Molly Carlson se prepara para saltar desde la plataforma de 21,5 m en Polignano a Mare, Italia
© Romina Amato/Red Bull Content Pool
Clavados

Molly Carlson desvela la cruda realidad del cliff diving

La clavadista canadiense Molly Carlson habla abiertamente sobre el escalofriante accidente que dejó atónitos a los aficionados que lo presenciaron y cambió su perspectiva sobre este deporte.
Por Greg Asselin
13 minutos de lecturaPublicado el
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Desafiando a la madre naturaleza

Molly Carlson salta desde Stari Most (Puente Viejo) durante la tercera parada de las Series Mundiales de Red Bull Cliff Diving en Mostar, Bosnia y Herzegovina, el 26 de agosto de 2021.

Molly Carlson salta en Mostar

© Romina Amato/Red Bull Content Pool

El cliff diving es una mezcla que desafía la gravedad, en la que se combinan precisión, potencia y puro coraje, pero lo que realmente la diferencia con las competiciones tradicionales es el entorno.

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Una vez que el atleta sube el último peldaño y pisa la plataforma, todo cambia. La calma del entrenamiento se evapora y el escenario se convierte en un entorno salvaje. Se vuelve impredecible y profundamente personal.
Carlson conoce muy bien esta sensación. “Es algo completamente diferente una vez que subes a esa plataforma, ya sea por el viento, las olas, la lluvia o cualquier otra cosa”, afirma. En el cliff diving, la naturaleza nunca es neutral.
En un momento dado, es una ráfaga de viento que te hace perder el ritmo. Al siguiente, son las olas rompiendo o la lluvia torrencial las que ponen a prueba tu equilibrio, tu concentración y tus nervios. No hay segundas oportunidades.
O te comprometes o caes. Literalmente.
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El precio de ser humano en un deporte sobrehumano

Molly Carlson lo celebra en el agua tras un salto con éxito.

Esa sensación después de clavar un clavado

© Ricardo Nascimento/Red Bull Content Pool

Tras una dura competición en Filipinas para dar inicio a la temporada 2025 de Red Bull Cliff Diving World Series, donde las condiciones pusieron a prueba incluso a los clavadistas más experimentados, Carlson tomó una decisión. Empezó a hablar más abiertamente sobre lo brutal que puede ser este deporte, no en los momentos más destacados, sino en las verdades que se esconden detrás.
Porque lo que los aficionados suelen ver desde la orilla o en las retransmisiones en directo es solo una parte del espectáculo.
“Lo vemos y todos parecen robots y todos están bien”, dice. “Y es como si este no fuera un deporte para ser autómata. Es como si nos cagáramos de miedo, pero nadie lo supiera”.
Molly Carlson ejecutando un salto desde la plataforma en Filipinas.

Carlson salta en Filipinas

© Dean Treml/Red Bull Content Pool

Ese momento de honestidad reveló algo más profundo: bajo los elegantes saltos y las sonrisas seguras, incluso los mejores tienen miedo. Pero ese miedo, esa vulnerabilidad que te hace temblar, no es debilidad.
Es el precio de ser humano en un deporte sobrehumano.
Y, sin embargo, para Carlson, eso es parte de la belleza. Ha aprendido a celebrar el valor que se necesita solo para realizar el salto, especialmente cuando las condiciones distan mucho de ser ideales. A veces, el éxito no se mide en puntuaciones o medallas. Se trata de sobrevivir al momento, salir sano y salvo y volver a presentarse al día siguiente.
Porque en este deporte, la verdadera competición no es solo contra otros atletas. Es contra el viento, las olas y, sobre todo, contra la voz dentro de tu propia cabeza.
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De un entrenamiento perfecto a una dura realidad

Molly Carlson durante un salto desde un acantilado.

Cómo es la valentía

© Romina Amato/Red Bull Content Pool

Con su confianza por las nubes, Carlson entró en la temporada 2025 con una nueva y audaz mentalidad. Se sentía imparable.
“Pensaba: voy a ganar”, dice. “Era la primera vez que me sentía tan segura”. No era arrogancia, sino más bien el poder tranquilo de alguien que había trabajado duro, física y mentalmente, y que por fin estaba lista para aprovechar su momento.
Pero el cliff diving es un deporte en el que no importa lo preparado que estés.
Es duro, impredecible e implacable. "En los entrenamientos, todo es perfecto. El agua está en calma, no hay viento, no hay pájaros volando cerca de tu cara”, explica. "Pero luego llegas a la competición y te dicen: 'Sí, hoy son 22,5 metros. A por ello’”. No hay ensayos, ni saltos de calentamiento. Solo instinto, confianza y la gravedad haciendo su trabajo.
El día de la inauguración, algo salió mal.
Carlson tuvo que realizar su salto habitual de 20 metros desde 23 metros, y esos tres metros extra marcan una diferencia enorme. “Ese salto habría sido perfecto en casa”, dice. "¿Pero aquí [en Filipinas]? Tres metros demasiado alto. Caí de espaldas. Fue brutal".
El dolor fue rápido, pero el peso emocional fue aún mayor. Su ansiedad no esperó a ver si estaba bien, sino que pasó directamente a la autoculpa. “Les había dicho a todos que esta era mi temporada”, dice. “A mi comunidad, a mis patrocinadores, incluso a mí misma. Y lo primero que pensé no fue: ‘¿Estoy bien?’, sino: ‘Les he fallado a todos’. Es horrible”.
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Y lo primero que pensé no fue: “¿Estoy bien?”, sino: “He decepcionado a todo el mundo. Es horrible.
Pero, fiel a su estilo, Carlson se recuperó.
Subió a la plataforma, se recompuso y clavó su siguiente salto. Obtuvo una puntuación de seis sobre diez, una recuperación sólida según cualquier criterio, pero su voz interna no le permitió celebrarlo. “Lo único en lo que podía pensar era: ‘¿Qué van a pensar todos de mí?', dice. “No: ‘Vaya, me he recuperado del golpe’. Solo... vergüenza".
Fue un poderoso recordatorio de que la confianza no te hace inmune a la duda y que la valentía a veces consiste en volver a aparecer, incluso cuando tu narrativa ya ha empezado a desmoronarse.
Sigue a Molly en el vídeo a continuación mientras te lleva con ella a un acantilado de Filipinas:
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Encontrar una familia en Brave Gang

Las atletas de Red Bull Rhiannan Iffland, Ginni van Katwijk, Ellie Smart, Molly Carlson y Simone Leathead celebran durante las Series Mundiales Red Bull de Cliff Diving en Polignano a Mare, Italia.

Hay una comunidad en el cliff diving

© Mauro Puccini/Red Bull Content Pool

Lo que comenzó como un simple hashtag y un pequeño gesto de vulnerabilidad se ha convertido en algo mucho más poderoso. Hoy en día, Brave Gang no es solo un nombre bordado en productos promocionales o escrito en Instagram.
Es un salvavidas, una familia digital de más de seis millones y medio de personas que han encontrado valor en su humanidad compartida.
Al principio, Carlson no se propuso crear una comunidad. Inicialmente, solo se trataba de ser sincera y expresar con palabras los sentimientos que la mayoría de los atletas prefieren ocultar. Pero en el momento en que se sinceró sobre su lucha contra la ansiedad, el perfeccionismo y el miedo, la gente empezó a aparecer.
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Me di cuenta de que Brave Gang y yo teníamos algo en común. Como si seis millones y medio de personas compartieran el miedo.
No solo fans o seguidores, sino personas que se veían reflejadas en su historia. Personas que ansiaban que alguien les dijera: “Yo también”.
“No me di cuenta de que esa era mi nueva familia hasta que llegué a Filipinas”, afirma. “Lo único que quería era conectar con alguien que me entendiera, y me di cuenta de que los miembros de Brave Gang y yo compartíamos algo en común. Alrededor de seis millones y medio de personas comparten el miedo”.
Ese momento en Filipinas fue duro, pero le permitió ver las cosas con claridad. Ya no se trataba de saltar, sino de conectar. El cliff diving es un deporte que aisla a los atletas al borde de los acantilados, y Brave Gang se convirtió en su red de seguridad. Le recordaron que la vulnerabilidad no era una debilidad, sino una fortaleza.
Y que no estaba sola.
Cada miembro de Brave Gang aporta algo diferente. Puede ser un miedo silencioso, una batalla tácita o una historia que aún duele contar. Sin embargo, en esa diversidad hay unidad. Juntos, están reescribiendo el significado de la valentía. No se trata solo de la persona que gana, sino de la que se presenta de todos modos.
Cuando Carlson se encuentra sola al otro lado del mundo, se apoya en las personas que mejor la conocen. Su entrenador. Sus compañeros de equipo. Su Brave Gang. El silencioso equipo de apoyo que la sostiene entre los altibajos.
“Eso es en lo que realmente me apoyo”, dice. “Mis compañeros de equipo y mi entrenador, que están de gira, y yo digo: ‘Vale... puedes llorar si quieres llorar’”. Porque eso es lo que realmente significa Brave Gang.
Se trata de crear espacio. Espacio para llorar. Espacio para levantarse. Espacio para ser humano y seguir volando.
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Lecciones de la pretemporada y el ritmo de la temporada

Molly Carlson tirándose por un acantilado, vista desde arriba.

Cuando el miedo no te define

© Romina Amato/Red Bull Content Pool

La temporada 2025 de Red Bull Cliff Diving World Series ha sido diferente a todas las anteriores. Con solo cuatro paradas en el calendario repartidas entre abril y octubre, el ritmo de la competición es completamente diferente.
Hay más tiempo entre eventos, lo que a primera vista parece que hay más espacio para descansar, recuperarse y reflexionar. En muchos sentidos, así es. Pero ese tiempo extra también puede ser difícil de afrontar. Cuando estás acostumbrado a un impulso constante, ralentizar el ritmo puede dejar espacio para que se cuelen las dudas.
Para Carlson, esto ha significado lidiar con las secuelas emocionales de momentos difíciles, como el accidente en Filipinas, y encontrar nuevas formas de recuperar la confianza entre plataformas.
“Lo difícil es cuando no puedes asimilar lo que ha pasado y tienes que ir al siguiente evento y fingir que estás bien”, dice. “Ahora, al menos, hay espacio para procesarlo. Para ir a terapia. Para sanar”.
Ese tipo de curación física y mental se ha vuelto tan crucial como entrenar los saltos. Con las rodillas hiperextendidas que aún requieren cuidados y el peso de las expectativas siempre presente, Carlson ha tenido que aprender a soportar la presión sin dejar que la defina.
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Lo difícil es cuando no puedes asimilar lo que ha pasado y tienes que pasar a la siguiente prueba y fingir que estás bien.
Y la presión es muy real. Ya sea por los comentarios de los medios de comunicación, los comentarios de los aficionados o las expectativas internas, ser una de las mejores en este deporte conlleva estar constantemente en el punto de mira. Su continua rivalidad sana con la seis veces campeona de las Series Mundiales, Rhiannan Iffland, se suele presentar como una narrativa sobre quién será la próxima y quién destronará finalmente a la reina.
Pero lo que los titulares no reflejan es lo perturbador que puede ser ese ruido en el momento exacto en el que se necesita una concentración absoluta.
“Lo más difícil es cuando estás en la cima y los medios de comunicación se te meten en la cabeza", dice Carlson. “Estás en estos eventos y dicen: ‘¿Por fin va a ganar a Rhiannan Iffland este año?’. Y lo dicen en la plataforma, cuando estás literalmente en ‘Tres, dos, uno, ya’. Y yo solo pienso: ‘¿Puede callarse la persona del micrófono? Solo dame 30 segundos, por favor’”.
Ganadoras de la competición femenina en la parada de las Series Mundiales de Red Bull Cliff Diving en Takachiho, Japón, 2023.

Las ganadoras sostienen sus trofeos en alto

© Romina Amato/Red Bull Content Pool

Está aprendiendo a bloquear ese ruido, a filtrar lo que es útil y a dejar de lado lo que no lo es. El objetivo no es solo ganar medallas, sino también sentir orgullo y disfrutar cada segundo que está en el aire.
"Este deporte es salvaje”, afirma. “Hay que ser una de las personas más valientes del mundo para hacer lo que hacemos, y yo solo quiero salir ahí fuera y sentirme orgullosa de cada salto que doy. Puede que queden 16 saltos, pero quiero que sean los 16 saltos más intensos y hacerlo por mí misma”.
En una temporada marcada por el espacio entre eventos, Carlson está descubriendo una nueva forma de avanzar y se centra en no saltar para demostrar algo, sino en saltar para sentirlo todo.
Mira cómo Carlson pasa del entrenamiento al salto desde la plataforma:
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Redefiniendo la valentía: la atleta y la persona

Molly Carlson celebra el éxito de su salto al vacío.

Siempre buscando lo positivo

© Romina Amato/Red Bull Content Pool

La valentía no se limita al borde de una plataforma de 21 metros. No se trata de conseguir puntuaciones perfectas o subir a lo más alto del podio. Se trata de las batallas silenciosas, a menudo invisibles, y de los momentos que nadie ve y que exigen tanto valor como cualquier salto.
Carlson ha vivido ambas cosas. El miedo físico de volver a la plataforma después de una dura caída y el miedo emocional de mostrarse al mundo cuando la ansiedad, el perfeccionismo o la inseguridad amenazan con paralizarlo todo.
“Molly la atleta y Molly la persona tienen la misma definición de valentía, y es simplemente superar algo por ti misma”, afirma. “Y si puedes simplemente tener miedo y hacerlo de todos modos, eso es valentía. Punto”.
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Molly la atleta y Molly la persona tienen la misma definición de valentía, y es simplemente superar algo por ti misma.
Esta filosofía se ha convertido en su brújula, guiando no solo su rendimiento, sino también su forma de vivir. Ya sea superando los nervios antes de un salto, hablando abiertamente sobre su salud mental o eligiendo el descanso en lugar del agotamiento, cada decisión que toma se basa en la en la autoconciencia y el respeto por sí misma.
No se trata de parecer intrépida, se trata de sentir el miedo y hacerlo de todos modos. “Lo más valiente que puedo hacer es mostrarme tal y como soy cada día”, afirma. “Y eso es lo que voy a seguir haciendo".
Esa valentía no termina cuando baja de la plataforma, sino que se extiende a la forma en que interactúa con sus fans y a las historias que comparte en Internet. Se extiende a la forma en que apoya a otros en sus propias luchas.
Rhiannan Iffland (Australia), Molly Carlson (Canadá) y Kaylea Arnett (EE.UU.) reaccionan en el podio durante las Red Bull Cliff Diving World Series en Montreal, Canadá, el 25 de agosto de 2024.

Molly Carlson, Rhiannan Iffland y Kaylea Arnett en el podio

© Dean Treml/Red Bull Content Pool

Porque la valentía, tal y como ella la ve, es universal y contagiosa. Cuando una persona elige la honestidad por encima de la perfección, da permiso a los demás para hacer lo mismo.
Ya sea un adolescente que se enfrenta a problemas de imagen corporal, un joven atleta abrumado por la presión o un desconocido al otro lado del mundo que lucha contra la ansiedad, Carlson quiere que todos sepan: no estás solo y no tienes que ser intrépido para ser valiente.
¿La verdadera flexibilidad? Mostrarte tal y como eres.
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Consejos para su yo más joven y la próxima generación

Molly Carlson se prepara para saltar desde la plataforma de 21,5 m en Polignano a Mare, Italia

Molly Carlson se prepara en Polignano

© Romina Amato/Red Bull Content Pool

Mirando atrás, Carlson sabe perfectamente lo fácil que es perderse en la presión de ser perfecta, especialmente cuando eres joven, tienes talento y, de repente, llevas el peso de una bandera a cuestas.
“De hecho, casi dejé el cliff diving cuando tenía 12 años”, dice. “La presión empezó a ser demasiado grande. Estaba en el equipo nacional por primera vez y pensé: ‘Dios mío, ahora llevo la Hoja de Arce’. Esto es serio. Tengo que ser perfecta para el resto de mi vida’”.
Ese momento podría haberlo acabado todo.
La ansiedad y la aplastante convicción de que tenía que tenerlo todo controlado casi la alejaron del deporte que amaba. Pero entonces su madre le hizo una sencilla pregunta que acalló todo el ruido: “¿Te gusta el cliff diving?”.
Eso le recordó a Carlson por qué había empezado. No era para ganar medallas, impresionar a los entrenadores o perseguir la perfección. Era porque le hacía feliz. Esa felicidad había quedado sepultada bajo años de complacer a los demás y expectativas poco realistas, y volver a encontrarla se convirtió en un compromiso para toda la vida.
“Deja de intentar complacer a los demás”, dice ahora, ofreciendo consejos a la próxima generación. “Recuerdo que a los 12 años necesitaba ser perfecta de inmediato. Y yo pensaba: ‘Así no es como funciona el deporte. Punto. Tienes que caer muchas veces para aprender de ello’".
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El fracaso es parte de ser valiente
Ese cambio de mentalidad, de la perfección a la pasión, del miedo a la bondad hacia uno mismo, es una de las lecciones más importantes que ha aprendido. Para Carlson, la verdadera valentía no consiste solo en clavar el aterrizaje.
Se trata de darse permiso para fracasar.
“El fracaso es parte de ser valiente”, afirma. “Se trata de superarlo y ser amable contigo mismo. Así que, si todo el mundo recuerda seguir sus pasiones porque les encanta y no lo hacen por otras personas, entonces tendrán éxito y serán valientes”.
Es un mensaje basado en la experiencia y transmitido con amor, porque, independientemente de lo alta que sea la plataforma o lo ruidosa que sea la multitud, el legado de Carlson no se basará en saltos perfectos.
Se basará en la honestidad, la resiliencia y el valor de perseguir la felicidad por encima de la perfección.
Puedes leer la primera parte de esta entrevista en Red Bull Canadá aquí mismo.

Esta historia es parte de

Molly Carlson

Subcampeona de las Series Mundiales Red Bull Cliff Diving en tres ocasiones, Molly Carlson volverá a buscar en 2026 el salto definitivo hacia el título que todavía se le resiste.

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