Una imagen promocional de Tetris.
© Alekséi Pázhitnov
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Jonas Neubauer, el discreto rey de Tetris

Faker reinó en League of Legends, Miracle en Dota 2. En Tetris, la leyenda fue Jonas Neubauer, un estadounidense que estuvo ocho años superando a la competencia gracias a su estilo único.
Por Etienne Caillebotte
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En el (maravilloso) mundo del trabajo, el perfeccionismo es lo que llamamos un "defecto de calidad". Es un rasgo de la personalidad que estimula tanto como paraliza y que muestras a los reclutadores para demostrar que serás capaz de elevar tu nivel cuando llegue el momento. En los esports, un entorno fundamentalmente competitivo en el que los jugadores dedican horas y horas de entrenamiento, aunque eso signifique estar a punto de quemarse, el perfeccionismo se considera universalmente una virtud.
Pero no en el Tetris, el legendario título desarrollado por Alekseï Pajitnov en 1984. En este escenario competitivo, que goza de una segunda juventud desde 2010, el perfeccionismo es incluso un feo defecto, según decía Jonas Neubauer (1981-2021), leyenda de la disciplina. "Los perfeccionistas, esas personas capaces de ordenar un armario a la perfección, no llegarán a ninguna parte en Tetris porque piensan demasiado en cada movimiento", explica Kotaku. No pueden superar el hecho de que tienes que crear desorden para que funcione". Desde 2010, el estadounidense ganó siete de las ocho ediciones de Campeonato Mundial de Tetris Clásico, y solo dejó escapar el título en 2014 ante Harry Hong, el único jugador capaz de competir con él.
Jonas Neubauer se enamoró de Tetris tras ver la portada de una revista en 1990, y desde entonces nunca lo abandonó. A los 9 años, consiguió su primera puntuación máxima (176.000) y alcanzó el nivel 19. Fue una revelación. Jonas Neubauer siguió practicando hasta que quedó psicológicamente agotado en el instituto: "Fue tan intenso que lloré", cuenta a RollingStone. "Había marcas de mordiscos en el mando que utilicé en el torneo de 2010, porque a los 12 años había llegado al punto de liarme a mordiscos con mi propio mando. Era masoquista”.
Durante varios años, el estadounidense no fue consciente de su talento. Desde el Nintendo World Championship organizado en 1989 -en el que ganó Thor Aackerlund-, la escena competitiva del Tetris ha brillado por su ausencia. Como miles de otros jugadores, luchaba contra sí mismo, intentando siempre batir sus propios récords y superar sus propios límites. "Me gustaba mucho el hecho de jugar contra el juego y no contra un jugador. Mis hermanos mayores eran muy buenos al ajedrez y nunca me gustó jugar contra ellos", explicó al sitio web oficial de Tetris. "Lo emocionante es que siempre acabas muriendo, así que intentas mejorar para morir con menos frecuencia, pero es imposible dominar el juego a la perfección”.
Cuando me ves jugar, tienes la impresión de que cometo muchos errores, cuando en realidad voy a corregirlos más tarde.
Jonas Neubauer
Publicando sus hazañas en foros es como Jonas fue saliendo poco a poco del anonimato. "Mis vídeos llegaron a la red a principios de la década de 2000. Por aquel entonces, no existía una escena competitiva, así que los jugadores se limitaban a hacer capturas de pantalla y contárselo a los demás". Su pequeña notoriedad hizo que se pusiera en contacto con él Adam Cornelius, el director de Ecstasy of Order: The Tetris Masters, un documental que sigue la vida cotidiana de los jugadores que se preparan para la primera edición del Campeonato Mundial de Tetris Clásico. Un torneo que ganó, a pesar de su condición de outsider. Fue el comienzo de su reinado.
Sin embargo, como él mismo admitió, Jonas Neubauer no era el mejor jugador del planeta. No era tan rápido como sus oponentes, que "pueden mover las piezas a izquierda y derecha más rápido que él", pero destacaba por su capacidad para tomar decisiones más rápidamente que la media de las personas. Toda una ventaja. "Tengo un estilo de juego particular", decía. "Cuando me ves jugar, tienes la impresión de que cometo muchos errores, cuando en realidad voy a corregirlos más tarde. Tienes que aceptar que no vas a jugar perfectamente".
En diciembre de de 2017, el estadounidense llevó el concepto del "desorden organizado" un paso más allá, al batir un récord por accidente. En un principio se propuso superar cien líneas lo más rápidamente posible, pero acabó convirtiéndose en el primer jugador en superar la barrera de los 300.000 puntos en menos de 2 minutos. Para que conste, batió el récord que se había propuesto al día siguiente.
El 21 de octubre del año siguiente, Jonas Neubauer cedió su corona a Joseph Saelee, un prodigio de 16 años que le batió utilizando el "hiper-tapping". Una técnica que consiste en "pulsar frenéticamente el mando en los intervalos adecuados para mover las piezas a diferentes posiciones sin perder velocidad", según Kotaku.
No te pierdas la Ronda Final entre Joseph Saelee y Jonas Neubauer en el Campeonato Mundial de Tetris Clásico, y sigue de cerca los movimientos "hiper-tapping" de Joseph Saelee.
¿Podría haber encontrado un jugador más metódico? ¿Podría haberse replanteado su estilo de juego para superar a la nueva generación? Tal vez, pero no tenía nada claro que quisiera cambiar nada después de tantos años de reinado supremo. "La broma que me hacen a menudo es: 'Oye, necesito ayuda para organizar mi furgoneta de mudanzas, tú debes de ser el hombre adecuado'. Una frase que no podría estar más alejada de la realidad", aseguraba en tono irónico, Jonas.