Un sueño cumplido. Una noche en la que el nombre de El Menor resonaba con fuerza, no solo por la localía, sino porque su camino estaba más que cimentado para controlar una posible final. Tras vivir su primer liderato en el campeonato nacional en 2024 y firmar un impecable tercer lugar en la Final Internacional de ese mismo año en España, El Menor logró consagrarse campeón de la Red Bull Batalla Final Internacional Chile 2026 disputada en el Movistar Arena de Santiago.
Es muy importante, un orgullo que sinceramente no podría explicar con palabras. Es culminar el trabajo de todas las generaciones anteriores, que también respeto mucho; Kaiser, Stigma, Tom Crowley y más
La jornada comenzó con un cuadro de 16 competidores que llegaban desde distintos puntos del circuito, entre campeones nacionales, clasificados y nombres consolidados. El chileno construyó su camino con victorias ante Reverse, Teorema, Valles-T y Almendrades.
En octavos de final, El Menor se enfrentó al cubano Reverse. El chileno marcó diferencias desde el inicio, conectando con el público y sosteniendo claridad en sus intervenciones. Ganó por cuatro votos, mostrando dominio escénico y lectura del formato.
Pero la verdadera prueba llegó en los cuartos. El sorteo había dejado a El Menor frente a Teorema, en un enfrentamiento que muchos proyectaban para instancias más avanzadas. Dos de los nombres más importantes de la escena nacional, cruzándose en casa y con un lugar en semifinales en juego.
La primera ronda, impuso ritmo con líneas directas sobre identidad y respaldo: “A ti te apoyan los frikis, a mí los raperos (…) a ti te apoya Concepción, a mí Chile entero”.
Teorema respondió desde el discurso, incorporando símbolos y representación territorial: “Vo’ decí que respresentas a Chile y yo represento dos banderas al mismo tiempo”, tomando la nacional y la mapuche.
En la segunda ronda, ambos elevaron el nivel. El Menor amplió su registro, incluyendo referencias musicales nacionales y del idioma del pueblo mapuche llamado mapudungun, para cerrar el cruce.
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La decisión fue clara: nuevamente ganó por cinco votos unánimes. A esa altura, su camino era la construcción de una narrativa que empezaba a tomar forma frente al público.
Semifinales: Saber calmar al público
El siguiente enfrentamiento fue en semifinales contra el colombiano Valles-T. El freestyles valluno,llegaba con una experiencia incuestionable dentro del circuito, acumulando al menos siete apariciones en Finales Internacionales.
Se midieron en un 3x3 en la primera ronda, rapeando objetos como una cámara, un volante, una acuarela, un cartel con la palabra “sorpresa” y una claqueta. El colombiano apostó por presión constante y referencias personales hacia el pasado del chileno. Incluso capitalizó un error de entrada de este en la ronda posterior. El público reaccionó, elevando la tensión del escenario.
“No griten, eso no es necesario”, dijo en medio de su respuesta, para también hacer gestos de calma hacia sus fanáticos cuando VallesT rapeaba.
Fue control. Fue lectura del momento. Fue dominio.
El Menor no solo jugó desde lo técnico. Controló el ambiente, gestionó la presión y mantuvo foco competitivo. Ganó por tres votos y dos réplicas asegurando su paso a la final
La esperada Final Internacional
La final enfrentó a El Menor y Almendrades en un cruce de cuatro rondas. Hacía diez años que Perú no llegaba a una instancia así con un nombre capaz de sostener ese peso, mientras Chile volvía a mirarse de frente con una posibilidad que se le había escapado en dos ocasiones: ser campeón del mundo en casa.
Desde el inicio, ambos marcaron postura. El chileno entró con convicción y control del escenario: “Esto es por mí y también la multitud, te dije Chile que iba a traer la Red Bull. Ganó la de Chile y tú ganas la de Perú”. Almendrades respondió: “No cantes victoria antes de tiempo, sigo estando acá. Mi nivel es internacional, que si soy visitante imagina de local”.
La batalla se sostuvo en ese equilibrio constante de respuestas completas entre el uno y el otro. Junto a ello, el cruce comenzó a tomar un tono más simbólico, con referencias entre Chile y Perú que elevaron la tensión sin romper la estructura.
El Menor mantuvo el foco en su proceso competitivo, dejando claro que la batalla no era contra un país, sino contra el momento que había construido tras superar a Teorema, mientras Almendrades respondió con solidez y proyectó el cruce hacia la próxima Internacional.
Ambos sostuvieron el nivel, pero el chileno logró un cierre más claro y efectivo, inclinando la decisión del jurado. El veredicto fue unánime. Cinco votos que lo consagraron como Campeón Internacional y primer chileno en lograrlo, en una final que cerró con celebración colectiva y la entrega del cinturón por parte del español Arkano, quien era parte del jurado
“Esto no es para mi ego, es para Chile, para el orgullo de todo el país que quería verme ganar. Tenía esa presión. ¡Se pudo! ¡Estoy muy feliz!”, dijo tras su triunfo.
Próxima parada: Perú 2027
La escena ya proyecta su próximo gran punto de encuentro. La Red Bull Batalla Internacional 2027 se disputará en Perú, trasladando el eje del freestyle a un territorio con historia, identidad y una relación profunda con la cultura de plaza.
Será una edición marcada por la continuidad competitiva y por el impulso que dejó lo ocurrido en Chile.
Los primeros clasificados ya están definidos. El Menor llegará como campeón defensor tras su consagración en 2026, mientras que Almendrades asegurará presencia luego de su segundo lugar, ahora con la localía a su favor. A ellos se suma Valles-T, quien tras quedarse con el tercer puesto vuelve a instalarse entre los nombres fuertes del circuito internacional.