La gestión del calor es la nueva frontera del rendimiento ciclista. Si te equivocas, te arriesgas a quedarte sin fuerzas, perder tiempo y, posiblemente, ni siquiera terminar el Tour de Francia. Pero, si lo gestionas bien, puedes seguir rindiendo al máximo mientras tus rivales sufren. Ahora que las temperaturas se disparan, echamos un vistazo a cómo el Red Bull – BORA – hansgrohe y el resto de equipos se las apañan para afrontar las exigencias de correr bajo un calor extremo.
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¿Cómo afecta el calor a las carreras ciclistas?
Con temperaturas que a menudo superan los 40 grados centígrados, el Tour de Francia de este año se ha convertido tanto en una prueba de supervivencia como de fuerza. El asfalto se calienta tanto que irradia calor hacia los ciclistas —o incluso empieza a derretirse—, lo que significa que el pelotón está sufriendo más que nunca. Las etapas se han acortado según el Protocolo de Condiciones Meteorológicas Extremas de la UCI, los organizadores han aumentado las oportunidades para que los ciclistas recojan botellas, y los propios ciclistas se han preguntado abiertamente si el calendario tradicional de julio de este deporte sigue siendo sostenible en un clima global cada vez más cálido.
Cycling in the shade - it's been a red-hot start to the Tour de France
© Maximilian Fries/Red Bull Content Pool
Durante la tercera etapa, en la que los ciclistas recorrieron 195 km desde Granollers hasta Les Angles, se registraron temperaturas medias de 32,4 grados centígrados —con picos de 36 grados centígrados—, y eso sin tener en cuenta la sensación térmica real dentro del pelotón, con el calor que irradia el asfalto y el esfuerzo de la carrera pasando factura. Antes de la etapa, el veterano italiano del Tudor Pro Cycling, Matteo Trentin, dijo a los periodistas de Wielerfiets: «Desde luego que no es saludable. No sé si es seguro, pero desde luego no es nada saludable».
Correr el Tour de Francia ya lleva el cuerpo de los ciclistas al límite de sus capacidades fisiológicas. Los corredores de las Grandes Vueltas suelen generar entre 300 y 400 vatios —o incluso más en algunos casos— durante horas seguidas. Sin embargo, solo un pequeño porcentaje de esa energía generada se destina realmente a impulsar la bici hacia delante. El resto se convierte en calor dentro del cuerpo que hay que disipar a través de la sudoración y un mayor flujo sanguíneo hacia la piel. Cuando las temperaturas externas suben hasta los 30 y pico o más, ese sistema de refrigeración natural empieza a fallar.
En lugar de limitarse a alimentar los músculos, el organismo del ciclista se ve obligado a repartir su esfuerzo entre llevar oxígeno a las piernas y expulsar el calor del cuerpo. La frecuencia cardíaca sube, la sudoración se acelera y la deshidratación se convierte en un grave obstáculo para el rendimiento. A medida que aumenta la temperatura corporal, la potencia disminuye de forma natural, ya que el cuerpo se protege del peligro de sobrecalentamiento.
En la fase decisiva del Tour, donde los puestos del podio suelen decidirse por segundos en lugar de minutos, incluso una caída del rendimiento del 1 % puede decidir quién se lleva el maillot amarillo.
Tras la tercera etapa, el rodador holandés del Red Bull - BORA - hansgrohe, Tim van Dijke, lo describió como «si hubiera estado todo el día en una sauna».
Echa un vistazo al vídeo de abajo para ver cómo los ciclistas del Red Bull - BORA - hansgrohe han estado luchando contra el calor.
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¿Cómo se las arreglan los ciclistas con el calor?
Una parte de la sesión informativa previa a la carrera se dedica al parte meteorológico, en el que se destaca la relevancia de las altas temperaturas y la importancia de que los ciclistas se mantengan frescos. Con un mapa detallado, los ciclistas pueden ver las temperaturas a lo largo de todo el recorrido de la etapa. «Era imposible encontrar un rojo más rojo», dijo Patxi Villa, el director deportivo de confianza del Red Bull - BORA - hansgrohe, al describir el mapa de temperaturas codificado por colores, que muestra lo extremas que son estas temperaturas actuales.
Chalecos de hielo, granizados, geles
Mantenerse fresco durante el Tour de Francia es una lucha constante, que empieza incluso antes de que comience la carrera. Los chalecos de hielo se han convertido en algo habitual antes de las etapas calurosas y se llevan puestos durante los calentamientos y mientras se espera la salida. Bajan la temperatura de la piel y ayudan a reducir la temperatura corporal del ciclista antes incluso de que empiece la carrera.
Muchos ciclistas también toman bebidas heladas tipo «granizado», que refrescan el cuerpo desde dentro a la vez que aportan hidratación y algunos hidratos de carbono. Estudios científicos han demostrado que bajar la temperatura corporal central antes del ejercicio permite a los deportistas aguantar el calor durante más tiempo antes de que aparezca la fatiga, lo que convierte al preenfriamiento en una de las estrategias más eficaces para gestionar el calor.
Jacques Horn, masajista de Red Bull - BORA - hansgrohe, explicó las medidas que toma el equipo antes de que empiece una carrera para mantener la temperatura corporal lo más baja posible:
«Bebidas muy frías, calcetines de hielo, geles de hielo… Los chicos se ponen unas chaquetas de hielo antes de la salida para intentar mantener el cuerpo lo más frío posible durante el mayor tiempo posible».
En cuanto se da la salida, mantenerte fresco se convierte en una operación en movimiento.
Una de las imágenes más reconocibles del ciclismo moderno es el «calcetín de hielo»: un sencillo calcetín lleno de hielo picado que se coloca debajo del maillot del ciclista. Situado a lo largo de la columna vertebral, el hielo que se derrite enfría la sangre que circula cerca de la piel antes de que se distribuya por todo el cuerpo, lo que ayuda a regular la temperatura del ciclista.
Una ducha fría en una botella
Los masajistas del equipo te van pasando varias botellas a lo largo del día, pero no todas están llenas de una mezcla rica en carbohidratos para reponer energías. Algunas son simplemente agua helada que te echas directamente sobre la cabeza, el cuello, los hombros, el pecho y las piernas.
La superestrella británica de Pinarello - Q36.5, Tom Pidcock, terminó 16.º en la tercera etapa, a solo 18 segundos del ganador, Tadej Pogačar. «Era como una zona de guerra. Creo que hoy nos hemos gastado unos 10 000 bidones entre todo el pelotón», comentó a los periodistas tras cruzar la meta.
Este chapuzón constante tiene efectos secundarios que van más allá del final de la carrera. Pasar horas al día empapado hace que los ciclistas tengan que cuidar tanto de su ropa como de su cuerpo. El director deportivo del EF Education-Easypost, Tom Southam, describió la escena en los pasillos del hotel tras un día especialmente caluroso en el Tour:
«Todas las zapatillas apestan porque están mojadas todo el día. Si das una vuelta por el hotel ahora, fuera de cada habitación hay zapatillas secándose porque los ciclistas no paran de echarse, echarse y echarse agua encima para intentar refrescarse».
Los soigneurs y los científicos deportivos desempeñan un papel clave
Mientras tanto, los masajistas esperan en las zonas de avituallamiento designadas, equipados con bolsas llenas de comida rica en carbohidratos, bebidas electrolíticas y hielo fresco. Esta coreografía ha cobrado cada vez más importancia a medida que las temperaturas siguen subiendo, y los organizadores han aumentado las oportunidades de avituallamiento durante las etapas más calurosas.
La cuestión es que cada uno pierde una cantidad diferente de sodio con el sudor
Un ciclista puede perder varios litros de sudor durante una etapa de montaña con mucho calor, pero reponer ese líquido no es tan sencillo como coger otro bote de agua. El sudor contiene sodio, potasio y otros electrolitos esenciales para la contracción muscular y la función nerviosa. Si pierdes demasiado sin reponerlos, pronto aparecerán calambres, fatiga y una disminución de la potencia.
Los equipos modernos del WorldTour crean estrategias de hidratación personalizadas basadas en análisis de sudor que se realizan a lo largo de la temporada.
Chris Harris —científico deportivo de Precision Fuel & Hydration, proveedor de nutrición del WorldTour— ha observado que una amplia variedad de deportistas pierden cantidades muy diferentes de electrolitos al sudar:
«La cuestión es que cada uno pierde una cantidad diferente de sodio en el sudor. Hay quien pierde tan solo entre 200 y 300 mg por litro de sudor, y hay quien llega a perder hasta 2000 mg por litro. Así que un enfoque único para todos simplemente no funciona».
Los nutricionistas de los equipos calculan exactamente cuánto líquido y qué repuesto de electrolitos probablemente necesite cada ciclista en función de la temperatura prevista, la humedad y el perfil de la etapa.
Mattia Cattaneo takes on some much-needed hydration and nutrients
© Maximilian Fries/Red Bull Content Pool
Los baños de hielo son ahora una práctica habitual en muchos equipos, ya que bajan rápidamente la temperatura corporal antes de que los ciclistas empiecen a reponer líquidos. Los autobuses con aire acondicionado proporcionan un alivio inmediato del calor, mientras que las mantas refrigerantes, las toallas frías y las habitaciones de hotel con climatización ayudan a mantener una temperatura corporal más baja durante toda la noche.
Algunos equipos incluso han incorporado colchones refrigerantes y sofisticados sistemas de descanso diseñados para ayudar a los ciclistas a recuperarse a pesar de las noches excepcionalmente cálidas, cuando al cuerpo le cuesta eliminar el calor de forma natural. Samuel Fisser, médico del equipo Red Bull – BORA – hansgrohe, describe la importancia de esta recuperación:
«Cada año hace más y más calor. Nos centramos mucho en la refrigeración y la calidad del sueño, porque si duermen bien, sin duda tienen menos probabilidades de ponerse enfermos».
El calor extremo ya no es un obstáculo ocasional en el Tour de Francia: se está convirtiendo en una característica definitoria del ciclismo moderno.
El Tour siempre ha premiado a quienes se adaptan más rápido. Pero, en 2026, la adaptación no se limita a las tácticas o al entrenamiento; se trata de mantener la calma cuando la carrera ciclista más importante del mundo es más calurosa que nunca.
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