Hay canciones que cambian cuando las escuchas en otro momento de tu vida. Y hay otras que, cuando las llevas a un territorio completamente nuevo, parecen convertirse en canciones distintas. Para Lia Kali, esa segunda posibilidad ha cobrado especial sentido durante la preparación de Red Bull Symphonic: Lia Kali, La Música Camina Conmigo, el proyecto que la llevará a reinterpretar su repertorio junto a una orquesta sinfónica.
La artista barcelonesa, que ha construido su identidad musical a partir de una mezcla de sonidos e influencias, se encuentra ante una experiencia que va mucho más allá de añadir instrumentos clásicos a sus composiciones. Se trata de descubrir nuevas maneras de sentirlas, interpretarlas y comunicarlas.
"Hay una nueva forma de reinterpretar, de sentir y de vivir esas canciones", explica. "A veces parece que las escribí ayer y que las estoy sacando ahora".
Una sensación que resume buena parte de lo que está suponiendo este proceso para ella: volver a encontrarse con su propia música desde un lugar diferente.
Hay una nueva forma de reinterpretar, de sentir y de vivir esas canciones. A veces parece que las escribí ayer y que las estoy sacando ahora.
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Redescubrir las canciones que forman parte de su historia
Desde sus primeros pasos hasta la publicación de 'Contra Todo Pronóstico' en 2023 y 'Kaelis' en 2025, Lia Kali ha ido construyendo un universo musical en el que conviven distintas influencias y en el que la emoción ocupa un lugar central. Sus canciones han servido para poner palabras a experiencias personales, procesos vitales y sentimientos que, en ocasiones, resultan difíciles de expresar.
Ahora, el formato sinfónico le permite regresar a ese repertorio desde otra perspectiva.
La incorporación de instrumentos que normalmente no forman parte de sus producciones abre un espacio para experimentar con nuevos arreglos, dinámicas y formas de interpretación. Y ese descubrimiento no se limita a lo musical: también afecta a la manera en la que la artista se relaciona con sus propias composiciones.
"Creo que siempre que las canto las descubro un poco", cuenta. La experiencia, además, depende de cómo se encuentre en cada momento: las canciones no son piezas cerradas, sino obras que pueden adquirir nuevos significados a medida que ella misma evoluciona.
En el caso de Red Bull Symphonic, esa transformación parece haberse multiplicado. Lia explica que los nuevos arreglos han cambiado tanto sus temas que resulta difícil quedarse con uno solo.
La orquesta aporta otra dimensión a las composiciones, amplía sus matices y permite que sus mensajes adquieran una intensidad diferente. No se trata únicamente de vestir las canciones con un sonido más grandioso, sino de descubrir todo aquello que todavía pueden contar.
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Una orquesta que transforma
Uno de los aspectos más interesantes de esta experiencia está en cómo el nuevo contexto modifica la interpretación de Lia Kali.
Acostumbrada a conectar con el público desde la cercanía y la espontaneidad, la artista se encuentra ahora ante una formación que exige otra actitud sobre el escenario. La presencia de una orquesta introduce una dimensión distinta en el directo y obliga a prestar atención a nuevos códigos musicales y expresivos.
"La orquesta le aporta una grandeza, un mensaje, un colchón, una cosa aérea que hace que cada uno de los significados y de los mensajes se redimensionen y cojan otro plan, otra intensidad, otra fuerza...", admite la barcelonesa. "Creo que tener una orquesta me ayuda a volver a conectar con la forma en la que cantaba con gente en la calle".
Para ella, esa conexión implica también una responsabilidad. La magnitud del acompañamiento musical le exige estar presente, escuchar lo que sucede a su alrededor y corresponder a la entrega de los músicos.
La artista habla de una actitud de respeto hacia todo lo que tiene a su disposición. Una manera de estar sobre el escenario que no significa renunciar a su personalidad, sino encontrar un equilibrio entre la disciplina que requiere el formato y la libertad que caracteriza su interpretación. "No puedes permitirte pasar de puntillas cuando tienes todo eso a tu disposición. Tienes que devolverle el respeto que te está dando", cuenta la catalana.
De hecho, reconoce que disfruta de esa cierta "rectitud" que acompaña a la experiencia sinfónica, aunque también deja claro que no piensa renunciar a su lado más irreverente.
"Me gusta esa parte recta que tiene la orquesta, esa seriedad y esa importancia que le da a la música. Pero yo la romperé por otro lado, porque soy una sinvergüenza", admite Lia.
La combinación de ambas cosas forma parte del atractivo del proyecto: descubrir qué sucede cuando una artista acostumbrada a moverse con naturalidad entre distintos lenguajes musicales se enfrenta a un escenario que propone unas reglas diferentes.
Creo que tener una orquesta me ayuda a volver a conectar con la forma en la que cantaba con gente en la calle.
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La música como lenguaje
La unión entre música urbana y orquesta sinfónica puede parecer, a primera vista, un encuentro entre dos mundos alejados. Sin embargo, para Lia Kali, la posibilidad de cruzar esos territorios tiene mucho que ver con la capacidad de la música para comunicar emociones sin necesidad de establecer barreras.
La artista reivindica una forma de expresión cercana, vinculada a la vida cotidiana y a las experiencias de la gente.
"Más que la voz del barrio, es la voz del pueblo, la voz de quien igual no ha ido nunca a un teatro a escuchar música clásica", explica.
Me gusta esa parte recta que tiene la orquesta, esa seriedad y esa importancia que le da a la música. Pero yo la romperé por otro lado, porque soy una sinvergüenza.
Esa reflexión conecta con una de las ideas más sugerentes de Red Bull Symphonic: llevar una propuesta sinfónica a un público que quizá no se haya acercado antes a ese tipo de formato, sin exigirle que deje atrás sus referencias musicales.
En este caso, el repertorio de Lia Kali funciona como punto de encuentro. Sus canciones conservan su identidad, pero encuentran en la orquesta una nueva forma de expresarse. El resultado busca que ambos lenguajes se complementen y que ninguno quede reducido a un simple acompañamiento del otro. La intención es que la música siga siendo reconocible y cercana, aunque cambie el espacio en el que se interpreta y la dimensión sonora que la rodea.
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Romperse sin perder el rumbo
La vulnerabilidad es otro de los elementos fundamentales en la manera que tiene Lia Kali de entender la interpretación.
Sus canciones nacen de emociones y experiencias personales, pero trasladar todo eso al escenario requiere algo más que dejarse llevar. La artista reflexiona sobre la importancia de encontrar un punto de equilibrio entre la entrega emocional y la capacidad de mantener el control de lo que sucede durante una actuación.
"Hay que saber romperse sin desconectarse", afirma. "Tienes que ser consciente de ello y tienes que dejarte llevar. Tienes que ser un canal, pero siempre tienes que poner un poquito la mano en el volante para dirigir".
Para ella, mostrar vulnerabilidad no significa perder por completo el rumbo. Existe una línea entre compartir una emoción de manera honesta y llegar a un punto en el que esa intensidad impida disfrutar tanto a quien interpreta como a quien escucha. La clave está en permitirse sentir, pero siendo consciente de lo que se está transmitiendo. Lia utiliza una imagen muy gráfica para describirlo: convertirse en un canal por el que pasa la emoción, sin dejar de mantener una mano en el volante para dirigirla.
Es una reflexión que cobra especial importancia en un formato como Red Bull Symphonic, donde la voz, los arreglos y la interpretación deben encontrar un espacio común. La orquesta puede ampliar la intensidad de una canción, pero es la artista quien debe decidir cómo habitar ese nuevo escenario.
Hay que saber romperse sin desconectarse.
- Mira a Lia Kali & marquitos en Red Bull Track Takeover:
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Hablar el idioma del alma
En el fondo, todas estas reflexiones conducen a una misma idea: la música como una forma de comunicación que va más allá de las palabras.
Cuando Lia Kali habla de la conexión que puede surgir al interpretar una canción, lo hace desde una perspectiva casi espiritual. Para ella, existe algo difícil de explicar en esa capacidad de conectar con el universo, con las emociones y con aquello que a veces no encuentra una traducción sencilla.
Hay veces que faltan palabras.
Quizá por eso la experiencia sinfónica le resulta tan significativa. La incorporación de nuevos instrumentos y la transformación de sus canciones abren posibilidades expresivas que no siempre necesitan explicarse. Hay emociones que pueden adquirir otra dimensión a través de una melodía, un arreglo o una interpretación. Y es precisamente ahí donde el proyecto encuentra uno de sus sentidos más profundos...
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Red Bull Symphonic: Lia Kali, La Música Camina Conmigo
El próximo 22 de septiembre, en el Auditorio Nacional de Música de Madrid, Lia Kali llevará su repertorio a ese nuevo territorio acompañada por Red Bull Symphonic, con Lucas Vidal al frente de la orquesta y Pablo Donaire como director musical. Será la primera edición de este formato en España.
Una cita en la que la artista no solo reinterpretará las canciones que han marcado su trayectoria, sino que tendrá la oportunidad de descubrirlas de nuevo frente al público.
Porque, si algo deja claro durante la conversación, es que para ella la música nunca termina de estar escrita. Cada interpretación puede abrir una puerta distinta, cada experiencia puede cambiar la manera de sentir una canción y cada nuevo lenguaje puede revelar algo que antes permanecía oculto.
Y, cuando se trata de encontrar nuevas formas de comunicar lo que lleva dentro, Lia Kali parece tenerlo claro: "Hemos venido a hablar el idioma del alma con la música".