Todo el mundo puede participar en una carrera. Eso sí, lo mejor es que tengas en cuenta cómo deberías correrla dependiendo de la distancia a preparar y de tu experiencia como runner. Estas pistas te ayudarán a elegir correctamente tu próximo desafío:
Para corredores novatos
Quizá te pique la curiosidad y tengas ganas de ponerte un dorsal, cosa que no has hecho antes. Lo mejor es que tengas esto en cuenta antes de elegir la distancia:
- ¿Qué distancia te motiva ahora? (Si te motiva una prueba con varias distancias, piensa en la que más te apetece correr).
- ¿Tienes un mínimo de forma física que te permita completar un plan de entrenamiento como se espera? Las posibilidades de fracaso aumentan si no cumples el plan.
- ¿Tienes tiempo para entrenar la distancia específicamente?
Aunque la respuesta a las tres preguntas sea “sí”, te recomendamos que para tu primera carrera no elijas nada por encima de los 10 kilómetros, una distancia suficientemente exigente y que te permitirá disfrutar de la competencia sin poner en riesgo tu salud.
Para habituales del 10K
¿Eres un corredor 10? Sí, de esos que se apuntan a todas las carreras de 10 kilómetros de su ciudad. Quizá te estés acomodando, como esos actores que se encasillan en un papel. Te invito a que salgas de tu zona de confort y busques un reto más largo, como una media maratón, por estas razones:
- Sabes de sobra lo que es competir y cruzar una línea de meta. Dobla la distancia y pasa de 10 a 21 kilómetros, un poco más del doble, pero con un plan de entrenamiento específico todo debería ir bien.
- Mejorarás tu resistencia durante el proceso. Si consigues correr durante más tiempo mejorarás tus cualidades como corredor.
- Después de entrenar un medio maratón y competir con éxito podrás correr de nuevo un 10K con mucha más confianza en tu resistencia y probablemente lo harás más rápido.
Para maratonianos diésel
Eres un experimentado conocedor de la distancia de Filípides: lento pero seguro. Te encanta la estrategia de los 42 kilómetros pero quieres darle un chispazo a tu vida. ¿Por qué no la velocidad? Pásate a carreras cortas, de entre 10 kilómetros y una milla, y llévate a cambio esto:
- El plan de entrenamiento no tendrá nada que ver con el del maratón: trabaja más la velocidad y puede que te toque entrenar en la pista tu explosividad.
- Las distancias cortas estimulan por ser diferentes. No habrá tanta tirada larga en el plan y podrás cambiar tu plan por completo. Cambiar la rutina de entrenamientos es un “reset” a tu forma de correr.
- Cuanto más mejores en velocidad, mejor podrás transferirlo después a la preparación del maratón. Serás un mejor maratoniano al poder correr a ritmos más rápidos durante más tiempo.
¿Tienes claro ya qué plan deberías seguir? Una cosa es segura: cambia el chip para mejorar.