Italy's Matteo Berrettini returns the ball to Germany's Alexander Zverev during their men's singles tennis match at the 2023 Wimbledon Championships.
© Sebastien Bozon/AFP/Getty Images
Tennis

¿Por qué los jugadores van de blanco en Wimbledon? Te contamos la tradición

Ahora que se acerca Wimbledon, echamos un vistazo más de cerca a una de las normas más emblemáticas del tenis y descubrimos por qué el All England Lawn Tennis & Croquet Club sigue aplicándola.
Por Damien Devos
5 minutos leídosPublished on
Cada gran torneo de tenis tiene su propio carácter distintivo. El Abierto de Francia en Roland Garros se asocia con sus famosas pistas de tierra batida roja, el Abierto de Estados Unidos con sus animados partidos nocturnos y el Abierto de Australia con su intenso sol de verano. Wimbledon, por su parte, se define por un único color: el blanco.
Sobre el césped del Lawn Tennis & Croquet Club, la ropa que llevan jugadores como Matteo Berrettini, Iva Jovic y Jakub Menšík no es solo una cuestión de estilo personal. Refleja una de las tradiciones más famosas y una de las normas más estrictas del torneo. Las camisetas, los vestidos, los pantalones cortos, las faldas, las gorras, las cintas para el pelo, los calcetines y las zapatillas deben ser casi totalmente blancos. Ni gris ni azul claro: en Wimbledon solo hay un color aceptable, y ese es el blanco.

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A primera vista, esta norma puede parecer anticuada, sobre todo en un deporte que se ha vuelto ultramoderno. Sin embargo, sigue siendo uno de los rasgos más característicos del torneo.
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Uno de los códigos de vestimenta más estrictos del deporte

El reglamento de Wimbledon deja muy poco margen para la interpretación. Los jugadores deben llevar un conjunto de tenis casi totalmente blanco desde el momento en que pisan la pista.
American tennis player Iva Jovic competes during the opening rounds of Wimbledon in 2025.

American star Iva Jovic accentuated her outfit with touches of colour

© Marleen Fouchier/BSR Agency/Getty Images

Los detalles de color solo se toleran de forma muy limitada, sobre todo en forma de rayas de color (de no más de un centímetro de ancho), y están estrictamente regulados. Incluso los accesorios están sujetos a estas normas: cintas para la cabeza, muñequeras, calcetines, gorras y zapatillas, todo está regulado.
El rigor de las normas convierte a Wimbledon en un caso único en el tenis profesional. En otros torneos, los jugadores tienen mucha más libertad para expresar su propio estilo o el de su patrocinador de equipación. En Londres, los organizadores del torneo llevan las riendas.
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¿Siempre se ha exigido en Wimbledon llevar un atuendo totalmente blanco?

Para entender la norma del «todo blanco», hay que remontarse a los orígenes sociales del tenis. A finales del siglo XIX, este deporte se practicaba en clubes privados, en pistas de hierba, en un ambiente muy exclusivo.
El blanco se consolidó como un color asociado a la elegancia, la disciplina y una cierta noción de respetabilidad. Transmitía una sensación de moderación, estrechamente ligada a las normas sociales de la época victoriana.
Pero también había una razón práctica. El blanco hacía que el sudor se notara menos que en la ropa de color. En una sociedad en la que se esperaba que el esfuerzo físico pasara desapercibido, esta función era casi tan importante como la propia elegancia. Así, el blanco de la indumentaria permitía combinar el rendimiento deportivo con la pulcritud que exigía la alta sociedad londinense del siglo XIX.
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Vestirse de blanco: una seña de identidad visual que se ha extendido por todo el mundo

Matteo Berrettini celebrates winning a point during the Men's Singles Second Round match against Jannik Sinner at Wimbledon in 2024.

Matteo Berrettini is known for his fashion choices on and off the court

© Shi Tang/Getty Images

Con el tiempo, esta restricción se ha convertido en un gran activo para la imagen de este deporte. El blanco sobre el césped verde es ahora una de las identidades visuales más potentes del deporte. Basta con una toma general de la pista central para reconocer Wimbledon. Las líneas blancas, el césped y las siluetas inmaculadas forman un lenguaje visual icónico.
En un mundo deportivo saturado de colores, logotipos y colecciones especiales, Wimbledon apuesta por la sencillez. Este estilo discreto también crea un contraste llamativo con la intensidad del juego moderno. Los jugadores lucen atuendos que parecen sacados de otro siglo, pero golpean la pelota con la potencia, la velocidad y la precisión del tenis actual. Ahí es donde destaca el torneo: contrasta la tranquilidad del entorno con la intensidad controlada de la actuación.
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Una forma de poner el juego en el centro del escenario

La norma del «todo blanco» también responde a una idea sencilla: en Wimbledon, el espectáculo debe provenir del tenis y no de la indumentaria. Al estandarizar en gran medida la apariencia de los jugadores, el torneo minimiza las distracciones visuales. La personalidad no desaparece, pero debe expresarse de otra forma.
Este enfoque refleja la identidad que Wimbledon ha cultivado cuidadosamente a lo largo de los años. El torneo se presenta como un lugar donde la tradición importa más que la expresión individual, donde las costumbres arraigadas marcan el comportamiento y donde cada detalle recuerda tanto a los jugadores como a los espectadores que forman parte de una historia mucho más grande que ellos mismos.
Jakub Menšík plays a forehand against Marcos Giron during the Gentlemen's Singles second round match at the Wimbledon Championships 2025.

Jakub Menšík uses splashes of green to match the iconic grass courts

© Clive Brunskill/Getty Images

Para los campeones, esta restricción se convierte casi en una prueba adicional. Ganar en Wimbledon no solo consiste en dominar los rebotes bajos, el suelo resbaladizo y la presión de la pista central. También se trata de aceptar las normas del torneo y lograr destacar dentro de ese marco.
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Una tradición estricta, pero no del todo inamovible

El código de vestimenta totalmente blanco se ha considerado durante mucho tiempo uno de los símbolos más rígidos de Wimbledon. Sigue siéndolo, pero también ha experimentado una evolución significativa. Desde 2023, las jugadoras pueden llevar pantalones cortos de color medio u oscuro debajo de sus conjuntos blancos. Este cambio responde a una preocupación práctica: reducir la ansiedad relacionada con las normas y mejorar la comodidad de las deportistas durante la competición.
Este fue un avance importante, ya que demostró que Wimbledon puede adaptar sus tradiciones cuando la cuestión afecta directamente al rendimiento y al bienestar de los deportistas. El torneo conserva su identidad, al tiempo que acepta un matiz crucial.