Danny León lo ha vuelto a hacer. El skater olímpico ha vuelto a hacer historia. Esta vez, en el Riyadh Air Metropolitano. ¿El reto? Convertirse en la primera persona en grindar el larguero de una portería de fútbol profesional. Más de siete metros de recorrido, 2,44 metros de altura y un world first que lleva el skateboarding a un escenario nunca antes visto.
El cable tira. Danny León coge velocidad. Frente a él aparece una portería de fútbol. Tiene 7,32 metros de ancho y el larguero está a 2,44 metros del suelo. Pero Danny no está pensando en marcar un gol. Está pensando en grindarlo de un poste al otro.
Salta. El skate alcanza el larguero y Danny entra en fifty-fifty. Las ruedas tienen que mantenerse lejos de la red. El metal se mueve bajo sus pies. Y durante unos segundos, todo depende de su equilibrio.
Lo que desde el suelo parece una idea sencilla es, en realidad, una combinación extrema de velocidad, precisión, equilibrio y control.
Porque una portería no está diseñada para ser un rail. Y ese es precisamente el problema...
Un rail que se mueve
Pero para llegar hasta ahí hicieron falta meses de preparación, ingeniería y una buena dosis de confianza. Sobre el papel, el reto parece sencillo: llegar hasta el larguero y deslizarse sobre él. Pero la realidad es muy diferente.
Una portería reglamentaria mide 7,32 metros de ancho y el larguero está situado a 2,44 metros de altura. Además, no se comporta como un rail de skate. El larguero tiene cierta flexibilidad y rebote. Cuando Danny está encima, cualquier movimiento se amplifica.
Lo más difícil fue gestionar la inestabilidad del larguero...
“Lo más difícil fue gestionar la inestabilidad del larguero. Tiene un pequeño rebote y, cuando estás a más de dos metros de altura, cualquier movimiento se multiplica. Por eso la preparación mental y el equilibrio fueron tan importantes. En un reto así no puedes dejar nada al azar”, reconoce Danny León.
A la dificultad del larguero se suma la red. Si las ruedas del skate se enganchan en ella durante el recorrido, el truco puede terminar en una caída.
Por eso el fifty-fifty no es una elección estética. Es una necesidad.
Es la única forma de que las ruedas no se enganchen en la red.
El objetivo está claro: llegar hasta el larguero, mantener el control y recorrer sus más de siete metros sin perder el equilibrio. Pero primero había que conseguir llegar hasta arriba.
Velocidad y precisión
Para grindar el larguero entero, Danny necesitaba velocidad. Mucha. El primer planteamiento fue utilizar una rampa para coger impulso. No era suficiente.
La solución llegó en forma de cable winch. El sistema permite generar la velocidad necesaria para que Danny alcance el larguero con suficiente impulso como para completar el recorrido.
Sin embargo, el winch no hace el truco por él. La velocidad tiene que estar perfectamente sincronizada con el salto, el ángulo de entrada y el momento en el que el skate encuentra el larguero.
El salto, el contacto con el larguero y la entrada en el fifty-fifty tenían que producirse en el punto exacto. Unos centímetros podían marcar la diferencia entre completar el truco o quedarse a mitad de camino.
"Lo más importante para conseguir este reto han sido la precisión, la velocidad y el equilibrio para mantenerse ahí arriba, ya que la portería se estaba moviendo todo el rato y era muy inestable", explica Danny.
Lo más importante para conseguir este reto han sido la precisión, la velocidad y el equilibrio para mantenerse ahí arriba.
¿Cómo fue la preparación?
El world first empezó mucho antes de llegar al Metropolitano. Durante meses, Danny entrenó en el Estadio Municipal de L’Hospitalet, en Barcelona, sobre estructuras diseñadas para reproducir la altura y las condiciones del reto.
Primero, el larguero estaba en el suelo. Después llegó la altura. Y con ella, las colchonetas.
"Físicamente, he entrenado la fuerza y el equilibrio. Al principio, hemos empezado entrenado a una altura de medio metro del suelo para ir acostumbrándome a esa inestabilidad. Mentalmente, creyéndomelo y pensando que podía con ello", apunta Danny.
Al principio, hemos empezado entrenado a una altura de medio metro del suelo...
Poco a poco, las protecciones fueron desapareciendo. La estructura se acercaba cada vez más a las condiciones reales del reto. Hasta que llegó el momento de enfrentarse a la portería del Metropolitano...
La ingeniería detrás del truco
Hacer posible el salto también fue un reto de ingeniería. SB RAMPS desarrolló una infraestructura completamente personalizada para conseguir que Danny llegara al larguero con la velocidad, el ángulo y la trayectoria exactos.
Cada radio, cada ángulo y cada medida tenían que estar calculados al milímetro. La propia portería también necesitó trabajo adicional para ganar estabilidad, utilizando cinchas y sacos para minimizar sus movimientos.
“Las rampas se diseñaron con un único objetivo: hacer posible lo imposible. Cada medida, cada radio y cada ángulo se calcularon al milímetro para que Danny llegara perfectamente alineado al larguero. Además, el propio larguero tiene un pequeño rebote, así que cualquier mínima desviación hacía que el truco fuera imposible”, explican desde SB RAMPS.
Incluso detalles aparentemente pequeños, como la lija del skate, podían marcar la diferencia. Cuanto más nueva, mejor: Danny necesitaba que sus pies permanecieran perfectamente sujetos durante el salto y el grind. ¡En un reto así no hay detalles pequeños!
Dos miradas expertas
Hay alguien que conoce perfectamente lo que significa estar sobre el césped del Metropolitano, aunque nunca había visto utilizar una portería de esta manera. Marc Pubill, jugador del Atlético de Madrid y reciente campeón del Mundo con la Selección Española, siguió el reto desde el terreno de juego.
Marc Pubill estuvo apoyando a Danny León en todo momento
© Gianfranco Tripodo / Red Bull Content Pool
Me lo he pasado bien y ojalá poder repetir la experiencia.
“Formar parte de este reto ha sido brutal. La verdad es que Danny es una máquina. Me lo he pasado bien y ojalá poder repetir la experiencia", cuenta Marc. "Eso sí, no cambio el fútbol por el skate".
El rider profesional de BMX Courage Adams también ha seguido de cerca el proceso. Su experiencia con el equilibrio permite entender una de las claves del reto: no basta con llegar al larguero. Hay que mantenerse sobre él mientras se mueve.
Para Danny, además, había una última barrera que superar: la cabeza.
El momento de la verdad
Después de meses de preparación, pruebas y ajustes, todo se reduce a unos pocos segundos.
Danny se coloca en la rampa... El skate está preparado... El cable winch está tensado... Courage hace la cuenta atrás....
El cable tira. Danny salta. El skate encuentra el larguero y se desliza por él. Danny mantiene el equilibrio. Un metro... Dos... Tres... Siete... ¡Y aterrizar!
El truco dura apenas unos segundos. Pero llegar hasta él ha llevado meses.
"Ha sido muy emocionante. Llevaba muchos meses trabajando en esto y por fin lo he conseguido", admite Danny. "La parte logística dentro del estadio ha sido un verdadero trabajo en equipo con el Atlético de Madrid, Red Bull, el equipo de cámaras... Y llevar a cabo este proceso con una portería reglamentaria de fútbol 11 de 7,32 m x 2,44 m de alto, que da mucho miedo, es increíble".
Danny celebra el éxito del reto junto a Courage Adams y Marc Pubill
© Gianfranco Tripodo / Red Bull Content Pool
Llevaba muchos meses trabajando en esto y por fin lo he conseguido.
Portería convertida en rail
Danny León creció jugando al fútbol y patinando. Por eso este proyecto une dos mundos que siempre han formado parte de su vida. "Este proyecto es muy especial para mí porque une dos de mis grandes pasiones: el fútbol y el skate", cuenta Danny. "De pequeño iba a los entrenamientos de fútbol patinando, con las botas de tacos puestas, así que poder grindar una portería en un estadio como el Riyadh Air Metropolitano es un sueño hecho realidad".
Este proyecto es muy especial para mí porque une dos de mis grandes pasiones: fútbol y skate.
Y quizá ahí esté la clave de este world first. El skateboarding tiene la capacidad de cambiar la forma en la que vemos un espacio.
Un banco puede ser un obstáculo. Un bordillo puede ser un rail. Y una portería de fútbol puede convertirse en algo que nadie había imaginado.
Esta vez, Danny León no encontró un nuevo escenario. Encontró un rail donde todo el mundo veía una portería. Y lo convirtió en historia.
No hay retos imposibles. Cada uno se marca sus metas y están ahí para cumplirlas.