La semana pasada, al hilo de otro asunto que nada tiene que ver con esto, un personaje muy conocido ponía la escucha de discos en vinilo y casete como ejemplo de lo más obsoleto que hay hoy en día. Como fans que somos en Red Bull Music de ambos formatos, enseguida nos asaltó un interrogante: ¿Realmente puede llegar a ser cierta esa afirmación? Convocamos de urgencia al comité de expertos para salir de dudas y estas son algunas de las cosas que nos contaron las diez personas a las que reunimos.
Alfonso Pomeda/ F-On (coleccionista de vinilos, DJ, promotor y propietario de la tienda de discos Palma39 en Madrid)
“En los últimos cinco años la tendencia de ventas de vinilos ha ido siempre hacia arriba, y en 2017 se alcanzó la cifra de 14,32 millones de unidades vendidas, lo que constituye un aumento del 9% con respecto a 2016 y del 139% con respecto a 2013. Otras cifras a tener en cuenta podrían ser las de Discogs,que es la base de datos más importante del mundo del vinilo y uno de los mercados más usados para la compra-venta del formato. En 2017 hubo un aumento de ventas de más del 15% en comparación con el año anterior y un aumento de un 8,2% de su base de datos. El crecimiento de este tamaño y su diversidad es algo que empresas como Ebay o Amazon ni siquiera soñarían. La lectura de esto es muy amplia, pero se mire como se mire, no creo que se deba a una falta de interés en el formato. Si bien el vinilo no está en cifras de ventas de principios de los 90, se podría decir que está viviendo una segunda juventud”, nos dice este apasionado del formato.
“Desde mi experiencia tras el mostrador de una tienda de discos, creo que el vinilo tiene un interés creciente. Mi clientela cada vez es más joven, y cada vez me llega más diversidad de novedades. Hay un aumento creciente en el número de sellos, y el flujo de nuevas publicaciones es constante. Desde el punto de vista de la experiencia de consumo, ¿sería obsoleto también disfrutar en un museo de un cuadro de Goya? ¿Para que ir al Museo del Prado si podemos verlo en una tablet? ¿Para que ir a un concierto de música clásica si podemos escucharlo desde nuestros teléfonos? ¿Para que salir de casa, si podemos ver el mundo desde la pantalla de un ordenador?”
Mark Kitcatt (presidente de la asociación europea IMPALA y máximo responsable del sello Everlasting Records y la distribuidora Popstock!)
“Las ventas de LP's están creciendo un 50% cada año, lo que equivaldría a un 1500% en la última década, pero siempre ha habido gente comprando discos en vinilo. A principios de los 2000 había, por ejemplo, unas gangas increíbles en el mercado de segunda mano. La industria tenía demasiadas ganas de deshacerse del vinilo. No había estanterías de LP’s en los comercios de venta masiva, ni tampoco en las cadenas más selectas. Los CD’s daban más beneficios, costaban menos de hacer y de enviar, se estropeaban mucho menos, y para las "majors" era preferible solo trabajar un formato. Pero los independientes somos más artesanos, estamos manejando mucho menos títulos y no íbamos a hacer ascos a un formato que la gente quería comprar. Con lo que quiero decir que el repunte es real, pero la muerte no era tan real en primer lugar. Tratamos de dar al fan lo que quiere, la experiencia que quiere, no limitar sus opciones".
"Es cierto que la casete ha sido reemplazada por el streaming. Lo que tenía era que podías hacer recopilatorios en cintas y llevarla en el walkman, en el coche.... Estas funciones las cumple el streaming ahora, pero las del vinilo o el CD, no. Tienen un sonido superior al que encuentras en YouTube o en Spotify, más aún si lo comparas con lo gratuito. Y para los sellos y los artistas también. Claro, en según qué estilos. En trap y música urbana suelen trabajar fundamentalmente digital y streaming y adaptan los valores de producción, el sonido, de forma que suene bien en un teléfono y en YouTube. Pero en el jazz, clásica, rock, la mayoría de la música pop, y sobre todo si tienes a varios músicos tocando a la vez en un espacio, el streaming todavía no te da una calidad satisfactoria, salvo la versión cara de Tidal. Y es una manera de escuchar música más pausada, con más información, con otros aspectos artísticos contribuyendo a la experiencia: fotos, dibujos, textos, no tienes que estar conectado a Internet para experimentarlo, estás más sumergido y menos distraído.... Me imagino que la persona que hizo esa declaración quería sugerir que lo nuevo es el streaming, pero se intuye que es una manera de escuchar música que va a convivir con la radio y los formatos físicos, no a reemplazarlos. No hay opción de que el streaming aplaste los formatos físicos, porque sin poder hacer grabaciones, no habría "contenido" para esos servicios, y las grabaciones mayormente las financiamos de las ventas físicas, ya que las plataformas de streaming pagan todavía cifras muy exiguas. Los artistas nuevos y las trabajadoras de la música, sobre todo en lenguas minoritarias, vamos a seguir dependiendo de las fans entregadas. Las que compran discos, sean CD’s, vinilos u otro formato por inventar”.
Mariajo de la Cruz y Gonzalo Tafalla (propietarios de la tienda de discos Bora Bora, en Granada)
“La escucha de vinilos no es algo obsoleto, de hecho nunca llegó a perderse. Los que amamos este sonido nunca hemos dejado de consumir este formato. Eso sí, las nuevas generaciones han nacido en la era digital, y por tanto es lógico que usen este tipo de formato de manera habitual, pero han aprendido a compaginarlo perfectamente con el vinilo. Comprenden perfectamente las dos maneras de consumir música. Algunos de ellos hace años nunca habían tocado un disco de vinilo, y ahora ya tienen su pequeña colección. Cuando abrimos Bora Bora, hace 6 años, la compra de vinilos estaba reservada, casi en exclusiva, a coleccionistas, y la base de nuestro catálogo eran los discos de segunda mano. En estos años la evolución de ventas ha crecido considerablemente y el tipo de consumidor de este formato también. Hoy en día los sellos vuelven a editar vinilo, y lo acompañan de descargas digitales o el propio CD. De hecho, hay cada vez más discos que sólo se editan en vinilo”.
Fernando Porres (comprador habitual de discos y crítico musical en publicaciones como Ruta 66)
“Tengo 48 años. Compro vinilos porque muchos grupos que me gustan ya no sacan CD, pero no pagaría más de 23 euros por uno. El vinilo ha salvado a muchas tiendas que si no fuera por él habrían cerrado, ha conseguido parar la sangría de un sector que está a punto de fallecer pero, como siempre, la burbuja pinchará. Los precios escandalosos acabarán con las ganas de la gente. Vinilos de grupos nuevos a 25 euros… eso no se puede mantener. Ya no entro en el coleccionismo porque es otra liga. Sin embargo, a la gente que compra música le parece más obsoleto el CD. Sabes que algo está de moda cuando El Corte Inglés se apropia de ello. En El Corte Inglés tienen ya más vinilos que CD’s, y a unos precios como si fuera caviar”.
Sam Sánchez (consumidora habitual de música y periodista musical freelance)
“Crecí en un entorno familiar donde nunca faltaban los mejores discos y vinilos del siglo XX. Aún recuerdo cuando mi madre me ensañaba el disco blanco de los Beatles o ‘Entre el cielo y el suelo’ de Mecano. Era un sonido distinto a lo que sonaba en la radio o podías escuchar por ahí, con más magia. Tengo 23 años, un tocadiscos heredado y una buena colección de vinilos, aunque creo que a día de hoy- yo la primera- se utiliza Spotify como fuente principal para escuchar música, el momento en el que suena el vinilo es parecido a la fotografía, todos hacen fotos son sus súper iPhones, pero la analógica es otra historia. Se podría decir que es como tirarte de cabeza al mar y encontrarte millones de peces, una sensación tan placentera como increíble. El último vinilo que me regalaron fue de Ty Segall, y cuando lo escucho, más que algo obsoleto es un momento íntimo para recordar a la persona que me lo regaló”.
Guille Ortiz/ Bassloader (Ilustrador, músico y DJ)
“Tengo 21 años y compro vinilos desde los 16. Supongo que me haría falta haber vivido tiempos pasados para poder percibir esa vuelta del vinilo, pero sí que es cierto que en los medios se empieza a ver más su presencia, ya sea porque grupos o artistas se han preocupado por lanzar su música en este formato, o porque cierta gente busca retomar una estética o moda. Personalmente busco el formato del vinilo tanto para pinchar (sobre todo drum and bass, un género muy asociado al vinilo desde siempre) como para simplemente escuchar tranquilamente en mi casa. Puedo haber conseguido en el último año tanto temas noventeros de Goldie, ochenteros de The Alan Parsons Project, como música más reciente (DjSwet, Nathy Peluso, Rufus T Firefly…) Cierto es que se ha asociado el vinilo a un sector de edad más avanzada, ya que se entiende que es un “hobbie caro”. Yo esto lo veo bastante distante de la realidad, porque buscando y buscando en tiendas de segunda mano cada disco lo saco por euro y medio o dos euros de media. Tanto los platos como el mezclador los compré de segunda mano a un precio ridículo, y con un poco de mano y paciencia se consigue poner todo a punto. No soy la única persona de veintipocos años que llena sus estanterías de plásticos negros redondos, en mi círculo cercano se mueve mucho toda esta cultura del vinilo”.
Olaya Pedrayes (vocalista y compositora en el grupo Axolotes Mexicanos)
“La verdad es que yo escuchaba muchos más vinilos cuando tenía 18-19 años que ahora (tengo 23). Sigo comprando pero mi tocadiscos es bastante malo, así que hasta que no tenga dinero para otro no los suelo poner tanto. Mis amigos escuchan más música en Spotify pero porque es más portátil y cómodo, y estamos escuchando música todo el rato, a veces incluso llevamos altavoces para ponerla mientras hacemos botellon, pero sí que compran vinilos, lo que pasa es que son muy caros y no podemos permitírnoslos por lo general. Si lo hacemos suele ser para apoyar a un grupo que nos guste mucho o algo que sepamos a tiro fijo que es un discazo. A todos nos gusta quedarnos mirando la portada, leer las letras de las canciones… a mí me molan mucho los recopilatorios que tengo de Vampisoul cuando traen información de cada tema o sobre los grupos. Cuando se publicó en vinilo el primer single de mi grupo me hizo muchísima ilusión”.
Pablo González (batería en el grupo Terry vs Tori)
“Tengo 21 años y soy músico. Es cierto que las plataformas digitales nos facilitan mucho el acceso a nuevos artistas y demás con apenas un par de clicks, a un precio que se ajusta a la economía de muchos de nosotros, pero clamar en contra de los formatos tradicionales de vinilo o casete me parece un error tan grande como hacerlo contra los libros en papel. Es arrebatarles el valor intrínseco que tienen, fruto no sólo del sacrificio que supone de por sí el hacerse tanto con ellos como con un equipo decente (por lo general no son baratos, y algunos son muy difíciles de encontrar), sino también por las sensaciones que aportan: son algo palpable, duradero si se cuida, y, ante todo, una fuente única y singular de algo tan placentero como resulta el arte. Quien dice que un vinilo o una cinta suena igual que un CD o un MP3 miente o desconoce. No somos pocos los que queremos mantener esa tradición, al menos en mi generación. En lo personal consumo música a diario, principalmente en Internet, pero he tenido la suerte de haber recibido esa "herencia" por parte de mi familia y amigos, y con ella, la costumbre de regalar (y autorregalar también) canciones en un formato especial, con un valor añadido. Incluso ya como músicos en bandas, sellos, etc., apostamos por recuperar estos medios publicando en vinilos y cintas. A fin de cuentas, responde a una manera más romántica, más pausada de ver la vida, en una era complicada, repleta de prisas y falta de alma muchas veces. Una de las primeras canciones que escuché, en una cinta además, fue Malos tiempos para la lírica. Es una pena que tantos años después, aquella frase siga cobrando tanto significado".
Tomás Budi Ors (comprador habitual)
“Tengo 22 años y soy estudiante. Creo que sí ha habido cierto repunte, transversal a generaciones aunque muy concentrado en aficionados bastante "metidos" en el circuito (van a conciertos, festivales, leen prensa musical...) Es decir, no creo que el formato haya captado de vuelta al público que sólo compra música en ocasiones esporádicas. En mi caso, aunque me sepa algo mal reconocerlo, los vinilos que tengo son más un fetiche, objeto de colección, que un formato en el que escuchar música. He comprado muchos más CD, que suelo poner en el coche o en el reproductor de casa. Respecto a mi entorno, habría que diferenciar entre los que escuchamos música "de guitarras", que sí compramos discos en formato físico, y los que escuchan música urbana (por llamarla de alguna forma), que como imaginarás utilizan fundamentalmente plataformas digitales. Casi todos pagamos Spotify Premium o Apple Music”.
María G. Lagartera (compradora habitual)
“Mis primeros recuerdos musicales son los vinilos que había en casa de mis abuelos, de Los Panchos a David Bowie. Con 10 años llegó a mi casa una cadena musical con doble pletina y tocadiscos, y por fin puede escucharlos. Ahora tengo 35. Compré mi propio tocadiscos en el año 2011, pero para entonces ya tenía una pequeña colección de vinilos. En cada viaje que hago, hay una visita obligada a mercadillos y tiendas de discos. Me gusta revolver entre los cajones de las tiendas del centro de Madrid o visitar la Feria Internacional del Disco, al igual que compro en páginas web o directamente en las de los artistas o sellos que me interesan. Me encanta ir a conciertos, y la visita posterior al puesto de merchandising es obligatoria (así he comprado vinilos de Yo La Tengo, Lüger o Peter Broderick, que conseguí, además, que fueran firmados por los artistas). Me gusta comprarlos y regalarlos pero, sobre todo, me gusta escucharlos. Me gusta ponerme un vinilo mientras trabajo desde casa haciendo mis traducciones. Me gusta ponerlos los sábados por las mañana después de desayunar o cuando vienen amigos a casa a cenar. Mi colección sigue siendo modesta comparada con la de mucha gente que conozco, pero mis ciento y pico vinilos son todo un orgullo. Mi última compra fue un vinilo de The Psychedelic Furs en una tienda en Lisboa, y el día de mi cumpleaños, el mismo en que se produjeron las declaraciones que mencionas, recibí como regalo dos nuevos vinilos, de Marlon Williams y Suede. Será que lo obsoleto está de moda. Aunque para mí nunca dejó de estarlo”.