Hay un tipo de jugador al que puedes ganar quitándole una sola arma. Ale Galán no es uno de ellos. No se apoya en una sola cosa que haga mejor que los demás. Tiene un amplio abanico de habilidades y suelen salir a relucir en un mismo partido.
Durante tres temporadas, él y Juan Lebrón dominaron la cima de la clasificación, formando una de las parejas más exitosas que ha dado este deporte. Ahora está logrando una versión de esa misma hazaña junto a Fede Chingotto, formando el dúo conocido popularmente como «Chingalán». Lideran la clasificación de 2026 y se sitúan cerca de la cima de la lista de la FIP. El consenso en el circuito es unánime: el jugador de la izquierda es uno de los más completos que hay en el pádel.
Para un rival, lo complicado es que no hay ningún punto débil por el que puedas atacarle de verdad. Cierras una puerta y se abre otra. Cualquiera de sus puntos fuertes por sí sola ya lo situaría entre la élite. Juntos, forman la base de un argumento de peso para decir que es el mejor jugador del mundo.
Las cinco habilidades clave que te desgranamos a continuación explican por qué.
01
Condición física: el mejor motor del juego
En la élite, el talento no llega muy lejos sin una base física que lo respalde, y la de Galán es una de las más sólidas del circuito.
Es un tipo grande, mide unos 1,86 m y tiene un físico a la altura, pero se mueve como si fuera medio cabeza más bajo. Esa combinación es poco habitual. El alcance y la potencia de un deportista alto y la cobertura de la pista de uno pequeño y rápido se unen en un mismo cuerpo. Su mezcla de velocidad, resistencia y fuerza viene de una ética de trabajo incansable. «No considero que entrenar sea un sacrificio», dice. Como era de esperar, «Ale» es conocido por ser uno de los jugadores más trabajadores del circuito.
La capacidad atlética de Galán se nota sobre todo en los puntos que parecen perdidos. Una pelota lanzada a la esquina, de esas que deberían ser un punto claro, de alguna manera la recupera del cristal, y el intercambio vuelve a un punto muerto. Muchos jugadores defienden bien, pero pocos convierten situaciones desesperadas en igualadas o ganadoras tan a menudo como él.
Esa misma fuerza física impulsa sus golpes aéreos, el smash y el x3, desde posiciones en las que la mayoría de los jugadores se conformarían con mantener la pelota en juego. Su preparación le permite golpear en el momento justo y desde la posición adecuada. Y sigue ahí en el tercer set, cuando los rivales empiezan a flaquear, mientras que su velocidad por la pista no decae.
La técnica se puede enseñar, la táctica se puede entrenar y la condición física se puede mejorar. Sin embargo, la base atlética innata con la que juega Galán es poco común y es la base de todo lo demás en esta lista.
02
Versatilidad: no tiene puntos débiles en su juego
La mayoría de los jugadores, incluso los muy buenos, tienen un punto fuerte y un punto débil, y los partidos giran en torno a ocultar uno mientras se expone el otro. En el caso de Galán, el punto débil es difícil de identificar.
Defensa, ataque, golpes por encima de la cabeza, servicio, voleas, remates… Galán se sitúa en lo más alto, o cerca de ello, en todos y cada uno de los aspectos del juego. Cuando te empujan hacia la pared del fondo, lanza bombas rasantes o globos precisos, contraatacando y abriéndote camino hacia delante hasta que el intercambio vuelve a estar igualado.
Una vez que llega a la red, cierra el punto con voleas implacables y smashes imparables. Una batalla desde la línea de fondo suele terminar con su consistencia aguantando más que la del rival, y cualquier intento de dominarlo suele ser contrarrestado y superado.
Esa maestría en todos los aspectos es lo que acaba agotando a los equipos, sobre todo a lo largo de tres sets en un partido largo, y es la razón por la que le llaman «El Extraterrestre». Contra él no hay un único plan al que recurrir, ni un punto débil que atacar, ni un golpe que se le pueda servir una y otra vez con la esperanza de que cometa un error. Para ganar a Galán hay que superar casi todos los aspectos de su juego en una misma tarde, lo cual es una tarea exigente para cualquier pareja.
03
Reflejos: los instintos que hacen que el público se ponga en pie
La colección de golpes alucinantes de Galán no tiene parangón. En la red, la pelota va más rápido de lo que el ojo puede seguir con comodidad, pero Galán juega como si ya la hubiera visto. Un golpe lanzado directamente hacia su cuerpo a toda velocidad, de esos que dejan atónitos a la mayoría de los jugadores, sale de su raqueta con control y aterriza en un lugar estratégico. Sus bloqueos se repiten una y otra vez, y siguen sin tener una explicación sencilla.
Gran parte de ello se debe a la anticipación y al instinto, más que a la mera velocidad de las manos. Es casi como si Galán pudiera leer la trayectoria de la pelota en la cara de la raqueta del rival, registrando su dirección antes incluso del contacto. Sea cual sea la velocidad o el tipo de golpe que le llegue, está listo para responder. La volea por detrás de la espalda, el golpe entre las piernas que cae contra todo pronóstico, el golpe instintivo desde el cristal… Todos estos golpes aparentemente imposibles se deben a la misma cualidad.
El tiempo de reacción se puede mejorar con el entrenamiento. Estar en el lugar adecuado es algo que se acerca más a un sexto sentido que a cualquier cosa que se pueda practicar.
04
La toma de decisiones: el cerebro detrás de la potencia
Ale Galán casi nunca toma una decisión equivocada dentro de la pista
© Premier Padel / Red Bull Content Pool
Todos los movimientos y golpes del mundo no sirven de mucho si sigues eligiendo la opción equivocada, y la capacidad de decisión de Galán puede que sea su cualidad más subestimada.
Rara vez juega mal la pelota. Sabe cuándo bajar el ritmo con una «chiquita» y cuándo lanzarse a por el smash, con qué fuerza golpearla, a qué altura sacarla del cristal y cuándo un globo es la opción más inteligente. Donde otros se precipitan y fallan, él se basa en las probabilidades y espera el error previsible de sus rivales.
Esa capacidad de juicio marca la diferencia entre un gran deportista y un gran jugador de pádel en todos los aspectos. Cada punto conlleva numerosas pequeñas decisiones y, a lo largo de un partido, el jugador que sigue acertando y comete menos errores se pone por delante. Galán lo hace con tanta frecuencia que sus rivales rara vez consiguen esos puntos fáciles que deciden los sets reñidos. Contra él hay que ganarse todo, y casi nada te lo regalan.
05
Liderazgo: cargando con el equipo a hombros
El pádel es un deporte de dobles, y los mejores jugadores del lado izquierdo hacen algo más que golpear la pelota: lideran al equipo.
Como jugador del lado izquierdo, Galán cubre más terreno y absorbe una mayor parte de los golpes que su compañero, y ha convertido esa responsabilidad en algo parecido a un arte.
Se comunica constantemente: dónde están posicionados los rivales, qué pelota hay que recibir y cuál dejar pasar, qué tipo de golpe hay que hacer, cuándo cambiar de lado… Su compañero recibe ese flujo de información casi golpe tras golpe.
Parece algo sin importancia, pero no lo es. Cuando ambos jugadores conocen el plan antes de que llegue el balón, la pareja se mueve como una sola unidad en lugar de como dos individuos que reaccionan por separado. Probablemente por eso Galán ha formado equipos ganadores junto a compañeros muy diferentes. Primero con Lebrón, un jugador del lado derecho versátil y agresivo, y ahora con Chingotto, un defensor preciso y creador de juego, que ha dicho abiertamente que Galán es el mejor compañero de su carrera.
Las mejores parejas ganan porque sus mentes funcionan al unísono. En el lado de la pista de Galán, casi nunca hay dudas sobre quién marca el ritmo.
06
Extra: la mentalidad de un ganador
La mayor parte de lo que se ha mencionado antes se puede, de alguna forma, entrenar o enseñar. La mentalidad con la que Galán afronta un tercer set reñido es la excepción. Entrenado bajo la guía de su entrenador y mentor Jorge Martínez, quien le dio la oportunidad de entrenar y apostó por él cuando aún era un joven, se rige por un principio clave: «trabajo diario, esfuerzo y devolver la confianza a quienes confiaron en mí».
Con esta mentalidad, Galán maneja el partido como lo hacen los competidores más experimentados, sabiendo cuándo hacer ruido y cuándo guardar silencio. A veces, remata un punto con un smash atronador y un rugido, una clara señal de control para la pareja rival. Otras veces, hace lo contrario: baja el ritmo y se mantiene impasible mientras la presión recae sobre el otro lado de la red.
Por encima de todo, las ganas de ganar de Galán son constantes. Se toma las derrotas como una oportunidad para reflexionar sobre lo que podría haber hecho mejor y así impulsar su próxima victoria. «Las derrotas me han hecho más fuerte. Me han hecho darme cuenta de que ganar es lo que de verdad quería», afirma.
Su concentración es siempre máxima, y parece que tiene la actitud mental adecuada siempre que la necesita. Esa mentalidad es el hilo conductor que une el resto: la capacidad atlética, el juego completo, los reflejos, las decisiones y el liderazgo; y es en gran parte la razón por la que, en un buen día, resulta realmente difícil nombrar a un jugador mejor.
07
El factor «Alien»
La medida más fiel de Galán no es el ranking ni el número de trofeos. Es la expresión en las caras de sus rivales al otro lado de la red en los momentos decisivos de un partido reñido: la lenta constatación de que la pelota sigue volviendo, los huecos se van cerrando y los puntos que parecían ganados, de alguna manera, no lo estaban.
La potencia se puede igualar y los esquemas se pueden estudiar. Enfrentarse a un jugador sin puntos débiles y sin dar señales de pánico es mucho más difícil de ensayar. Sus rivales suelen marcharse tras haberlo intentado todo, solo para darse cuenta de que ya lo tenía todo controlado.
08
¿Dónde puedo ver jugar a Ale Galán?
Puedes ver a Ale Galán y todos los partidos de la Premier Padel en directo en Red Bull TV. Para consultar los calendarios completos de los torneos, los resultados y las noticias sobre los jugadores, visita la página web de Premier Padel.
Sobre el autor