para aumentar la temperatura del cuerpo, el riego sanguíneo y lubricar las articulaciones, de forma que estén preparadas para el ejercicio.
Después de entrenar
Una vez termines de entrenar es el momento para hacer un estiramiento en condiciones. Lo mejor es hacerlo de forma suave, lenta y teniendo en cuenta la respiración. Este tipo de estiramiento va a ayudarte a descansar mejor, a limpiar toxinas del músculo y que este se recupere antes.
Hay que concienciarse de que un buen estiramiento después del entrenamiento es importantísimo para nuestro cuerpo, así que lo mejor que puedes hacer es verlo como una fase más del mismo.
Eso sí, ten cuidado con la intensidad, ya que algunos estudios muestran que durante el ejercicio se producen microrroturas musculares y, si estiramos en exceso, podemos agravar la situación. Estira, pero no llegues al punto de dolor.
Entrenamiento específico
Algo muy recomendable es hacer un entrenamiento específico al menos una vez a la semana para centrarnos únicamente en el estiramiento. Es decir, una sesión completa sin pasar por el ejercicio intenso. De esta manera evitaremos el peligro de las microrroturas y podremos centrarnos plenamente en el aspecto de la flexibilidad.
Comienza con un calentamiento suave y realiza estiramientos que favorezcan la elongación muscular. Este tipo de sesiones nos ayudarán a recuperar el músculo y no solo servirán como "día de descanso", sino que te permitirán mejorar el rango de movimiento, lo que te ayudará a prevenir lesiones o a llegar sin problema a esas posturas imposibles.
Casos especiales
Hay pequeños casos en los que puede ser recomendable empezar con un estiramiento. Siempre y cuando los hagamos de forma muy suave no vayamos a hacer ningún trabajo de fuerza y/o potencia después. Por ejemplo, por la mañana al despertarnos.
Algo que recomiendan también algunos fisioterapeutas es realizar un estiramiento más profundo antes de irnos a dormir. De esta manera evitamos que la tensión que necesitamos para mantenernos erguidos a lo largo del día disminuya los efectos y beneficios del estiramiento.
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