Juan Lebrón juega al pádel de una forma diferente: Verlo en acción puede asemejarse a escuchar una ejecución perfecta de un solo de violín.
Durante tres temporadas, junto a Alejandro Galán, "El Lobo" se mantuvo en la cima de la clasificación mundial, formando uno de los equipos más dominantes de la historia de este deporte. Lebrón es uno de los jugadores de banda derecha con más talento y completos en la física, técnica y tácticamente que ha dado este deporte. Su éxito se ha basado en un conjunto de cualidades que consideradas individualmente, ya lo sitúan en la élite. En conjunto, lo convierten en un rival extremadamente difícil de descifrar.
Para jugar como el, hay cinco áreas fundamentales en las que debes poner el foco:
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Precisión: cuando la colocación vence a la potencia
Deja a un lado la potencia por un instante. Aunque Lebrón es uno de los grandes pegadores del circuito, especialmente desde la derecha, su verdadero valor no reside en golpear más fuerte que los demás. Otros jugadores igualan o superan su potencia. Lo que lo distingue es su capacidad para encontrar siempre un espacio vacío y obligar al rival a llegar tarde.
Las manos y las muñecas de Lebrón le permiten colocar la pelota donde casi nadie más llega. Domina como pocos la velocidad, los efectos y la altura de cada golpe. La forma en que deja caer la pelota a los pies del rival cuando este sube a la red, fuera del alcance de una volea limpia y lo suficientemente profundo como para forzar una incómoda media volea, no siempre gana el punto de inmediato. Pero sí condiciona todo lo que viene después: marca el ritmo del intercambio y acaba generando la ventaja.
Ángulos cruzados que sacan a los defensas, voleas enhebradas justo en la costura donde se encuentran el cristal del fondo y la pared lateral, un golpe de "vibora" que aterriza a dos metros de la pared trasera, muere y fuerza un globo desesperado que conduce a un smash fácil... El repertorio de golpes de Lebrón es prácticamente infinito.
Uno de los últimos vídeos subidos a sus redes sociales muestra cómo ejecuta una serie de golpes de "vibora" a la velocidad del rayo, sin margen de error y con la pelota rebotando a menos de un metro de la pared. Ese tipo de precisión es sencillamente inalcanzable para la mayoría de los jugadores.
Lebrón ha comprendido mejor que nadie que el pádel es geometría y ángulos, y ésa es la base de su juego.
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El juego de transición: de la defensa a la dominación
Lebrón is among the best in the world at turning defence into offence
© Premier Padel/Red Bull Content Pool
Si el pádel tiene una única verdad innegociable, es ésta: el equipo en la red gana. Lo que significa, en términos tácticos, que todo el deporte es una batalla por las posiciones de ataque cercanas a la red.
Pocos jugadores en el mundo libran esa batalla tan bien como Lebrón.
Cuando le hacen retroceder, lejos de dejarse llevar por el pánico o precipitarse, Lebrón prepara la transición con una habilidad excepcional para cambiar de golpe. Eleva la pelota con altura y profundidad para ganar tiempo y recuperar metros. Utiliza golpes altos y controlados que le permiten avanzar sin renunciar a la iniciativa, y ejecuta un golpe de “víbora” con el mordiente justo para frenar el avance de la pareja contraria. A partir de ahí, llega la explosión: Un sprint bajo y atlético hacia delante para recuperar la red antes de que la pelota complete su trayectoria.
¿Y una vez allí? Buena suerte deteniéndolo.
Su dominio de la red es asfixiante. Anticipa los golpes que buscan superarlo por arriba y los ataca antes de que alcancen su punto máximo, con una bandeja profunda que empuja a los rivales hacia el fondo y vuelve a ordenar el punto a su favor. La mayoría de los jugadores de banda derecha se conforman con aguantar en la red y delegar el peso ofensivo en su compañero. Lebrón, se desenvuelve bien en cualquier posición de la pista.
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Imprevisibilidad: cómo Lebrón engaña a sus oponentes
Esto es lo que vuelve locos a los rivales de Lebrón.
El Lobo disfraza cada movimiento. Su cuerpo se prepara para un drive cruzado y la pelota acaba viajando por la línea. Los hombros se abren anunciando un smash, pero la muñeca, en el último instante, ejecuta una delicada dejada. Mira hacia una esquina de la pista y golpea hacia la opuesta.
¿Qué hace eso a un defensor? Elimina el medio segundo de anticipación que permite al pádel profesional ser jugado por completo. Sin esa lectura, los oponentes reaccionan tarde, y a este nivel, eso significa perder el punto.
Si a todo eso se le añaden los cambios de ritmo (pasar de golpes rápidos y agresivos a una pelota corta y suave en el momento menos esperado, o sorprender con una volea seca después de haber mantenido un intercambio largo), el rompecabezas se vuelve casi imposible de resolver. Contra Lebrón no hay patrones claros que atacar ni debilidades evidentes: nunca sabes qué va a hacer a continuación.
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Potencia: por qué Juan Lebrón rompe las reglas desde la posición derecha
Tradicionalmente, los jugadores del lado derecho (como Lebrón ha sido durante la mayor parte de su carrera, aunque jugó varios años en el lado izquierdo) no son los rematadores. El lado izquierdo se encarga de la mayor parte de los remates por encima de la cabeza, los x3, los ganadores explosivos. Mientras que el jugador del lado derecho suele construir el punto, prosperar en defensa y absorber la presión de los rivales.
Pero Lebrón es diferente, ya que es capaz de decidir puntos y partidos desde ambos lados de la pista, mostrando una enorme potencia para ser un jugador de derecha.
Su smash, realmente desde cualquier parte de la pista, es uno de los golpes más temidos del juego. La forma en que pone los pies, carga el hombro, arquea la espalda y aniquila la pelota en su punto más alto antes de que rebote fuera de la pista o vuelva a su lado, por encima de las cabezas de sus adversarios, es el momento que hace estallar a las multitudes. Desde el lado derecho, ese tipo de tiro es muy poco habitual.
Un jugador del lado derecho con un tipo de arsenal del lado izquierdo es una anomalía, y un problema que los rivales no pueden sortear.
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Inteligencia de pádel: siempre un paso por delante
La lectura táctica de Lebrón es de élite. Sabe cuándo hay que ralentizar un peloteo con una dejada o una volea suave, y cuándo hay que terminar con un smash. Ve patrones con tres o cuatro golpes de antelación, reconociendo cuando un oponente acaba de cambiar su peso o ha perdido medio paso tras un largo intercambio.
Lebrón observa constantemente a sus rivales y actúa en consecuencia. Si avanzan demasiado confiados, los empuja hacia atrás con un golpe alto que les hace perder la iniciativa. Si nota incomodidad o inseguridad en algún movimiento, insiste hasta provocar el error. Y cuando alguien intenta dominar cerca de la red, encuentra la forma de superarlo con un golpe inesperado. Siempre va un paso por delante.
También utiliza a su compañero con inteligencia. Formando ahora un dúo extremadamente peligroso con el peso pesado Leo Augsburger, posiblemente el mejor rematador del mundo, Lebrón aparta a los defensas para que el lado izquierdo pueda rematar con un remate o una volea desde el centro, o absorbe la presión en su mitad para que su compañero pueda rearmarse. El pádel es un deporte de dobles, y las grandes parejas ganan porque ambos cerebros se mueven en tándem. Lebrón piensa más rápido que la mayoría.
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Bonus: la mentalidad ganadora
La mayoría de los aspectos técnicos del pádel se pueden enseñar, y los atributos físicos se pueden entrenar y desarrollar, pero no se puede enseñar la mentalidad que Lebrón lleva al tercer set de un partido igualado. Tiene una actitud ganadora inigualable, y un simple deseo de derrotar a sus oponentes en todo momento.
"Me gustaría ganarlo todo, obviamente, y creo que puedo ganarlo todo", afirma. Esa mentalidad es el resultado de interminables horas en la pista, perfeccionando su arte. La ética de trabajo de Lebrón es insuperable y su visión es siempre clara: "Ve a trabajar cada día como si fuera el último, intenta dar siempre el 100% durante la competición", aconseja Lebrón. "Soy muy disciplinado, sé que mi objetivo de ser el número uno es muy difícil, pero no imposible", afirma.
Esa mentalidad es también la que lleva a Lebrón a seguir construyendo uno de los físicos más completos e intimidantes del mundo del pádel. Con 1,85 m de altura, es extraordinariamente rápido para su tamaño, y despliega una increíble cobertura de la pista gracias a su alcance y velocidad. Su complexión delgada puede llevar a engaño, ya que tiene una tremenda potencia gracias a su elasticidad y explosividad.
Descubre más sobre la mentalidad ganadora de Juan Lebrón en su episodio de Padel Life, a continuación:
10 minutos
Juan Lebrón: El Lobo lidera la manada
Descubre la vida de uno de los mejores jugadores de pádel, Juan Lebrón, alias "El Lobo".
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¿Dónde puedo ver jugar a Juan Lebrón?
Puedes ver a Juan Lebrón y todos los partidos de la Premier Padel en directo en Red Bull TV. Para consultar los horarios completos de los torneos, los resultados y las noticias de los jugadores, visita el sitio web de Premier Padel.
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